Consenso general entre los economistas existe respecto del análisis que elaboró la Ocde y el FMI sobre el sistema tributario nacional. Consultados por Pulso, destacan la necesidad de recabar más información y aclarar cifras que son fundamentales para el debate en curso sobre cómo conseguir más recursos mediante impuestos.

Hermann González, coordinador macroeconómico de Clapes UC, parte por destacar que “hay que poner una nota de cautela sobre la cifra de los US$9.333 millones de gastos tributarios y reconocer que se tiene una dificultad en la medición. Saber cuánto es exactamente es básico para cualquier discusión”.

Desde su punto de vista, se trata de un problema que va más allá de este punto en particular, dado que “tampoco sabemos cuánto es la evasión tributaria, que es una categoría distinta donde el Estado deja de recibir impuestos. Sabíamos desde 2018 que se evade el 20% del IVA, hoy día no conocemos esa cifra y no tenemos idea de cuánto se evade del impuesto a la renta”.

Adicionalmente, González destaca que “sería bueno incluir un seguimiento a los cambios tributarios que hacen esto para ver si cumplen o no con las expectativas de recaudación que tenían en su origen. La reforma de 2014 es un claro ejemplo de eso, porque no recaudó lo que se pensaba”.

Recabar información más certera y detallada es algo que también destaca Alejandro Alarcón, académico de la Universidad de Chile, quien señala que “hay que examinar impuesto por impuesto la recaudación que se produce en cada uno de ellos, y agregar a ese análisis aspectos de equidad”, de manera que se “busque una combinación que de recursos al Estado, no impuestos que al final no rindan”.

Alzas a considerar. Al respecto, pone el acento en la revisión que se debe hacer del impuesto al consumo. “El IVA es un desastre en nuestro país. Es uno de los impuestos más regresivos y creo que es muy alto. Desde el punto de vista de la equidad es un impuesto que debería ser ajustado”, plantea.

En tanto Jorge Hermann, director Hermann Consultores, pone más énfasis en que “el informe destaca que el impuesto a los combustibles tiene bastantes distorsiones en su aplicación”.

Al respecto, subraya que “es un impuesto que se ha desvirtuado bastante, hoy no pagan el impuesto a los combustibles las fuentes móviles como aviones, barcos y trenes; a los camioneros pymes le devuelven una parte importante y en fuentes fijas como calderas del sector industrial y minero, principalmente”.

A partir de lo anterior y otros problemas que a su juicio se presentaron a partir de la reforma tributaria de 2014, Hermann propone “analizar la disminución o derogación del impuesto específico a los combustibles, a cambio de un impuesto verde que grave la emisión de contaminantes sobre todas las fuentes móviles y fijas, como ocurre en la mayoría de los países de la Ocde”.