Inversiones sustentables

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Bosques de Lenga. FOTO Alvaro Gutiérrez

El concepto de inversiones sustentables (también conocidas como socialmente responsables) ha ganado popularidad en los últimos años. La idea fue formalizada en 2005 cuando Naciones Unidas presentó sus principios de inversiones responsables.




El concepto de inversiones sustentables (también conocidas como socialmente responsables) ha ganado popularidad en los últimos años. La idea fue formalizada en 2005 cuando Naciones Unidas presentó sus principios de inversiones responsables. El término se refiere a inversiones que satisfacen buenas prácticas con relación al medioambiente, sociedad y gobernanza: esto es, inversiones ASG (ESG en inglés).

Recientemente, asistí a un congreso de inversiones sustentables organizado por la Universidad de Yale. Además de escuchar las charlas oficiales, conversé informalmente con muchos académicos, reguladores, e inversionistas institucionales. ¿Qué conclusión saqué de todo esto?

Primero, no existe ningún consenso en relación a qué significa ASG.

Segundo, y una consecuencia de lo anterior, no existe ninguna métrica universalmente aceptada para determinar si un fondo de inversiones -por ejemplo- satisface los principios ASG.

Y tercero, la evidencia de que invertir bajo criterios ASG produce mejores retornos es contradictoria.

Evidentemente, esto no es un llamado a quedarse indiferente frente a una empresa que arroja desechos tóxicos a un río o contamina la napa de agua de la que se abastece una ciudad; es simplemente reconocer lo complejo del tema.

Otro ejemplo: consideremos el índice MSCI ESG (MSCI es una firma líder en la elaboración de índices financieros; de hecho, el MSCI World Index es el referente obligado en el mercado de acciones globales).

Pues bien, el índice MSCI ESG excluye a empresas que generen más del 50% de sus ingresos produciendo bebidas alcohólicas. Es decir, si las AFP adoptaran este criterio (o si el regulador se los impusiera) no podrían invertir ni en viñas ni en cerveceras. Problemático, no es cierto?

Algo similar sucede con las inversiones verdes y los llamados productos orgánicos. En síntesis, detrás de todas estas prácticas hay mucha ambigüedad y bastante hipocresía.

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