Fitch mantiene clasificación de riesgo para Chile y afirma que reformas podrían ofrecer una perspectiva positiva

La clasificadora estimó que la economía chilena reducirá su ritmo de expansión a 3,5% este año frente al 4% de 2018.


Fitch mantuvo en ‘A’  la clasificación de riesgo para Chile y también mantuvo sin cambios la perspectiva en estable. “Las calificaciones de Chile están respaldadas por un marco de política creíble centrado en un régimen de metas de inflación, un tipo de cambio flexible y un balance soberano relativamente sólido, con métricas de deuda pública proyectadas para estabilizarse en niveles moderados”, señaló la clasificadora.

La agencia sostuvo que la agenda de reformas orientada al crecimiento del gobierno podría ofrecer una perspectiva positiva en caso de que avance. Si bien indicó que el impacto en la competitividad y la inversión de las reformas en sí no está claro para la agencia y ha sido objeto de debate local, también podrían reforzar la confianza y demostrar la gobernabilidad de un gobierno minoritario.

El gobierno valoró la mantención y reiteró la intención de mejorar en la nota en los próximos años.“Este resultado refleja la combinación de la recuperación del crecimiento de nuestra economía y nuestros esfuerzos por llevar adelante una consolidación fiscal responsable. Seguiremos trabajando en nuestra agenda que potencie el crecimiento de mediano plazo y avance al desarrollo integral. Esperamos que estos esfuerzos en el tiempo, se vean reflejados con la recuperación de nuestra clasificación de riesgo”, dijo Andrés Pérez, coordinador de Finanzas Internacionales del Ministerio de Hacienda. Cabe recordar que en agosto de 2017 Fitch bajó la calificación de Chile desde ‘A+’ hasta ‘A’.

En el informe emitido este viernes la clasificadora advirtió que las fortalezas del país se ven contrarrestadas por un ingreso per cápita que se proyecta seguirá bajo en relación con sus pares, la alta dependencia de las materias primas, el apalancamiento externo y las medidas de liquidez más débiles, aunque indicó que el marco de política flexible ha servido como un amortiguador efectivo para los choques de términos de intercambio y financiamiento.

Fitch estimó que el crecimiento del PIB real de Chile repuntó a 4% en 2018 desde un promedio de 1,7% en 2014-2017, convergiendo con la mediana actual de la categoría ‘A’ de 4,1%. En este sentido destacó que la inversión lideró la recuperación luego de haberse contraído durante cuatro años consecutivos.

“Es probable que el ciclo de inversión minera haya tocado fondo y haya comenzado una recuperación incipiente, después de haber pesado mucho en la actividad económica en los cuatro años anteriores, mientras que la inversión no minera también se ha fortalecido”, indicó.

Añadió indicó que se mantiene la debilidad del mercado laboral pero remarcó que las autoridades han hecho notar los problemas metodológicos en las estadísticas (del INE) mientras que los datos alternativos muestran un panorama más sólido.

La clasificadora estimó que la economía chilena reducirá su ritmo de expansión a 3,5% este año, pero destacó que dado que el crecimiento se desaceleró en el transcurso de 2018 de forma secuencial, ello implica un efecto de arrastre estadístico menor para 2019. Para 2020 Fitch estima un aumento del Producto Interno Bruto (PIB) de 3,2%.

Fitch indicó que los indicadores de confianza han caído desde sus máximos luego de las elecciones presidenciales de fines de 2017. “Por otro lado, las encuestas sobre el flujo de inversiones siguen siendo sólidas, confirmadas hasta ahora por un fuerte crecimiento en las importaciones de capital”, precisó.

Déficit fiscal

Fitch proyecta que el déficit fiscal aumentará a 2% en 2019 debido a la ausencia de los ingresos extraordinarios observados el año pasado, los precios más bajos del cobre observados hasta el momento y la mayor ejecución del gasto presupuestario.

No obstante, Fitch espera que el compromiso de la administración con la prudencia fiscal, evidenciado por un aumento del gasto conservador en 2019 (3,2% en términos reales), ayude a contener los déficits por debajo de los máximos anteriores en ausencia de un gran impacto económico.

Para Fitch las perspectivas de una mayor consolidación no están claras, dado el apetito limitado por nuevos aumentos de impuestos y propuestas de gasto social que conllevarán costos adicionales.

El gobierno estima que su proyecto de ley de reforma fiscal será neutral en cuanto a los ingresos, ya que la reducción de impuestos de las empresas se compensa con las ganancias administrativas de los recibos electrónicos, aunque las estimaciones locales en torno a este último varían.

Acota que un proyecto de ley de reforma de las pensiones que costará un 1,3% del PIB para 2030 no se ha combinado con una propuesta de financiamiento inicial, pero las autoridades pretenden que se financie presupuesto por presupuesto a lo largo de su horizonte de implementación gradual.

“El objetivo de las autoridades es reducir el déficit fiscal estructural estimado a 1,2% del PIB para 2021, es probable que requiera un esfuerzo de consolidación adicional limitado dado que ya alcanzó el 1,5% en 2018 (superando la meta del 1,8%) y también podría caer en cualquier revisión al alza en sus parámetros de estimación subyacentes (crecimiento potencial y precios del cobre a largo plazo)”, indicó.

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