Economista jefe Latam ex Brasil de BTG Pactual: "La política monetaria funciona mejor cuando el mercado se adelanta a las decisiones del Banco Central"

Imagen Luis Oscar Herrera 1761

Luis Oscar Herrera. FOTO: RICHARD ULLOA / LA TERCERA

El economista plantea que el Banco Central debió comunicar mejor su visión previo a la sorpresiva baja de 50 puntos base en la TPM. En su escenario más probable ve que la tasa de interés debería llegar a 2% a fines de este año o a inicios de 2020.




La posibilidad de que el país crezca a una tasa de 3% o superior durante 2019 es muy difícil que se cumpla. Así lo señala el economista jefe para América Latina ex Brasil de BTG Pactual, Luis Óscar Herrera.

El doctor en Economía del MIT estima una expansión del PIB de 2,7%, aunque dice que lo relevante es la velocidad con la que se termine el año y se comience el próximo. En ese sentido, afirma que la reducción en la Tasa de Política Monetaria (TPM) realizada por el Banco Central (BC) tendrá impacto en un plazo de 6 a 18 meses y que las señales de acuerdo en algunas reformas podrían ayudar a las confianzas, aunque el efecto se verá en el mediano y largo plazo.

Asimismo, si bien no cuestiona el recorte de la TPM que tuvo lugar en junio, sí plantea reparos sobre la comunicación previa a este, y dice que esa es una lección hacia adelante.

¿Cómo ve el escenario externo?

-Hoy estamos pensando en reducciones de tasas de interés y por las señales que ha entregado principalmente la Reserva Federal, ya deberíamos ver en julio su primer recorte. Por el lado comercial, si bien hemos tenido una tregua el fin de semana pasado, claramente este tema va a seguir sobre la mesa, no es algo que se va a resolver en una reunión de fin de semana. Es una nueva realidad a la que nos tenemos que ir acostumbrando.

¿Seguirá el escenario de bajas de tasas de los principales bancos centrales en el mundo?

-En la Reserva Federal la idea es aplicar una dosis pequeña ahora como un seguro y prevenir a que después puedan necesitar algo mayor que no está disponible, porque las balas que existen son más acotadas. Así también, el Banco Central Europeo y el japonés se mueven un poco en el filo de una navaja, porque si caen hacia una recesión tienen pocas herramientas para combatirla, por lo menos desde el punto de vista de política monetaria.

¿Cómo está viendo las perspectivas para Chile?

-Nosotros tenemos una proyección de crecimiento que está entre 2,5% y 3%, puntualmente 2,7%. Vemos que la posibilidad de superar el 3% es muy difícil, ya que eso requeriría una aceleración sustantiva de la economía en el segundo semestre. Aunque algo de recuperación sí podríamos ver.

¿El 2,3% del Imacec de mayo informado ayer es un repunte?

-El Imacec siguió creciendo a un ritmo moderado en mayo, y para junio esperamos un crecimiento similar. Lo positivo es que la actividad mostró cierta aceleración en el margen, sustentada por mejores cifras de comercio, empleo y manufactura. Lo negativo, la confianza de empresas y consumidores volvió a retroceder en junio, lo que genera dudas sobre la profundización de la aceleración en el segundo semestre.

¿Se ha configurado un nuevo escenario con la baja en la TPM, las medidas económicas del gobierno de las últimas semanas y los acuerdos a los que se estaría llegando en materia de pensiones y reforma tributaria? Y si es así, ¿impactaría este año o el próximo?

-Las medidas del Central ciertamente buscan tener algún impacto en el corto plazo, entre los próximos 6 a 18 meses. Además, creo que la posibilidad de acuerdos en torno a las reformas también es positiva para la confianza, pero lo más importante, más allá de si se refleja o no en las cifras de crecimiento de este año o del próximo, es cómo ayuda a levantar la proyección de crecimiento potencial.

¿Las reformas tienen impacto en el crecimiento potencial?

-La reforma tributaria tiene mayores incentivos a la inversión y eso obviamente es positivo para el crecimiento potencial. La reforma laboral también tiene la posibilidad de promover más empleo y, por lo tanto, aumentar la participación del empleo laboral formal y a partir de eso también incrementar el potencial.

¿Está jugado 2019?

-Obviamente que cuando vamos a mitad de año todo lo que puede impactar el segundo semestre tiene menos efecto en el total del año, pero también es importante cómo terminamos el año. Es como los partidos de fútbol: si termina el primer tiempo con un gol, parte mejor el segundo tiempo. Es difícil precisar si los efectos se van a producir de aquí a diciembre o de aquí a marzo, pero lo importante es que esa dinámica sea ascendente, eso es lo que está implícito en la proyección de 2,7%, que implica que a fines del año deberíamos estar creciendo en torno a 3,5%. Así, podríamos tener un crecimiento nuevamente el torno al 3% o 3,5% para el 2020.

Política monetaria

¿Le sorprendió la baja de 50 puntos en la TPM?

-Nos sorprendió en su oportunidad y magnitud. En nuestro informe, a diferencia del mercado, esperábamos que el Central hiciera una corrección en el corto plazo, pero dada la reticencia histórica que tiene el BC para sorprender al mercado, pensamos que lo iba a hacer en julio y no esperamos 50 pb, sino que 25 pb. Pero, dicho eso, si existía la convicción de parte del Central de que había que hacerlo, aún cuando no fuera esperado, había que hacerlo. Y después explicar.

¿Tiene un costo para el Central sorprender así?

-Siempre hay un costo en este tipo de sorpresas. Más que sobre credibilidad, diría que la política monetaria funciona mejor cuando el mercado y el público en general entienden bien la función de respuesta y la función de reacción del Banco Central y se adelantan a las decisiones del Banco Central, porque van introduciendo gradualmente en los precios de mercados esas decisiones. Entonces, se acompañan los movimientos del mercado con los movimientos del Banco Central.

¿Hubo entonces un problema comunicacional por parte del BC?

-Primero, pensaban que era correcto hacerlo (bajar la tasa), creo que correspondía hacerlo y explicar. Ahora, la pregunta es por qué en esa política de comunicación no se pudo haber anticipado un poco esto.

¿En la reunión del mes previo?

-Una vía de comunicación muy importante para el mercado son los comunicados y las minutas, que se leen con detalles, pero creo que frente a un cambio de esa magnitud hay otra formas también de comunicación: entrevistas, presentaciones, donde se va abriendo y transparentando lo que piensa el Central o lo que piensa alguno de sus consejeros. Es lo que vemos semana a semana en la forma en que se comunica la Reserva Federal o el Banco Central Europeo, incorporando este tipo de alternativas de comunicación. En esta oportunidad podría haber ayudado si previamente se hubiera transparentado un poco más. Es un poco críptico leer todo esto a partir de la minuta de mayo, donde algo de esto se veía, pero no quedó para nada claro.

Se ha anunciado también que al haber menos reuniones puede ser más común ver movimientos de 50 puntos…

-Eso es razonable y permite romper cierto grado de inercia, porque se acumula más información. Pero eso no significa que tiene que haber menos instancias de comunicación, y otras vías de comunicación toman más importancia.

¿Cómo evalúa las alzas de la TPM durante el año pasado y principios de este?

-El BC se adelantó en declarar que la brecha de actividad estaba cerrada y que era necesario iniciar este proceso de normalización monetaria. Se puso el parche antes de la herida respecto de los riesgos de una aceleración inflacionaria, y acá no se trata de ser general después de la batalla, porque había cosas que no eran previsibles, como la guerra comercial, la intensidad de la desaceleración global y regional, factores que difícilmente podrían preverse. Pero, en el contexto es que se tomó la decisión, quedan dudas sobre qué nivel de confianza existe respecto de las estimaciones de la brecha de actividad, cuando a lo largo de los últimos años se han cambiado repetidamente las estimaciones de crecimiento potencial.

¿Pero el problema fue la metodología para medir la brecha o que el BC fue muy conservador?

-La estrategia preventiva. Se adelantó al iniciar el proceso de normalización monetaria, porque problemas con la estimación de la brecha van a existir siempre. El tema era qué costo era mayor: equivocarse en el sentido de subir tardíamente y enfrentar una aceleración inflacionaria, o subir más temprano y correr el riesgo de que la economía no consolidará completamente esta recuperación. A mí me parece que el segundo riesgo era más costoso, dado que veníamos de un período de 4 años creciendo bajo la tendencia y que la inflación estaba cerca del piso de la meta.

¿Cuál es su escenario para la TPM?

-Vemos dos recortes de la tasa de interés, para llevarla a 2% a fines de año o principios del otro.

Comenta