El peligro del equilibrio

Lo concreto es que la economía de un país nunca está en equilibrio. Está siempre en un proceso continuo de transformación. Mas aun-al igual que en los mercados financieros-lo interesante es lo que sucede entre un punto de equilibrio y otro. Ahí esta la acción, el resto es pura música.




Acabo de encontrarme con un economista de una conocida universidad norteamericana al que no veía desde hace siete años. Después de ponernos al día en temas personales, pasamos a hablar del coronavirus.

“Habrá que esperar que el sistema vuelva a su equilibrio natural…” me comentó. En ese momento lo dejé de escuchar pues sospechaba el discurso que venía.

En la noche camino al hotel pensé en lo peculiar de su visión, que después de todo está arraigada en muchos de sus colegas. En el fondo: ¿Por qué será que muchos economistas, y gran parte de sus modelos, tienen esta obsesión casi enfermiza con el equilibrio?

Lo concreto es que la economía de un país nunca está en equilibrio. Está siempre en un proceso continuo de transformación. Mas aun-al igual que en los mercados financieros-lo interesante es lo que sucede entre un punto de equilibrio y otro. Ahí esta la acción, el resto es pura música.

Curiosamente, esta obsesión por el equilibrio no es compartida por otras disciplinas. Por ejemplo, no conozco a ningún sociólogo interesado en examinar una sociedad en equilibrio-prefieren estudiar movimientos sociales y revoluciones. La psiquiatría reconoce la importancia de las personas que no están en “equilibrio”-estudiar a alguien normal no es muy ilustrativo. Y la meteorología-que estos últimos años ha progresado mucho gracias a los avances computacionales y de recolección de datos-también ha hecho del desequilibrio (i.e. la predicción de tormentas y huracanes) su punto focal. En resumen, esta obsesión por el equilibrio solo conduce a estudiar lo irrelevante.

Si mis amigos economistas todavía me están leyendo (más de alguno ya se habrá sentido) les sugeriría leer “¿Qué Es La Vida?” de Erwin Schrödinger. Este físico austriaco, el mismo de la ecuación, recibió el premio Nobel en 1933 por sus contribuciones a la mecánica cuántica.

Schrödinger fue claro: definía la vida como esa maravillosa capacidad de algunos organismos de retrasar la convergencia al equilibrio termodinámico-algo que él caracterizaba como la muerte-un estado inerte donde nada interesante ocurre (máxima entropía). Creo que sería bueno que algunos economistas empezaran a prestarle más atención a la vida y menos a la muerte. Y a imitar a los entrenadores de futbol exitosos: ninguno ha aprendido mucho examinando empates cero a cero-el más aburrido de todos los equilibrios.

-El autor es investigador Asociado, Clapes UC

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