Académica chilena de la Universidad de Columbia, Griffith-Jones: “Chile no tiene los problemas de Argentina. No debería haber contagio”

19 de enero 2016 Stephany Griffith-Jones Foto: Alejandra De Lucca V.

Si bien la académica chilena de la Universidad de Columbia, Stephany Griffith-Jones, identifica vulnerabilidades en la economía global, considera que en este punto la crisis turca no tiene la fuerza de arrastrar la actividad de manera severa. Aunque Argentina y Brasil sí son vulnerables, la experta en mercados emergentes, ve fortalezas en Chile que le permitirían salir airoso de estas turbulencias.

¿Puede haber un contagio al resto de los mercados emergentes?

— Los inversionistas tienden a agrupar a los países aun cuando no tienen nada que ver y para ellos los mercados emergentes son un asset class, así que cuando hay problemas en uno empiezan a mirar a los otros países para ver si tienen problemas parecidos. Pasó con la crisis del peso mexicano, cuando se identificaba un país similar, que en un caso fue Hungría, comenzaban a salirse de ahí. También depende, por supuesto, de la situación de los países. Argentina, Rusia y, eventualmente, Brasil, que se aproxima una elección, podrían ser más vulnerables.

¿Podría ser Turquía el cisne negro de la economía mundial este año?

— No creo que por sí sola Turquía genere problemas a la economía mundial. El riesgo del contagio es mayor para los emergentes, aunque es prematuro pensar en eso ahora, sí hay elementos preocupantes. Por ejemplo, hay niveles de deuda corporativa externa en los países emergentes, incluyendo los países América Latina, que son muy altos. China enfrenta esa dificultad, con una deuda superior al 250% del PIB, más alta que la deuda estadounidense antes de la crisis financiera.

De todas maneras, las opiniones de los agentes financieros con muy importantes, no porque sean inteligentes necesariamente, sino porque ellos de algún modo son los que deciden, están dando señales tranquilizantes, diciendo que es un tema específico.

¿Es Chile vulnerable?

— La economía chilena está bastante sana, no tiene los problemas que tiene Argentina, así que no debería haber contagio. La balanza de pagos, los niveles de reserva, los de deuda pública son todos muy favorables y las perspectivas de crecimiento son buenas para este año. Hay una serie de elementos que debería permitir a los inversionistas diferenciar.

¿Las tensiones internacionales complican de todos modos las perspectivas nacionales?

— Sobre todo si esto sigue. Es cierto las perspectivas no son tan buenas como parecían al comienzo, pero siguen siendo muy positivas. El precio del cobre está bien y eso es muy importante.

¿Las grandes economías tampoco se verían afectadas?

— La economía mundial está fuerte. Está creciendo bien, se ha recuperado de la crisis. Japón y Europa también están mejor, mientras que los países emergentes en Asia, India y China particularmente, están creciendo bien.

Lo que sí preocupa es que las grandes economías no cuentan con muchas herramientas para responder. EEUU y Europa están limitados, porque no pueden bajar mucho más las tasas, e eso economistas estadounidenses quieren que suban las tasas para que puedan volver a bajarlas. En tanto, China usó mucho una expansión fiscal que ayudó a salvar la economía mundial, pero el costo de eso es el enorme nivel de deuda, por lo que tiene menos colchones de holgura.

Argentina se vio arrastrada inmediatamente por la lira turca. ¿Cómo ve esta situación puntual?

— Argentina tiene este crédito masivo del FMI y – a pesar de eso – la moneda sigue débil. Su economía tiene muchos problemas, están pidiendo un ajuste fiscal bastante fuerte y eso afecta la actividad económica, la inflación es bastante alta. Es vulnerable, pero el respaldo del FMI no deja de ser.

De todos modos, el caso Argentina me parece el más grave. Hay países que no aprenden de otros países. Argentina repite los errores que ellos mismos han cometido. Han tenido muchas crisis financieras y cambiarias, de distinto tipo, pero con varias cosas parecidas. Es casi normal que tengan crisis financieras.

¿El desafiante escenario internacional podría cambiar el rumbo de alza de tasas de la Fed?

— Ellos van a ser prudentes en subir las tasas. Cuando estaba Janet Yellen, la jefa anterior, ella miraba el impacto de la política monetaria en los emergentes, dado lo que ocurrió cuando a hablar de subir las tasas hubo un efecto negativo sobre los flujos a los países emergentes y ellos después postergaron la subida de la tasa de interés. Ellos saben que si los países emergentes tienen problemas los va a afectar. No está claro que la Fed, en nuevas manos, siga esa línea y si las prioridades internas pesen más y quieran subir las tasas por otros motivos.

Fuera de este episodio. ¿Cómo has visto la instalación económica del gobierno considerando algunas críticas en relación a las altas expectativas que generaron?

—Son cosas un poco políticas. Tras las elecciones se hicieron proyecciones súper optimistas, no realistas y está pasando lo que tenía que pasar, que la economía chilena sigue vulnerable a las tensiones internacionales. No hay un milagro que va a generar un crecimiento tan dinámico, hubo un poco de demagogia en eso. No creo que la economía chilena sea tan fantástica, pero está bastante bien.

Lo que es importante para Chile es la diversificación productiva, de la que todo el mundo habla pero hace poco. Esa es mi mayor preocupación con este gobierno, que no invierte ni incentiva lo suficiente al sector privado a la diversificación productiva, sobre todo en el área de las exportaciones. Las cosas que hace la Corfo son relativamente pequeñas, deberían haber más esfuerzos.

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