Debilidad del consumo por ahorro precautorio

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Aunque existe una alta curiosidad por el ahorro, pocos lo ponen en práctica.

Este mayor pesimismo ha coincidido con un aumento en el ahorro de los hogares, que de forma precautoria se preparan para enfrentar posibles caídas transitorias en sus ingresos. Tal como reflejan las recientes cifras de Cuentas Nacionales, por primera vez desde 2016 se observa un crecimiento del consumo menor al del ingreso disponible.


Si bien la desaceleración reciente del consumo era esperada, esta ha sido más persistente que lo anticipado. El consumo de bienes se ha expandido en promedio sólo 0,8% en lo que va del año, mientras que el ingreso laboral ha crecido en torno a 4%. El problema entonces no parece ser la falta de ingreso presente de los hogares, sino la incertidumbre respecto a los ingresos futuros, en momentos en que ronda el pesimismo a nivel internacional. La debilidad del consumo obedece más bien a un comportamiento "precautorio" por parte de los hogares, que ha motivado una menor disposición a consumir, y mayor a ahorrar, a la espera de perspectivas económicas más estables.

Las distintas medidas de salarios y empleo, tanto del INE como de registros administrativos, muestran un claro repunte respecto a fines del año pasado. Más allá de la debilidad de algunos sectores, con mayor dependencia de la demanda externa, los ingresos laborales siguen creciendo sostenidamente. A pesar de esto, desde mediados del año pasado los consumidores se mantienen pesimistas respecto a la evolución de la economía. Los ciclos previos de caída en expectativas nos muestran que estas pueden tardar varios trimestres en recuperarse, por lo que urgen buenas noticias. En este sentido, las mejores cifras de actividad que comenzamos a ver deberían ayudar a asentar una visión menos pesimista del escenario local, que se consolidaría en la medida que el escenario externo se estabilice.

Este mayor pesimismo ha coincidido con un aumento en el ahorro de los hogares, que de forma precautoria se preparan para enfrentar posibles caídas transitorias en sus ingresos. Tal como reflejan las recientes cifras de Cuentas Nacionales, por primera vez desde 2016 se observa un crecimiento del consumo menor al del ingreso disponible, evidenciando un aumento en la tasa de ahorro de los hogares. En otras palabras, los hogares están prefiriendo mantener sus ingresos en activos menos líquidos, señal clara de menor disposición a consumir, pero no de particular debilidad de los ingresos.

Con todo, en Scotiabank somos optimistas respecto a la evolución del consumo en los próximos meses. Los ingresos laborales siguen sólidos, más allá de la alta incertidumbre respecto a la evolución de la economía. Señales de estabilización del escenario externo y menor pesimismo a nivel local permitirían que los hogares moderen su comportamiento precautorio en pos de un mayor gasto.

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