Apostando al Chile de hoy (no al de mañana)

FILE PHOTO: A specialist trader watches his chart while working on the floor of the New York Stock Exchange July 8, 2014. REUTERS/Brendan McDermid/File Photo/File Photo

Si bien el pronóstico del tiempo ha mejorado muchísimo en los últimos años, las proyecciones de mercado siguen igual de malas que siempre (las económicas y políticas tampoco andan mucho mejor).




Existen dos tipos de pronosticadores: los que no saben y los que no saben que no saben”, decía Ken Galbraith. Si bien el pronóstico del tiempo ha mejorado muchísimo en los últimos años, las proyecciones de mercado siguen igual de malas que siempre (las económicas y políticas tampoco andan mucho mejor).

El “aporte” social, si es que existe, de las proyecciones de mercado estaría en dos frentes creo yo. Primero, es una industria que da trabajo bien remunerado a cientos de miles de profesionales en todo el mundo. Sus clientes (compradores de proyecciones) son tomadores de decisión que pagan por cierta tranquilidad psicológica. Caso que estos clientes metan la pata con plata ajena la tranquilidad psicológica se puede también extender a una tranquilidad laboral, ya que podrán decir: “todas las proyecciones indicaban eso”.

Pero más allá de esa tranquilidad, todos sabemos que el futuro hace lo que quiera, y poco le importa lo que hayan proyectado de él. Un año con o sin pandemia, con o sin nueva Constitución, con o sin populismo; no dice mayor cosa con respecto a lo que nos depara los años venideros.

Es más, si estuviéramos sin pandemia, sin nueva Constitución, sin populismo es probable que en una falsa sensación de seguridad estaríamos tomando más riesgos que los actuales, por ejemplo, comprando el IPSA al doble de lo que está hoy.

El segundo “aporte” social de las proyecciones me gusta más. Muchísima gente presta la mayor atención a las proyecciones (como no son de confiar las llamaré ruido) simplemente para poder tradear sobre ese ruido. Esto lo hacen sabiendo que el ruido durará lo que demore en llegar el próximo ruido (proyección).

Como identificó Fischer Black hace mucho, mientras más ruido se esté tradeando en un mercado, más líquido es el mercado y menos eficientes son sus precios. Para alguien como usted o yo, que nunca se ha sentido obligado a comprar o vender a no ser que le sea conveniente, y que sus decisiones las basa en información, poder comprar o vender a un precio que está basado en ruido es un privilegio.

Si se está preguntando qué sería información y qué sería ruido para un inversionista, le comento: información es todo aquello que le ayude a estimar las ganancias futuras de la empresa en que desea invertir, ruido es todo lo demás.

Al igual que ese gran economista que cité al comienzo de esta columna, los grandes inversionistas saben que no saben el futuro y son escépticos con respecto los que creen saberlo. Conceptos budistas como “nada en el mundo es permanente”; o científicos como “el desorden de un sistema solo puede aumentar con el tiempo (entropía)”; son cosas que le he escuchado a varios de los que más admiro. Principios metafísicos y físicos que súbitamente recordé el domingo pasado.

A propósito, uno de los prerrequisitos para graduarse como adulto, o al menos para postular a un cargo público debiera ser el “saber y reconocer lo que no se sabe”.

Si usted es letrado financiera y contablemente lo invito a hacer su “apuesta” sobre lo que conoce (el precio al que pueden comprar hoy) y no sobre lo que desconoce (el futuro de Chile). Gaste todo el tiempo que necesite analizando el negocio en el que quiere invertir, estudie su balance y estado de flujos, pregúntese cuánto podría perder a los precios actuales (no cuánto podría ganar, que eso no debiera ser motivo de preocupación). Ahí, donde lo que pueda perder es poco o nada, actúe con racionalidad absoluta y desapego total a las ruidosas emociones y proyecciones que le van a rodear.

*El autor es Ingeniero Civil PUC y MBA The Wharton School

(@tomcasanegra)

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.