Japón condena la huida "injustificable" de Carlos Ghosn

Carlos Ghosn


Casi una semana después de los hechos, las autoridades japonesas condenaron este domingo la "injustificable" huida de Carlos Ghosn a Líbano, y rechazaron sus acusaciones contra la "parcialidad" de la justicia nipona.

El expresidente de los fabricantes de automóviles Renault y Nissan llegó el pasado lunes a Líbano en circunstancias aún poco claras, pese a que tenía la prohibición formal de salir de Japón, donde se encontraba bajo libertad provisoria desde fines de abril de 2019 a la espera de un juicio por malversación financiera.

"El sistema penal de nuestro país dispone de procedimientos adecuados para establecer la verdad en los casos y se administra de forma correcta, al tiempo que garantiza los derechos humanos fundamentales. La fuga de un acusado en libertad bajo fianza es injustificable", declaró en un comunicado la ministra japonesa de Justicia, Masako Mori.

Las autoridades japonesas no tienen ningún rastro de la salida del territorio de Carlos Ghosn y, por lo tanto, se sospecha que usó "medios ilegales" para abandonar el país, afirmó.

"Es extremadamente lamentable que hayamos llegado a esta situación", agregó. También confirmó la anulación de la fianza de Carlos Ghosn y la emisión de una "notificación roja" de Interpol para pedir el arresto.

"Ya no soy rehén de un sistema judicial japonés parcial donde prevalece la presunción de culpabilidad, la discriminación es generalizada y los derechos humanos burlados", dijo el martes Carlos Ghosn en El Líbano.

Se cree que partió el domingo desde el aeropuerto internacional de Kansai, cerca de Osaka (oeste de Japón), en un avión privado y que después tomó otro en Estambul con destino a Beirut.

Según las autoridades turcas, dos extranjeros lo ayudaron en su itinerario hasta Estambul. Tras la detención el jueves de siete individuos en Turquía, de los cuales cuatro pilotos, cinco quedaron en prisión preventiva.

"Crimen"

Ghosn fue arrestado a finales de noviembre de 2018 en Japón y pasó 130 días en prisión antes de obtener la libertad bajo fianza.

El magnate del sector automovilístico, sus allegados y su defensa claman desde el inicio su inocencia y afirman que fue víctima de un "complot" urdido por Nissan para hacerlo caer, con la complicidad de las autoridades del país.

Ghosn y su entorno también denunciaron las estrictas condiciones de su libertad bajo fianza. Tenía, por ejemplo prohíbido hablar con su mujer Carole, un "castigo" que solo buscaba desmoralizarlo, según su defensa.

Organizaciones de defensa de los derechos humanos como Amnistía Internacional critican desde hace años el sistema judicial japonés, muy diferente al de los países occidentales, y basado, según ellos, en la repetición de interrogatorios para que el acusado termine quebrándose.

La fiscalía de Tokio, que estaba a cargo de la investigación sobre Carlos Ghosn, también reaccionó oficialmente por primera vez este domingo tras la fuga, calificándola de "delito".

Los investigadores japoneses temían un escenario de este tipo y es por ello que se opusieron en su momento a su liberación bajo fianza, recordaron en un comunicado.

Juramento roto

"El acusado Ghosn tenía abundantes recursos financieros y muchos puntos de escape en el extranjero. Para él era fácil huir", dijo la fiscalía.

El franco-libanés-brasileño de 65 años tenía una "influencia significativa" en Japón y en el mundo entero, y había un "riesgo realista" de que destruyese pruebas vinculadas con su caso, agregó.

Al huir al extranjero, Ghosn rompió por otra parte el "juramento" que hizo de permanecer en Japón para defenderse durante su juicio, señalaron los investigadores.

"Quería escapar al castigo de sus propios delitos. No hay ninguna razón para justificar este acto", concluyeron.

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