Desempleo en el Gran Santiago llega a mayor nivel en 3 años. Hacienda lo atribuye a migrantes

Paseo Ahumada

Foto: Domingo Burgos / La Tercera

La tasa de desocupación fue de 8,4% en junio, un aumento de 1,4 puntos porcentuales (pp) en 12 meses y de 0,8 pp, medido contra marzo. El ministro del Trabajo señaló que la creación de empleo privado no ha sido suficiente.




Poco felices fueron las cifras que entregó ayer la Encuesta de Empleo para el Gran Santiago que desarrolla el Centro de Microdatos de la Universidad de Chile para junio.

Primero, porque la tasa de desocupación llegó a 8,4%, lo que implica un aumento de 1,4 puntos porcentuales (pp) en 12 meses y de 0,8 pp, medido contra el trimestre anterior. Así, totalizó poco más de 280 mil desocupados, la tasa más alta desde marzo de 2016 y por sobre el promedio de la última década (7,7%).

Según el reporte, la evolución de la tasa de desempleo en 12 meses se explica por dos factores: un alza anual del empleo de 0,26%, junto un incremento anual en la fuerza de trabajo de 1,83%. Esto significa que la demanda por puestos de trabajo creció más rápido que la oferta de estos.

Respecto del empleo, el asalariado (obreros y empleados) aumentó 1,3% en 12 meses, mientras que el empleo por cuenta propia cayó 2%.

Análisis y razones

Desde el gobierno se dieron distintas razones para explicar la cifra. El primero en salir a argumentar fue el ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, quien señaló que los datos de la encuesta muestran que la gente está dejando la informalidad para ir a buscar empleo asalariado.

Su par de Hacienda, Felipe Larraín, apuntó al factor de la migración. Señaló que el desempleo hay que mirarlo "en el contexto de que han entrado casi un millón de migrantes en los últimos cuatro años a Chile, por ello hay mucha más gente que está saliendo a participar del mercado laboral".

¿Qué dicen los expertos?

A juicio de los economistas, tanto los datos administrativos como lo que señala la encuesta de la Universidad de Chile son dos fotografías de una realidad que debe analizarse en conjunto.

Según Patricio Rojas, de Rojas y Asociados, "sería muy extraño que se empezara a ver caídas en las cifras de empleo del INE y de la Universidad de Chile si el crecimiento tiene un ritmo bajo, una débil demanda agregada y no hay grandes proyectos de inversión". Respecto de los datos administrativos, "gran parte del trabajo que está capturado por los migrantes es un trabajo con contrato, porque para obtener la visa lo necesitan, aunque sea por bajos sueldos".

En ese sentido, sugirió que el análisis "tiene que ser con la fotografía completa: un impacto migratorio, una mayor formalidad, pero también una economía débil".

A este último punto se refirió Tomás Flores, de LyD: "Una de las cosas que se destaca es el trasvasije desde la informalidad a la formalidad, revirtiendo el fenómeno de 2015-2017", sostuvo. Sobre el shock migratorio, añadió que "por ejemplo, en el caso de venezolanos, están en el mercado formal, pero los haitianos todavía son informales", con un efecto más fuerte en menores remuneraciones.

Por su parte, el economista del Centro de Estudios Longitudinales de la Universidad Católica, David Bravo, apuntó a una duda metodológica: "Antes de aventurar explicaciones, me haría la pregunta de cómo en esta encuesta se están recogiendo los cambios del marco muestral que sí está haciendo el INE del Censo". Esto, porque "en la cifra del INE la brecha con los datos administrativos se ha ido cerrando, pero con los datos de la U. de Chile todavía la brecha es amplia".

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