Al contrario de Trump, América Latina fortalece la autonomía de sus bancos centrales

Mario Marcel

Chile otorgó la autonomía a su autoridad monetaria en 1989, y comenzó a fijar metas de inflación un año después. Nunca ha mirado atrás.


Mientras Donald Trump reaviva el debate global sobre la independencia del banco central con sus ataques a la Fed, América Latina se inclina hacia el lado opuesto.

Después de décadas de inflación rampante, los gobiernos del continente se han resistido en gran medida a participar en la política monetaria. Si bien Venezuela es una excepción notable, los gobiernos de derecha en Brasil y Argentina están fortaleciendo la autonomía de los bancos centrales. Incluso el nuevo gobierno populista de México aún podría sucumbir a la tentación de interferir.

"Los bancos centrales son, en cierto modo, guardianes de la macro credibilidad", dijo Alejandro Cuadrado, director global de FX en Banco Bilbao Vizcaya en Nueva York. "En el caso de las principales economías latinoamericanas, creo que eso se entiende bien", añadió.

La tendencia latinoamericana contrasta con la de los mercados emergentes desde Turquía hasta India, donde los bancos centrales están cada vez más sujetos a la presión de sus líderes y gobiernos para un cambio de rumbo. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha despedido al gobernador del banco central del país, mientras que India contrató a un banquero central más moderado cuando su predecesor renunció después de una pelea con el primer ministro.

Trauma pasado

La hiperinflación ha sido como una plaga en América Latina, desde Chile en la década de 1970 hasta Brasil en la década de 1990 y Argentina más recientemente.

"Debido a este trauma, las personas aceptan el hecho de que una baja inflación es algo bueno y solo se puede garantizar una baja inflación al tener un banco central que sea independiente o autónomo", dijo Monica de Bolle, directora de estudios de América Latina en la escuela SAIS de la Universidad Johns Hopkins. "Eso hace que América Latina sea diferente a cualquier otro lugar", precisó.

Chile otorgó la autonomía a su autoridad monetaria en 1989, y comenzó a fijar metas de inflación un año después. Nunca ha mirado atrás. La inflación se desaceleró en la siguiente década y desde entonces se ha mantenido relativamente baja y estable.

Aprendizaje lento

Otros países fueron más lentos en el aprendizaje. La autonomía del banco central de Brasil se vio comprometida durante el mandato de la expresidenta Dilma Rousseff, que produjo un período de alta inflación, alto desempleo y recesión, dijo Alberto Ramos, economista jefe para América Latina de Goldman Sachs en Nueva York.

Ahora se está moviendo en la dirección opuesta, y es cada vez más probable que el gobierno otorgue la independencia formal a la autoridad monetaria.

Argentina fue un caso aún más obvio. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner despidió al gobernador del banco central por negarse a transferir miles de millones de dólares de reservas al gobierno para el pago de la deuda. Su sucesor, Mauricio Macri, elevó los objetivos de inflación a mitad de camino de su mandato, y desató la especulación de que lo estaba haciendo para dirigirse hacia recortes de tasas. El cambio fue citado como el inicio de la devastadora crisis de confianza en Argentina.

Desde entonces, Argentina ha cambiado de rumbo, permitiendo al banco central imponer una de las políticas monetarias más duras en los mercados emergentes para defender el peso.

Antes y ahora

Incluso la izquierda de México, bajo el presidente Andrés Manuel López Obrador, ha dicho repetidamente que su gobierno no interferirá en la política monetaria. Aún así, la renuncia de esta semana del secretario de Hacienda ha alimentado la preocupación de que podría ser solo una cuestión de tiempo antes de que empiece a presionar por tasas más bajas en medio de un crecimiento persistentemente débil.

López Obrador "ha socavado la independencia de casi todas las demás instituciones hasta ahora", escribió Edwin Gutiérrez, administrador de fondos de Aberdeen Asset Management en Londres, en un correo electrónico. El banco central "será el último en caer".

En otras partes de América Latina, la ortodoxia mantiene las riendas.

"La mayoría de los políticos aquí saben ahora que si regresaran a una mayor inflación, los índices de aprobación bajarán y probablemente no serán reelegidos", dijo Arminio Fraga, expresidente del banco central de Brasil, en una entrevista en Río de Janeiro. "Estas lecciones nunca se aprenden para siempre, pero parece que están calando", afirmó.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbete aquí.