El mea culpa de JP Morgan por la Superliga: “Claramente juzgamos mal cómo este acuerdo sería visto por la comunidad futbolística en general

La compañía con sede en Nueva York había comprometido 3.250 millones de euros para financiar el controvertido proyecto.


El banco estadounidense JP Morgan, que había acordado respaldar económicamente a la Superliga europea, ha reconocido que “claramente juzgó mal” la acogida de la competición en la comunidad futbolística del continente.

Según informaban los 12 fundadores de la Superliga, la compañía con sede en Nueva York había comprometido 3.250 millones de euros para financiar el controvertido proyecto. Sin embargo, los planes para la competición, que fueron revelados el fin de semana pasado, fracasaron en las 48 horas posteriores al anuncio después de que se retirara el ‘Big Six’ de Inglaterra: Manchester United, Manchester City, Liverpool, Chelsea, Arsenal y Tottenham.

La presión de los aficionados, jugadores, entrenadores, órganos de gobierno, gobiernos y medios de comunicación pesó en los clubes debido a la naturaleza de ausencia de méritos deportivos de un torneo destinado a rivalizar con el modelo de la Liga de Campeones de la UEFA. A la docena de fundadores se les habría garantizado la participación cada año, independientemente de las actuaciones en sus ligas nacionales.

Solo Real Madrid y Barcelona parecen todavía comprometidos con la propuesta, y la Juventus, entusiasta seguidora de la misma y encabezada por el presidente Andrea Agnelli, reconoce que la versión inicial de la Superliga no funcionará.

La Superliga Europea suma críticas tras su anuncio.
Manchester City y Liverpool integraban la Superliga, pero estuvieron entre los primeros clubes en retirarse.

“Claramente juzgamos mal cómo este acuerdo sería visto por la comunidad futbolística en general y cómo podría afectarle en el futuro. Aprenderemos de esto”, señaló JP Morgan en un comunicado.

La agencia calificadora de sostenibilidad Standard Ethics había degradado anteriormente a JP Morgan de una calificación “adecuada” a “no conforme” después del episodio. “Standard Ethics juzga que tanto las orientaciones mostradas por los clubes de fútbol involucrados en el proyecto como las del banco estadounidense son contrarias a las mejores prácticas de sostenibilidad”, dijo.

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