Emprendimiento y desafíos pendientes

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Hace menos de un mes realizamos el Encuentro Anual de Endeavor Chile. Un espacio creado hace 15 años, de gran valor para los miembros de nuestra organización, y también para los invitados ligados al ecosistema del emprendimiento. Uno de los objetivos es analizar desde distintas miradas cómo ha evolucionado el emprendimiento y su ecosistema en Chile y el mundo.

Es impresionante ver el poder y la fuerza que ha tomado el emprendimiento, y a través de él la innovación, apoyando los cambios de los modelos de negocio en el mundo. Así los emprendedores están impactando cada vez más activamente en la economía, en el empleo y, por ende, en el desarrollo de los países.

Estamos confiados en que Chile puede seguir transformándose en un país muy atractivo para emprender y proyectar así empresas sólidas y con proyección internacional. Pero también estamos muy conscientes de que los desafíos aún son muchos. Algunos de ellos son la necesidad de mejorar el acceso a financiamiento y potenciar la internacionalización de los emprendimientos. En esa línea, por ejemplo, la definición de Softbank de invertir USD 5.000 millones en emprendimientos de gran potencial en Latinoamérica va a dar un tremendo empuje.

Otro flanco a seguir trabajando es cómo fomentar la innovación y adaptación a los cambios cada vez más acelerados. Está cambiando la forma de trabajar, los problemas o las preferencias de las personas van cambiando, y los modelos de negocio van mutando. Mantenernos actualizados y aprender de las experiencias de otros es muy importante para entender cómo afrontar las nuevas necesidades y requerimientos del mercado y de toda una sociedad.

Lo anterior incluye la renovación de los directorios y equipos de trabajo. Hay que aprender a trabajar con equipos diversos, valorar la opinión fundada de los que piensan distinto, buscando finalmente los mejores equilibrios y consensos. En esa línea, un ejemplo reciente es la definición que implementó Endeavor este año en reestructurar su directorio, sumando los mismos emprendedores que fueron seleccionados en el pasado, y que han demostrado éxito en sus proyectos. Esto da oportunidad de renovar conocimientos, y así apoyar más eficientemente a nuevos emprendedores. Este es un proceso de actualización necesario en todas las organizaciones, públicas, privadas o filantrópicas para adaptarse a los cambios constantes del mercado.

Otro foco de trabajo importante es fomentar el potencial de las empresas que están surgiendo en regiones, innovando con éxito en el clúster minero y de la salmonicultura. Es provechoso seguir apoyando la descentralización del ecosistema emprendedor, y aprovechar así procesos de innovación en industrias consolidadas, que ya probados en Chile han podido ser ofrecidos a otros países.

Aunque en nuestra red tengamos variados ejemplos de alto impacto nacidos en regiones, muchas veces creemos que estos tienen la necesidad de consolidarse en Santiago para ser exitosos. Pero en la zona sur, por ejemplo, en el año 2018 el emprendimiento creció más del doble en comparación a Chile en su totalidad, y hemos visto casos de éxito de internacionalización. Las regiones están al debe en comparación con el resto del país, en términos de tecnología y acceso a financiamiento, lo que sin duda representa un obstáculo para que los emprendedores puedan escalar sus negocios e impactar en mercados de escala mundial.

Finalmente, también debemos fomentar el trabajo más colaborativo, por industria y también como país. Es importante compartir conocimientos y estrategias, sin con eso eliminar la competencia entre empresas. Tener una visión país más consensuada nos ayuda a ser más fuertes ante otros mercados. Para lograr lo anterior es clave valorar la cooperación. Compartiendo problemáticas específicas se pueden encontrar soluciones más generales. Aprendamos a compartir y proyectar un Chile diverso, moderno y competitivo.

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