El primer “Try”: así es el modelo de negocios que busca el despegue del rugby chileno

22 DE OCTUBRE DE 2020/MONTEVIDEO, URUGUAY Partido entre Chile y Uruguay, valido por el Sudamerica 4 Naciones de Rugby, realizado en el Estadio Charrua. FOTO: VICTOR HUGO MONTALVA/AGENCIAUNO

La Federación Chilena de Rugby se asoció con la empresa de marketing deportivo 1190 Sport para explotar la actividad. A partir de una inversión de US$ 300 mil, esta sociedad tiene como objetivo gestionar todos los derechos de la marca en el país y generar recursos por sobre US$ 1 millón en el primer año, con miras a multiplicarlo hasta cinco veces más al séptimo.




El objetivo de la industria del rugby en Chile está más que claro: hacer que esta disciplina deportiva mueva masas y desate un furor similar al fútbol. Con la mirada puesta en ese norte, la Federación Chilena de Rugby, encabezada por su actual presidente Cristián Rudloff, decidió dar el primer paso en esa dirección y hacia mediados de 2019 conformó una sociedad con la empresa de marketing deportivo 1190 Sports, presidida por quien hasta mediado de 2014 fue el director ejecutivo de Canal 13, David Belmar.

Así, y bajo el nombre de Rugby Chile Management (RCM), la Federación de Rugby de Chile y 1190 Sports este año dieron curso formalmente a un modelo de negocios que, al igual como en el fútbol, busca una sola cosa: gestionar todos los derechos de imagen, publicidad y transmisión que, para estos efectos, tiene la Federación de Rugby de Chile bajo su dominio.

En otras palabras, esta empresa cuyo socio mayoritario (70%) es la Federación, lo que hace es manejar todos los activos que giren en torno a la disciplina para, finalmente, sacar un dividendo.

Para poner en marcha este proyecto, cuya duración se extiende por siete años, con opción de renovarlo por periodos de cuatro años consecutivos si funciona, la sociedad, de entrada, está poniendo sobre la mesa unos US$ 300 mil para empezar a movilizar la maquinaria. Así, al cabo de este primer año esperan obtener beneficios netos sobre US$ 1 millón, y hacia mediano plazo, y pensando en función del tercer o cuarto año de este primer periodo, estiman que el retorno sería el doble de lo obtenido al cierre de 2021. Con todo, y mirando hacia el séptimo año, la idea es que la cifra sea cuatro o cinco veces mayor a lo recaudado este año.

Pero para que esta estimación se concrete, el modelo de negocios supone -tal como el mismo deporte- atacar por frentes distintos.

El primero de estos guarda relación con el patrocinio. Para aquello, Belmar, presidente de 1190 Sports y socio minoritario (25%) de la propiedad, dice que es clave que el negocio deportivo pase a ser una plataforma de relacionamiento, donde las marcas conecten directamente con los fanáticos de la disciplina, los que a su vez podrían terminar por convertirse en sus consumidores.

Esto se une con el segundo frente, que según cuenta, apunta a los derechos de transmisión. Para aquello, y en el caso concreto de este negocio, Belmar asegura que ya hay una alianza con DirecTV y ESPN para que estas dos cadenas transmitan durante los próximos tres años los eventos deportivos. En la práctica, la sola operación genera dividendos, pero además refuerza el ingreso de más recursos a la primera fuente de financiamiento, la que por la exposición mediática de la televisión o el streaming, se ve indirectamente beneficiada, destaca.

Todo este conjunto, que el mismo Belmar califica como “armar un puzzle”, lleva entonces a lo que sería el tercer frente denominado match day, y que encierra todo lo que genere recursos en el día del evento deportivo, partiendo desde el simple ticket hasta los souvenirs que se vendan. Al final del día, Belmar dice que la mezcla de estos tres, junto al potencial crecimiento del deporte en términos de consumo, son los elementos justos que los llevaron a apostar por este modelo de negocios, a pesar del complejo momento que transita la economía y que ha afectado al negocio deportivo así como a otros sectores.

Pero está claro que eso no es problema, al menos no para Belmar, quien sostiene que poco o nada les afectará el Covid-19 mientras se permita que los jugadores puedan usar las canchas. Su optimismo responde a que los ingresos que se generan a través de las transmisiones terminan por compensar la caída del canal presencial. “Estamos frente a un creciente consumo de deporte televisado en el mundo, por eso lo que no se genera a través de un canal que momentáneamente está paralizado, lo que hace es que entra por el televisado que pesa del orden de un 25% respecto del total de canales por donde entran los recursos”, remarca el ejecutivo.

De esta forma, el mix de ingresos presupuestado queda así: la transmisión deportiva junto con el match day son los responsables del 50% de los ingresos. El de los sponsors por sí solo genera el otro 50%.

Más requisitos

Pero al margen del negocio, la creciente demanda y la cantidad de eventos deportivos que están fijados para este año, como por ejemplo, la Super Liga Americana de Rugby (que comienza en marzo, con Chile de local), el World Sevens Challenger y el ARC, relevan la necesidad de contar con equipos cada vez más profesionales que, a mediano plazo, se conviertan en un activo para la industria.

A eso apunta el presidente de la Federación de Rugby de Chile, Cristián Rudloff, quien bajo esta lógica, concuerda que para entrar a ese nivel se requiere de una estructura administrativa sólida -similar a la del fútbol- que permita varias cosas. En primer lugar, sustentar el modelo, seguido de desarrollar el deporte en Chile, y tercero, instalar una marca cuyo sello sea precisamente el país.

“La idea un poco es hacer de la plataforma algo parecido a lo que en su momento fue el Canal del Fútbol, pero versión rugby. A eso es a lo que apuntamos”, agrega Rudloff, quien reconoce que aún hay camino por recorrer, incluso si se compara con otros países de la región, como Argentina, donde la disciplina está más desarrollada.

Pero convencidos de lo que esperan sea un modelo exitoso, Rudloff y Belmar adelantan que el proyecto en sí mismo está siendo visto con especial interés por federaciones de rugby de otros países, y que incluso han existido conversaciones para echar a andar modelos similares, por lo que no descartan expansiones, una vez se solidifique el negocio en Chile.

“Las perspectivas son buenas y las posibilidades de crecimiento del deporte lo son aún más”, concuerdan ambos actores, los que mirando la experiencia comparada de otros países, dicen que es posible hacer que el rugby se posicione como el segundo deporte más seguido, después del fútbol.

Según un reporte global de Nielsen, en 2019 el rugby registró 877 millones de seguidores y 405 millones de fanáticos a nivel global, un 11% y un 18% más que en 2018, respectivamente. La consultora mundial EY estimó que la última Copa Mundial de Rugby en Japón logró recaudar por sobre los US$ 6 billones, cifra récord en la historia de estos eventos.

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