Santander: "La deuda se estabilizará en un 25% a 26%, pero es complejo que baje"

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El economista jefe de Santander, Claudio Soto, dijo que su proyección de PIB para el próximo año se ubica en 3,5% por debajo de lo estimado por Hacienda. Sobre el Presupuesto dijo que "se deben presentar los números coherentes. Si el gasto crece 3,3% este año, el déficit estructural no será 1,8%, sino que de -1,4%; y -1,6% el próximo año".




Cauta es la mirada que tiene sobre el devenir de la actividad económica el economista jefe de Santander, Claudio Soto. Si bien señala que este año es factible crecer 4%, le preocupa el rendimiento que está mostrando el sector no minero, sobre todo en el avance desestacionalizado (mes contra mes), ya que asegura que hay "una desaceleración en el margen".

En cuanto al presupuesto 2019, Soto -quien fuera asesor macroeconómico de Hacienda durante el gobierno anterior- desliza una falta de coherencia en la entrega de la información, ya que el cálculo del déficit fiscal estructural para 2018 y 2019 se hace sin considerar la contención de gasto, por lo que se toma como base el alza de gasto de 5,1% para este año y no del 3,3%; y el 1,4% en lugar de 3,2% para el próximo año. "Se deben presentar los números coherentes. Si el gasto crece 3,3% este año, el déficit fiscal estructural no será 1,8%, sino que será de -1,4%; y -1,6% el próximo año".

El Imacec de agosto fue de 3,2% ubicándose en la parte baja de las expectativas, ¿se aleja la opción de crecer sobre 4% este año?

-Nosotros esperábamos hace un tiempo que el crecimiento del segundo semestre fuera menor por las bases de comparación más exigentes y además por los efectos de la guerra comercial. Y lo que estamos viendo ahora es precisamente eso. En el dato puntual de agosto la minería cayó bastante, pero lo más llamativo es el bajo crecimiento del sector no minero que en términos desestacionalizados creció 0,1% que se suma a julio que también fue bajo.

¿Eso refleja que la desaceleración está siendo más pronunciada de lo esperado?

-Todavía es temprano para hacer un juicio y poder afirmar si es más rápida de lo que se esperaba. Particularmente, septiembre será un mes de bajo crecimiento, el cual puede fluctuar entre 2% a 2,5%. La gran pregunta es si en el cuarto trimestre habrá un rebote o nos vamos a mantener en esos niveles.

¿Qué está detrás de este menor crecimiento?

-Hay tanto factores de demanda interna como de demanda externa. Por el lado externo, las exportaciones se han desacelerado, influidas por cómo está la región; también hemos visto un ajuste importante en el precio del cobre. Por el lado interno, la duda es qué pasará con la inversión: vimos un crecimiento fuerte de maquinarias y equipos, pero eso es recomposición de material, ya que lo que va a sostener la inversión en el mediano plazo son los grandes proyectos de inversión y hasta ahora no los hemos visto. El Banco Central (BC) puso un rango para el crecimiento del próximo año de 3,25% a 4,25% centrado en 3,8%. Esa proyección está un poco por arriba del 3,5% que nosotros estimamos.

Con estas cifras de actividad, ¿el BC debería reevaluar la trayectoria de alza de la tasa de interés fijada para fines de año?

-Nosotros tenemos diciembre como punto de inicio de la normalización, y esa proyección la hemos tenido desde comienzos de año. La minuta de la última reunión de agosto fue llamativa, puesto que hubo un sesgo que insinuó la posibilidad de adelantar el alza de la Tasa de Política Monetaria (TPM) y por ello, varios agentes del mercado empezaron a asumir que el alza podría ser en octubre. La pregunta que surge es si se mantendrá la trayectoria fijada en el Informe de Política Monetaria de septiembre de llegar a 4% - 4,5% en 2020, o bien llegar a 3,5% estabilizándola en ese nivel.

Otro de los temas que ha estado en el debate es lo que está pasando en el mercado laboral, donde la oferta no ha sido capaz de absorber la demanda generando presión y elevando la tasa de desempleo, ¿cuál es su análisis al respecto?

-Están pasando muchas cosas. Y esas cosas van desde temas de medición hasta estructurales. En lo primero, la encuesta del INE (Instituto Nacional de Estadísticas) no está capturando bien el fenómeno migrante, porque el marco muestral es antiguo. Además hay factores técnicos como la representatividad de la muestra en la población que no está reflejando la foto actual. En cuanto a los temas estructurales la revolución 4.0 o digital podría estar impactando el mercado laboral.

Presupuesto 2019

Con respecto al gasto público, el gobierno en su proyección de 3,2% incluyó la contención de gasto, ya que sin ese factor el gasto sería de 5,1%, ¿cuál es su visión al respecto?

-Hay dos lecturas. Los números que nosotros estamos viendo es que si se consideran las presiones de gastos, este año sería de 5,1% y el presupuesto del próximo año 1,4%, lo que implicaría una desaceleración importante. Esos números son coherentes con el 1,8% de déficit fiscal estructural que informaron para este año y de -1,7% para el próximo año. Ahora, si se toma el 3,3% de gasto, el déficit fiscal sería de -1,4 para este ejercicio y -1,6% para el próximo año, por lo que la dinámica del 0,2 punto porcentual de reducción del déficit no se daría el próximo año.

¿Es correcta está forma de entregar las variables macro y fiscales?

-Para mí lo ideal hubiera sido que la Dirección de Presupuestos hubiera entregado su mejor proyección de gasto incluyendo las presiones de gastos y los esfuerzos por ajustarlas. Eso es lo más informativo y permite evaluar el esfuerzo fiscal. Se deben presentar los números coherentes. Si el gasto crece 3,3% este año, el déficit fiscal estructural no será 1,8%, sino que será de -1,4%, y -1,6% el próximo año.

El gobierno dijo que la deuda pública llegará a 24,8% del PIB en 2018, pero no entregó la proyección 2019, ¿cuál es su estimación?

-La deuda seguirá creciendo en 2019 y 2020, para luego tender a estabilizarse en un 25% a 26% del PIB, sin embargo, se ve complejo que la deuda pueda bajar, porque si uno ve las proyecciones fiscales desde el 2020 al 2023 el espacio de gasto es bien acotado, un 2,8% en promedio. Todo esto considerando que el programa de gobierno contempla importantes gastos, por lo que será difícil que se reduzca.

Una de las metas del gobierno es que las clasificadoras de riesgos vuelvan a subir la nota crediticia del país, ¿con este cuadro fiscal se logrará ese objetivo?

-Los clasificadores bajaron la posición crediticia porque la situación fiscal se hizo menos holgada, pero también porque el crecimiento tendencial se fue reduciendo, entonces para que las clasificadoras vuelvan a elevar la nota y situarnos nuevamente en la posición de antes, el país debe demostrar que el crecimiento tendencial es más alto que el actual. Para ello no basta con un solo año de crecimiento alto. No veo que en el corto plazo se produzca un cambio en la clasificación de riesgos.

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