Argentina afloja su control sobre el tipo de cambio oficial y peso se desploma

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La moneda ha caído durante 19 días seguidos este mes, alcanzando un mínimo histórico de 61,66 por dólar.


¿Argentina está aflojando su control sobre el peso? Sin duda eso parece. La moneda, sujeta a controles de capital desde septiembre, se debilitó 2,2% frente al dólar en la primera quincena de febrero, más que cualquier mes completo desde que los controles se hicieron aún más estrictos tras la elección del presidente Alberto Fernández.

Pero eso no es todo. El peso ahora ha caído durante 19 días seguidos este mes, alcanzando un mínimo histórico de 61,66 por dólar. Según los operadores, eso no sería posible sin, al menos, el respaldo tácito del banco central. Señalan que el banco ha sido cada vez más activo en las operaciones del peso, interviniendo directamente en el mercado.

El banco central "mantiene el peso en un rango muy pequeño de fluctuación", dijo Gustavo Quintana, operador de divisas de PR Corredores de Cambio, en Buenos Aires. "El volumen de operaciones es muy bajo. Las restricciones funcionan a pleno", añadió.

El presidente del Banco Central de Argentina, Miguel Ángel Pesce, restó importancia a las preocupaciones en una entrevista de radio realizada el 11 de febrero, donde dijo que el peso se mueve como parte de un programa de "tipo de cambio administrado". Estos no "son movimientos cambiarios abruptos o exagerados", dijo Pesce.

La depreciación más rápida del peso está llevando a Credit Suisse a frenar su apuesta frente al peso, según Daniel Chodos, titular de estrategia de crédito soberano para América Latina de la firma, con sede en Buenos Aires.

El pensamiento del banco central probablemente esté impulsado por un deseo de reducir la brecha entre la tasa de contado con liquidación y la oficial, o de evitar que el peso se fortalezca en términos reales en medio de una alta inflación, escribió en una nota. La inflación ronda el 50% anual.

Si la brecha entre los tipos de cambio del peso continúa ampliándose, es posible que el banco central permita una depreciación aún más rápida, agregó Chodos.

Los descensos emulan los movimientos de sus pares latinoamericanos, incluidos el real brasileño y el peso chileno, que también se han debilitado en las últimas semanas. Eso significa que el peso no se sobrevalorará frente a sus pares, dijo Quintana.

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