La cúpula directiva de Credit Suisse ha pedido disculpas a los accionistas del banco por no haber logrado evitar el colapso de la entidad, fundada hace 167 años, y ha defendido ante la junta general que la precipitada fusión con UBS representaba la única alternativa para evitar una catástrofe, no sólo para Suiza, sino para la economía mundial.

En su intervención ante la junta general anual de accionistas, la primera en modo presencial de los últimos cuatro años y la última que tendrá lugar en los 167 años de historia de Credit Suisse, el presidente del banco, Axel P. Lehmann, ha afirmado que se trata de “un día triste” y ha querido pedir disculpas por no haber logrado “volver a encarrilar” la entidad.

“Es un día triste”, ha admitido Lehmann, quien ha lamentado ante los accionistas de Credit Suisse no haber tenido el tiempo suficiente para darle la vuelta a la situación del banco y que “en esa fatídica semana de marzo” todos los planes se vieran trastocados.

“Por eso, lo siento de verdad. Pido disculpas porque ya no pudimos detener la pérdida de confianza que se había acumulado a lo largo de los años y por decepcionarlos”, ha añadido.

En este sentido, el presidente de la entidad suiza ha asegurado que creyó en el éxito de los esfuerzos por cambiar Credit Suisse, “hasta el comienzo de la fatídica semana”, pero ha apuntado que la combinación del aumento de las tasas de interés, la inflación y la volatilidad del mercado sacudieron la confianza y, tras los problemas relacionados con los bancos estadounidenses, hubo temores de un contagio mundial.

“Las redes sociales y la digitalización avivaron las llamas de este miedo. Esto nos golpeó en nuestro punto más vulnerable a mediados de marzo”, ha defendido, añadiendo que, a pesar de luchar hasta el final para encontrar una solución, “en última instancia, solo había dos opciones: acuerdo o bancarrota”.

“La fusión tenía que pasar. Los términos tenían que ser aceptados. La única alternativa habría sido una reestructuración bajo la ley bancaria suiza. Esto habría llevado al peor de los escenarios”, ha explicado, refiriéndose a la pérdida total para los accionistas y riesgos impredecibles para los clientes, además de graves consecuencias para la economía y los mercados financieros mundiales.

De este modo, Lehamnn ha asegurado que, de acuerdo con el deber de proteger los intereses de los accionistas y brindar seguridad a los clientes, la directiva de Credit Suisse aprobó la transacción, que restaura la claridad, la seguridad y la estabilidad.

En esta línea, el consejero delegado de Credit Suisse, Ulrich Körner, ha lamentado no haber llevado a buen puerto a tiempo el plan para devolver el banco a su posición. “Nos quedamos sin tiempo. Esto me llena de tristeza”, ha reconocido.

Asimismo, ha apuntado también que el banco se había debilitado significativamente por las salidas de fondos registradas en octubre de 2022 “como resultado de rumores y especulaciones infundados”, mientras que el bloqueo legal de semanas para comunicar la nueva estrategia impidió poder revertir la pérdida de confianza.

“Éramos particularmente vulnerables en ese momento”, ha afirmado en referencia a la situación registrada a raíz del colapso de Silicon Valley Bank y Signature Bank en EE.UU., que causó conmoción en todo el mundo y provocó una pérdida dramática de confianza en la industria financiera mundial, ha señalado.

“Nos vimos obligados a actuar con rapidez y decisión. Ya no teníamos elección”, ha defendido, asegurando que el colapso de Credit Suisse “habría sido catastrófico no solo para Suiza sino para la economía mundial”. “Al final, la fusión con UBS fue la única opción factible”, ha apostillado.

A este respecto, el presidente de Credit Suisse, ha señalado la importancia de mirar hacia adelante ahora y trabajar con la directiva de UBS durante el tiempo que sea necesario para garantizar que se encuentren las mejores soluciones posibles para los empleados.

“Estamos comprometidos a gestionar este proceso de forma transparente y a mantener este tiempo de incertidumbre lo más breve posible”, ha afirmado, expresando su deseo de que, junto con Credit Suisse, el nuevo UBS podrá expandir y fortalecer significativamente su posición de liderazgo como administrador de riqueza global con sede en Suiza, lo que abre nuevas perspectivas para todos los involucrados.