La desatada guerra presidencial de los "bots", "trolls" y "fakes"

Las redes sociales son una herramienta cada vez más importante dentro de las campañas electorales, pero también exponen los rasgos más cuestionables de los aspirantes a La Moneda. Seguidores comprados o cuentas falsas son pan de cada día y ningún abanderado se salva. Sin embargo, ¿es la mejor estrategia? Expertos creen que es un camino errado y que es necesario empezar a usar estos espacios de manera correcta.
Sin duda las elecciones ya no se juegan sólo en un nivel de las comunicaciones, y hace ya un tiempo que internet, con todos sus tentáculos, viene transformándose en protagonista de cualquier aspiración política. Es más, en Estados Unidos todavía se investigan los alcances de una supuesta intervención de piratas informáticos de Rusia durante las últimas elecciones presidenciales en favor de Donald Trump. En Chile, a pesar de que aún no se conocen hechos de este alcance, sí hay una disputa cada vez más agresiva, fundamentalmente en las redes sociales.
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De esta manera, en esta carrera a La Moneda hemos visto cómo las candidaturas han apostado por estrategias fuertes en las plataformas digitales y con prácticas que muchas veces pueden resultar cuestionables. Verdaderos batallones en el ciberespacio han desatado una especie de guerra virtual para posicionar y defender a los candidatos.
Así conceptos como "bots", "trolls" o cuentas "fakes" son cada vez más conocidos y para muchos resultan ser los reemplazantes de los antiguos brigadistas que uno veía en las calles pintando paredes o colgando carteles de los candidatos.
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Twitter es una de las plataformas más utilizada por los candidatos para plantear ideas, pero también para involucrarse en polémicas y para que el séquito de sus seguidores se enfrenten en diversas pugnas. Es tan "real" esta nueva forma de hacer política que el año pasado en Argentina durante semanas estuvo en la agenda pública el conflicto entre el comunicador Marcelo Tinelli y Mauricio Macri, por la satirización que hizo el conductor de TV del presidente de ese país y la rápida respuesta de éste y sus seguidores cibernéticos. ¿El resultado de las investigaciones periodísticas? Perfiles "truchos", hashtags inflados y más…
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Los "bots"
El concepto de "bots" (aféresis de robot) es un programa informático que efectúa automáticamente tareas repetitivas por medio de Internet. Es decir es una especie de usuario de las redes sociales que no piensa en el contenido que comparte, que no genera contenido original y cuyo comportamiento puede ocasionalmente parecer como normal.
Casi no hay político o candidato en Chile al que no le hayan ofrecido la creación de "bots" para incrementar sus seguidores como una forma de aparecer como más "influyente" en la red social de microblogging. De hecho, para incrementar apróximadamente en mil los "followers" se necesita desembolsar entre 5 mil a 10 mil pesos.
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PULSO realizó un simple rastreo en la red social del pájaro azul y descubrió que los candidatos Sebastián Piñera (Chile Vamos), Alejandro Guillier (PR-PS-PPD-PC-IC-MAS), Beatriz Sánchez (Frente Amplio), Carolina Goic (DC), José Antonio Kast (independiente), Marco Enríquez-Ominami (PRO) y Alejandro Navarro (PAÍS), tenían decenas de seguidores creados recientemente y con padrones claramente de bots.
Asi por ejemplo la cuenta @teniostotal13, que fue creada este mes sigue a ME-O, Sánchez y Carolina Goic. El perfil no tiene ninguna foto ("avatar")ni fotos de portada, nisiquiera interacciones.
En el caso de José Antonio Kast, un sencillo ejercicio de búsqueda permite descubrir que al menos 10 cuentas que lo siguen fueron creadas la noche del pasado 12 de octubre con menos de una hora de diferencia. Ninguno tiene foto, ninguno ha interactuado y todos mezclan nombres y números en la cuenta. Por ejemplo @Alejand34966611 y @Alejand06307613 siguieron al diputado el mismo día.
Entre los seguidores de Sebastián Piñera y Alejandro Guillier está lleno de cuentas con las mismas características e incluso abundan los perfiles con nombres escritos en árabe.
Utilizando la aplicación Twitter Audit se puede tener una aproximación de la cantidad de seguidores falsos que tiene cada uno de los candidatos. Si bien no todos los datos están actualizados, da una muestra de quiénes son los que recurren más a este tipo de trucos. Sebastián Piñera es quien tiene más seguidores (casi dos millones), pero sólo la mitad de las cuentas que lo siguen serían reales. El podio lo completan ME-O (58% reales) y Alejandro Navarro (64% reales). El más limpio es Eduardo Artés, que de sus casi 1.700 seguidores un 99% serían reales.
Cuentas "fakes"
El director de Publicidad UDP, Cristián Leporati, asegura que el gran valor de las redes sociales en campaña tiene que ver con "cambiar la temperatura electoral" respecto de las tendencias que están subiendo. "Eso no lo tenías antes, ahora tienes la temperatura permanente respecto de una temática o un candidato", explica.
Es ese el plus que insta a las diversos "barras bravas" a invertir tiempo en la utilización de cuentas falsas.
Este tipo de cuentas efectivamente son manejadas por personas reales, pero no representan la identidad de nadie en particular. De hecho, una misma persona puede manejar simultáneamente más de una cuenta.
"En estos casos da lo mismo el nombre de la cuenta, porque aunque te llames @marcianoverde, @palitroque, @elvengador o cualquier nombre estúpido, tienes la capacidad de decir lo que quieras en Twitter", aclara el publicista y experto en redes sociales, Roberto Arancibia.
Así, es normal que en medio de un debate, de un programa televisivo en que esté un candidato o incluso de manera espontánea, ideas como #PiñeraMiente o #TiemposMejores puede transformarse rápidamente en tendencia, con cientos de comentarios provenientes de cuentas de este tipo.
Eso sí, Arancibia explica que también hay personas reales que ejercen esta labor de "barra brava" en Twitter, motivados por su cariño real por una candidatura.
Los "trolls"
Uno de los elementos quizá más relevantes en este entramado, son las denominadas cuentas "trolls" que utilizan prácticas como el insulto, la difamación, e incluso noticias falsas para atacar a ciertos candidatos. Si bien pueden ser perfiles reales o falsos, abundan en las redes sociales y son los verdaderos "soldados" de las batallas.
Un claro ejemplo de este tipo de usuarios es @elhocicon2013, una cuenta cuyo avatar es el Congreso y que es seguido por casi 1.600 cuentas, que se dedica a atacar mediante insultos, memes y otras fórmulas a todos los candidatos presidenciales que no son Sebastián Piñera.
En la otra vereda, por ejemplo se encuentra @CarlSanchez_ en cuya foto de perfil aparece un busto de Sócrates que es seguido por casi 2.000 perfiles (mucho de ellos bots) y que se dedica a realizar ataques a Piñera y José Antonio Kast, mediante comentarios de noticias y otras fórmulas.
¿Sirve la fórmula?
Los expertos concuerdan que estas estrategias no necesariamente dan réditos.
El experto en marketing político, Felipe Vergara, asegura que la utilización de estos recursos "complica más que beneficia a los candidatos, porque los comentarios poco favorables generan más credibilidad que los que son para respaldar o potenciar una candidatura".
Según Arancibia, tomar caminos como pagarle a una empresa para tener seguidores falsos no vale la pena. "Si alguien lo descubre te castigan y después se cuestionarán todos tus seguidores".
Lo mismo piensa el decano de la Facultad de Comunicaciones UC, Eduardo Arriagada, quien asume que "a muchos políticos les venden estas cuestiones y les hacen perder plata".
Desde su visión, los candidatos deben ver las redes sociales como un espacio de conversación. "La gracia no está en la creación de números, si quieren aprovechar este espacio para construir relación con votantes, tienes que cambiar el switch".

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