Al límite: las grandes empresas más expuestas al frenazo local

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Además de los miles de emprendimientos que están sufriendo con esta pandemia, analistas identifican qué compañías de tamaño mayor son las que tendrán que luchar para no ser arrastradas. Entre las que ven complicadas por su alto nivel de deuda en relación a sus activos, ingresos en monedas depreciadas y poco flujo están Hites, Enjoy, Ripley, Paz, Socovesa y Tricot.


Mucho se ha hablado de la frágil situación que están atravesando las aerolíneas locales con el cierre de fronteras y disminución de la demanda a raíz del coronavirus. Lo cierto es que serían solo la punta del iceberg dentro de las grandes compañías que podrían enfrentar serias dificultades en función de cuánto pueda durar la situación de incertidumbre a raíz de esta enfermedad global.

Hay industrias que tendrán un efecto temporal en sus negocios por esta contingencia y otras que sufrirán un impacto permanente. En ese escenario, los analistas tienen claro que el sector del comercio no discrecional o retail tendrá un gran reto.

“Las que tendrán un efecto permanente serán, por ejemplo, las firmas de retail, que tendrán un shake out, lo que quiere decir que sobrevivirán los jugadores importantes y los más pequeños no. Lo anterior, porque esa industria está viviendo cambios estructurales -con el comercio digital, por ejemplo-, a lo que hay que sumarle lo ocurrido a partir del 18 de octubre y lo del coronavirus. Hay compañías del retail que por el nivel de endeudamiento alto y el modelo de negocios que tienen, van a desaparecer. Las más pequeñas son las candidatas número uno, porque se les vino la tormenta perfecta y no recibirán más financiamiento. Nadie les querrá dar liquidez y quebrarán. Esto va a ser como un coladero o filtro, donde las compañías que puedan tener acceso a financiamiento subsistirán y las que no, perecerán”, comenta Luis Méndez, gerente de asset management de Banmerchant.

En línea con lo anterior, Sébastien Fresard, analista de renta variable de MBI, sostiene que “debemos poner atención a los sectores que tienen un mayor nivel de apalancamiento operativo, que requieren de una mayor circulación de ingresos para poder dar respuesta a sus gastos financieros en el corto plazo. En este segmento podríamos ver empresas ligadas al retail (con menor exposición a supermercados, que debería tener un buen comportamiento al vender productos de primera necesidad), ya que en una economía más lenta se debería tender a postergar gastos que no tienen mayor urgencia. Además, los costos de estas empresas tienden a ser bastante fijos en el corto plazo, lo que supone un conflicto para la operación en condiciones de estrés”.

Si bien el retail y los centros comerciales son apuntados como grandes damnificados por la contingencia, el jefe de Equity Research de Bci, Marcelo Catalán, resalta que “todo lo que está ligado al ciclo económico tiene mayor riesgo”. De esta forma, recalca que “la construcción también se vería afectada”. De hecho, un analista de ese sector de la plaza, agrega que sufrirán más “las orientadas a la vivienda de precios medios y altos”, mientras que destaca que “los que hacen viviendas social y obras públicas, eventualmente, tendrán menos problemas”.

El presidente de Credicorp Capital en Chile, Guillermo Tagle, sostiene que “hasta el real estate -sector inmobiliario- de oficinas podría verse afectado hacia adelante, porque si la gente se empieza a organizar con la mitad trabajando desde la casa, se necesitará la mitad del espacio físico actualmente arrendado”.

Pablo Solís, jefe de renta variable institucional de Tanner Investments, añade que “el estado de catástrofe con cierre de fronteras es un balde de agua fría al turismo, las aerolíneas y la industria de la entretención -como cines y productoras de eventos-. Se han cerrado malls y casinos, buscando de esta forma minimizar el contacto social”.

Además del balde de agua fría que menciona Solís para el turismo y la entretención, Tagle agrega que “habrá huellas de prácticas que la gente querrá dejar de hacer, como irse de vacaciones en crucero. Esa es una de las industrias que más desafíos tendrá para recuperarse. O también la gente ante un temor de cierre de fronteras, preferirá vacacionar en su país en auto. Otra industria que se verá golpeada es la de los megaeventos. En estos días llevamos una cantidad de reuniones increíble por teleconferencias, sin movernos de la casa”, explica.

En el área financiera, el socio de una conocida empresa de dicho sector, que prefiere resguardar su nombre, reconoce que “los créditos de consumo y automotriz se ralentizarán” y añade que “los bancos orientados a los clientes retail o generales, debieran verse más resentidos que los que apuntan al segmento mayorista, como el Bice o Security”.

Luces rojas y amarillas

El gerente general de una de las principales corredoras de Bolsa local asevera que “las empresas que no aguanten tener un año de doce meses de gastos, pero diez meses de ingresos, estarán liquidadas”. Es por eso que para identificar a las compañías críticas, recomienda mirar en sus resultados sus márgenes de última línea antes de impuestos. En caso que esta métrica sea menor a dos doceavos de sus ventas anuales -calculando hipotéticos dos meses de paro-, dice que estaríamos ante firmas que sufrirán. “Si tienen poca deuda, pueden endeudarse para cubrir ese déficit. Si tienen alta deuda, es posible que se las lleve el río”, sentencia.

Recogiendo el guante de lo planteado por este corredor, el gerente de inversiones de Sartor AGF, Daniel Sanjines, muestra que de todas las empresas que componen el Índice General de Precios de Acciones (IGPA) de la Bolsa de Comercio, hay algunas que, a su juicio, están con luces rojas de advertencia.

Este grupo está liderado por la retailer Hites, que tiene con sus últimos datos conocidos un flujo de caja libre negativo de unos $ 3.000 millones y una razón deuda/activos -que es la que mide su capacidad de pago a largo plazo- del 58,29%. En el mundo financiero si se sobrepasa el 60%, se considera que su nivel de deuda no podría aumentar más.

Otra luz roja sería el operador de casinos y hoteles Enjoy, que no puede operar en estas semanas y tiene un flujo de caja libre negativo de $ 5.850 millones y una razón deuda/activos del 56,24%. También destacan en este grupo las retailers Ripley y Tricot, además de las constructoras e inmobiliarias Paz y Socovesa. Estas cuatro firmas muestran otro ratio feble: sus flujos de caja/ingresos netos son negativos, es decir, tienen dificultades para transformar sus ingresos netos en flujos de caja. A eso, hay que sumarle que tienen una razón deuda/activos entre el 49% y el 54,6%. Sus últimos datos de flujo de caja libre son negativos, donde sobresalen los casos de Ripley y Socovesa, con -$26 mil millones y -$33 mil millones, respectivamente.

Por su parte, en las luces amarillas Sanjines incluye a firmas como Latam Airlines, Entel y su matriz, La Polar, Besalco, Parque Arauco, SalfaCorp., Lipigas, AES Gener, Aguas Andinas y su matriz, y Clínica Las Condes.

“En esta situación, las empresas de alto nivel de endeudamiento tendrán que echar mano al capital de sus controladores para poder sobrevivir”, advierte un reconocido director de empresas.

Pablo Solís, de Tanner Investments, resalta que las empresas se enfrentarán a un escenario desafiante, sobre todo las que tengan un alto nivel de deuda, cuyos pasivos estén en dólares -en medio de un tipo de cambio en niveles récord-, que no cuenten con la liquidez suficiente para poder servir la deuda de corto plazo, y que sean extremadamente dependientes de la operación anual. Apunta a Latam Airlines (US$ 3.500 millones en bonos, con vencimientos de US$ 232 millones este año) como “la más presionada de este grupo, por el efecto de deuda en dólares e ingresos en monedas locales -depreciadas-, lo que es un driver negativo”. Más abajo en niveles de deuda, agrega a Cencosud (que tiene el mismo descalce por tipo de cambio que Latam), CMPC y Entel.

Desde Bci, Marcelo Catalán indica que “las empresas que estén altamente endeudadas tendrán que disminuir drásticamente sus planes de inversión ante un escenario más adverso. Eso es clave”.

Las menos presionadas en recesión

Todos los analistas consultados para este artículo coinciden en que en 2020 habrá recesión económica en el mundo y también en Chile. Ante ese escenario, ¿cuán pronto se podrá salir de esta situación? Sanjinés de Sartor AGF cree que “el rebote en los activos financieros será pronto, al igual como lo fue la caída, anotando una recuperación en ‘V’. Sin embargo, los efectos sobre la actividad real tardarán más tiempo en disiparse. Internamente, debemos considerar que hacia fines de año tendremos incertidumbre política que afectará la velocidad de la recuperación”.

De todos modos, en medio de esta crisis generada por el Covid-19, un director de empresas del mercado apunta a que habrá firmas ganadoras, como las empresas de delivery, las farmacias y los supermercados -siempre y cuando no se quiebre la cadena de abastecimiento-. Por otro lado, todos los analistas consultados coinciden en que los que sufrirán menos serán los exportadores, que aunque anoten una merma en sus envíos, se verán compensados por un mayor nivel del dólar. “El sector de los prestadores de salud también es un ganador, siempre y cuando no se contagien muchos trabajadores”, advierte un trader.

Solís agrega que “el sector de servicios de primera necesidad o eléctrico presenta un castigo injustificado, en especial considerando que no debiésemos observar una disminución significativa en la demanda eléctrica este año. Es un sector que está dolarizado y que no debiese ser afectado por cierre por cuarentena, a diferencia de otros. También el área financiera nos parece atractiva, pese a que ha sido fuertemente castigada, donde el mercado puede estar asumiendo probabilidades de aumento fuerte de incobrables que impacten en sus resultados. Además, es un sector que en general está bien posicionado mirando Basilea III, con un buen retorno por dividendos y que gana con la inflación”.

En el mercado financiero los analistas confían en que la cadena de pagos no se romperá y valoran las medidas anunciadas en la semana por el Banco Central, orientadas a evitar episodios de iliquidez prolongados. En ese sentido, no solo destacan la reducción de la tasa de política monetaria, sino que también otras medidas que facilitan el crédito, como la aceptación de bonos corporativos como colaterales en operaciones de liquidez, la compra de bonos bancarios por hasta US$ 4 mil millones y la extensión del programa de divisas hasta enero de 2021, que buscan asegurar que la economía no decaiga en extremo.

De cara al cierre de este movido 2020, los actores consultados en este artículo avizoran un panorama más auspicioso que el actual, con un Índice de Precio Selectivo de Acciones (IPSA) entre 3.800 y 4.000 puntos -el viernes reciente cerró en 3.077,18 puntos- y un dólar entre $ 780 y $ 800, lo que significaría un descenso frente al de esta semana, que cerró en $ 867.

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