Enrique Paris: “En el Senado la negociación por la reforma tributaria será más dura, más específica”

Entrevista a Enrique Paris Horvitz, decano de la Facultad de Economia y Negocios de la Universidad Santo Tomas.

El exasesor del Ministerio de Hacienda durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet afirma que si bien la apertura que ha mostrado el gobierno en la reforma tributaria es positiva, tiene “dudas” acerca de que alcance para lograr una aprobación, manteniendo sus elementos matrices. Paris subraya que separar el proyecto “es una posibilidad que no hay que descartar”.


Estuvo en el Ministerio de Hacienda durante todo el segundo gobierno de Michelle Bachelet. Fue jefe de asesores y coordinador del área de Modernización del Estado, pero uno de los roles claves que jugó en esa administración fue negociar y llevar adelante las tratativas políticas de la reforma tributaria. Enrique Paris Horvitz tiene experiencia en la gestión pública y hoy, desde su actual posición de decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad Santo Tomás, entrega su visión sobre los pasos que deben dar el gobierno y, en especial, la cartera de Hacienda con las reformas económicas tras el triunfo del Rechazo a la propuesta de nueva Constitución, lo que ha significado un cambio en la agenda política económica.

Después del triunfo del Rechazo, el gobierno y en particular el ministro de Hacienda, Mario Marcel, cambiaron la estrategia en cuanto a cómo avanzar con las reformas y ahora se buscará un mayor consenso. ¿Cómo ha visto este giro que está dando el gobierno?

Se aprecia la mayor experiencia en la gestión de política económica que tienen el ministro de Hacienda, Mario Marcel, y su equipo. Esto, porque tempranamente anticipó que iba a ser necesario, en una segunda etapa, profundizar el diálogo y, eventualmente, darle más tiempo a la discusión de los proyectos. Eso lo ha seguido reiterando después del resultado del plebiscito.

Una primera acción concreta que hizo Hacienda fue presentar una serie de indicaciones al proyecto, lo que derivó en un ajuste en la recaudación esperada, ¿fue acertado abrirse a cambios antes de comenzar a votar en general?

Sin entrar en lo específico de las normas, lo que el ministro explicó es que las modificaciones iban a significar una merma en la recaudación de 0,5% del PIB en relación a la proyección original. Al mismo tiempo, explicó de qué manera esa menor recaudación se podía compensar por otras vías. El ministro Marcel es consciente de que, en este cambio de escenario político, la negociación de la reforma tributaria y de las reformas en general se volverá más compleja. Los movimientos que él haga para tratar de flexibilizar las posturas de la oposición van a significar críticas y descontentos de parte de los parlamentarios del oficialismo. El espacio para construir un acuerdo es mucho más estrecho del que tenía antes y eso lo trasladará un poco más hacia la derecha para buscar sus votos.

De todas maneras, estas indicaciones no dejaron conforme a la oposición y surgieron los primeros reparos de parte del propio oficialismo, siendo los más directos los del presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados.

La reacción del presidente de la Comisión de Hacienda, Jaime Naranjo, es parte de un malestar de ver que el gobierno hace concesiones a la derecha y pone en riesgo las consignas del programa. No obstante, el ministro tiene la obligación de conseguir los votos y el apoyo de la oposición con estas concesiones. Una cosa es que se reclame, pero es distinto a la hora de ir con el voto. No me imagino a algunos diputados del oficialismo absteniéndose o votando en contra. Lo que hace Naranjo es una crítica política. Este ruido va a acompañar en los próximos meses todas las negociaciones, tanto en lo tributario como la de pensiones.

¿El hecho de que el gobierno haya presentado tempranamente las indicaciones es algo positivo?

Eso es positivo, pero tengo dudas si la apertura que ha mostrado el gobierno alcance para lograr una aprobación manteniendo los elementos matrices de la reforma. De mi experiencia, de lo que fue la discusión de la reforma en 2014, puedo decir que el momento más duro está por llegar. Ese momento no se produce en la Cámara de Diputados, sino que en el Senado. Una parte son las indicaciones y el acuerdo que pueda haber en la Cámara de Diputados, pero en el Senado la negociación será más dura, más específica y probablemente obliguen al ministro a hacer concesiones adicionales.

¿Y cómo debería enfrentar esa discusión Hacienda?

Es probable que la discusión en el Senado comience una vez que se apruebe la Ley de Presupuestos 2023, en diciembre o enero. Tengo dudas de que el gobierno pueda ser capaz de lograr un acuerdo en el Senado que sostenga la desintegración del sistema. Deberá hacer un esfuerzo grande para sostener ese elemento en el proyecto. Una opción es separar el proyecto para que esa discusión sea más lenta.

¿Ve que Hacienda debería ser más pragmático e ir botando algunos elementos que no recauden mucho con la desintegración?

Es difícil que este gobierno simplemente abandone un elemento que ha sido presentado como central en la reforma. En ese caso, la alternativa va a ser colocar ese debate en una velocidad distinta, privilegiando aquellos elementos que recauden más y podría instalarla más temprano de lo que tenían previsto el debate sobre los impuestos correctivos, como los impuestos verdes.

Enrique Paris Horvitz

¿Las perspectivas de recesión para el próximo año complican el eventual acuerdo tributario?

Haciendo un paralelo con 2014, ese año las perspectivas de crecimiento no eran halagüeñas, y si bien no se esperaban tasas de crecimiento muy elevadas, sí eran positivas. Hoy día hay consenso en que la actividad se contraerá en 2023. Esto le dará más herramientas al Congreso para presionar al gobierno para que morigere la profundidad de los cambios o situarlos en un horizonte más largo.

¿Puede que la realidad política lleve al gobierno a dividir finalmente el proyecto?

No se puede descartar esa opción, pero me atrevería a decir que eso no va a ocurrir en la Cámara de Diputados. En el Senado, el oficialismo no tiene mayoría de los votos, entonces es una posibilidad que no hay que descartar si es que eso facilita la aprobación de aquellos componentes que aseguren niveles de recaudación suficientes para implementar en una primera etapa las reformas sociales del gobierno.

Otra de las reformas que moderó su avance es la de pensiones. Esta semana el gobierno nuevamente comenzó el diálogo con los sectores de oposición, ¿qué pasos debe seguir?

Es probable que no se conozcan los detalles de la reforma de pensiones mientras no haya un acuerdo sobre cómo será el nuevo proceso constituyente. Esto, porque sería agregar un elemento adicional a la discusión y podría ser un obstáculo para construir un acuerdo sobre el proceso constitucional. Lo segundo es que, dado lo que ocurrió en el debate, es altamente probable que el gobierno tenga que ser más creativo sobre el destino de la cotización adicional. Creo que resguardando el objetivo de que las cotizaciones adicionales permitan mejorar las pensiones de los actuales pensionados y, por lo tanto, debe haber un elemento de solidaridad, eso no puede ser tan alto, al punto de que las pensiones de los futuros pensionados sean menores que las que se estén mejorando en la actualidad. Eso abre el espacio de negociación y permite al Ejecutivo construir una fórmula que sea percibida como satisfactoria.

Una tercera reforma en lo económico es la agenda laboral, ¿qué debería hacer en este ámbito el gobierno en este nuevo escenario?

En un escenario económico tan complejo veo poca disposición del sector privado en avanzar en ese debate y también poco ánimo de parte de la oposición para que se avance en ese tema. Mi impresión es que el proyecto de reducción de la jornada laboral a 40 horas se va a demorar más de lo que el gobierno pensaba un mes atrás. Probablemente en el Senado se agregarán más elementos de adaptabilidad laboral.

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