José Tomás Vicuña: “No basta con tener diversidad cultural. Hay que saber gestionarla”

El director del Servicio Jesuita a Migrantes fue claro respecto a los problemas que sufren muchos que dejan su país para venir a Chile.


Hace unos días el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM) celebró sus 18 años de historia. El teatro Camilo Henríquez fue el lugar elegido para celebrarlo, donde el elemento protagónico fue la presentación de la obra “40 mil kilómetros”, escrita y dirigida por Carlos Aedo, Eliana Firman y María Luisa Vergara, que invitó a una profunda reflexión cargada de humor sobre un fenómeno migración.

En la oportunidad, José Tomás Vicuña, director del SJM fue claro respecto a los problemas que sufren muchos que dejan su país para venir a Chile. “Esta crisis, que se puede medir en cifras, hay que medirla por nombres, por historias, por familias. Tenemos que mirarnos a los ojos, sin miedos, sino con confianza”, dijo Vicuña.

Y justamente, es en el ambiente corporativo y empresarial donde se dan muchas de estas historias, por eso que es clave entender cómo las compañías están tomando este cambio. “En general, veo un ambiente positivo, porque hay un importante deseo de las empresas en poder hacer cambios en sus políticas internas para acoger de mejor forma a los migrantes. Para cambiar. Y así, aprovechar la diversidad cultural”, agrega.

¿Pero sólo basta con tener políticas y cuotas?

– No basta con tener diversidad cultural. Hay que saber gestionarla y eso es lo que queremos promover en la red de empresas. Compartir prácticas sobre las principales problemáticas, las diferentes soluciones y generar incidencias. Hay que pensar que hoy, el 60% de los migrantes está sub empleado. O sea, realiza funciones de una menor cualificación que sus competencias.

¿Cómo se da esto por industria o tipo de empresa?

– Las multinacionales siempre han tenido una política multicultural y otras se han ido subiendo a este fenómeno. En cuanto a la pyme, en 50% de ellas trabaja al menos un migrante.

Pero aún muchos trabajadores chilenos se sienten afectados por la contratación de migrantes.

– Los estudios indican que la contratación de personas migrantes no baja el salario de los empleados. No hay un efecto al respecto. Si en una empresa se generan políticas de inclusión e integración, más que producirse una baja de los sueldos, se mejorará la rentabilidad. Habrá un mejor clima laboral y procesos más creativos.

¿Existe la práctica de pagarle menos a los migrantes?

– No hay ningún estudio que avale eso. De hecho, en el último tiempo ha aumentado la contratación de migrantes en labores de trabajadoras particulares (servicios domésticos) y las remuneraciones subieron un 6%.

Pero, ¿y en otros sectores como la construcción o el comercio?

– En ninguna industria ha habido efecto en el empleo y en el salario.

¿Se da mucho aún la hostilidad hacia los migrantes de parte de compañeros de trabajo?

– Hemos visto de todo. Buenas experiencias y otras problemáticas. Pero el tema no hay que asociarlo a la nacionalidad de la persona Cuando comenzamos ver a nuestro compañero de trabajo, como eso (un compañero) y no como una nacionalidad, cambia todo.

¿De qué forma ustedes ayudan en ese camino a las empresas?

– Aparte de aspectos técnicos o culturales, el SJM ha realizado varias capacitaciones y charlas para que las empresas conozcan los contextos de los migrantes. De dónde son, su cultura, sus problemas, etc. Y así, se logre una mejor incorporación de ellos al entorno laboral

¿Cuál es el análisis luego de esas charlas?

– Hemos logrado derribar muchos mitos y prejuicios. Además, los participantes comienzan a empatizar con los migrantes en vez de rechazarlos. Por eso, lo que hay que generar son espacios de diálogo, donde se puedan conversar las distintas posturas. Aún hay una sensación de rechazo en varias partes y es ahí donde se deben generar los espacios, visibilizando las dificultades.

Hay dos tendencias a nivel mundial: una es que los migrantes se integren a un país, adoptando su cultura e idioma, y la otra, es que mantengan lo más posible su identidad. ¿Cuál es la mejor para Chile?

– Una tercera. Con la asimilación, se desaprovecha el talento de otra cultura y con la otra no se produce una integración tan fuerte. La verdadera pregunta es ¿cómo vamos construyendo una cultura empresarial, donde la multiculturalidad se identifique en la misión y visión corporativa?

En cualquier espacio donde existan personas de diferentes culturas y orígenes, lo importantes es cómo mejoro la capacidad de las personas. Un país desarrollado se renueva constantemente. Una institución que quiere llegar a mejores resultados, no puede hacer siempre lo mismo.

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