La ciencia, nuestro mejor economista

Ciencia




Cada vez que leemos un comentario económico respecto de la recuperación del crecimiento global los especialistas nos ponemos creativos y le asignamos formas de letras: V, U, W, L. Y. Cuando no encontremos más componentes en el abecedario no tengo dudas que vamos a inventar nuevas formas para representar el camino proyectado hacia la recuperación.

Hasta ahora nuestras proyecciones indican que la recuperación tendrá forma de U, pero con probabilidades aún ciertas de migrar hacia una W. Lo único seguro es que sólo la ciencia tiene la respuesta para salir de esta crisis económica. Mientras menos demore en encontrar la vacuna o tratamiento, más rápida y robusta será la recuperación.

En el intertanto, la industria de administración de activos tiene un gran desafío y una oportunidad única de afrontarlo generando los cambios necesarios para salir fortalecidos hacia el futuro. Hace un tiempo, y en medio de esta crisis sanitaria, nuestro CEO hizo un llamado enfático a nuestros equipos de inversiones a estar más que nunca cerca de los directores de las compañías, conversar abiertamente con ellos y hacer los mayores esfuerzos por entender sus problemas. A su vez, apoyar aquellos modelos de negocios que serán sostenibles en el tiempo, aquellos en que los gobiernos corporativos están buscando soluciones innovadoras para enfrentar la crisis, pero a su vez pensando en cómo seguir generando valor hacia el futuro (no sólo a sus accionistas sino que a todos los stakeholders).

Generar valor en largo plazo no es sólo sobrevivir la crisis sanitaria, sino que afrontar el futuro de una manera más sustentable. Este periodo nos está entregando evidencia empírica de que las compañías que incorporan variables sustentables han enfrentado de mejor forma la crisis versus aquellas que no son tan activas en su incorporación.

En ese sentido, es importante aunar esfuerzos público privados que incentiven a los inversionistas a tomar decisiones informadas, a conocer los procesos de inversión de sus asesores financieros, enterarse de cómo toman sus decisiones, qué factores miden, qué otros modelan, etc. Levantar banderas medioambientales y de sostenibilidad puede resultar fácil, lo difícil es implementar procesos robustos que consideren estos factores y los monitoreen. El concepto “greenwashing” – que consiste en generar impresión engañosa de productos ecológicos- no sólo lo podemos aplicar a compañías sino que también a administradores de activos que enarbolan estos conceptos, pero que a la larga sólo incorporan análisis de terceros, los que generalmente se hacen mirando historia pasada y no incorporando los desafíos futuros a los que se enfrentan las compañías. En definitiva, toman decisiones mirando sólo por el espejo retrovisor.

El desafío es administrar estos factores de una forma holística, incorporando variables pasadas pero por sobre todo incorporar la mirada de futuro, medir acciones concretas, sentarse a conversar con las compañías y, activamente, acompañarlas en la toma de sus decisiones. Para ello se necesitan herramientas bien diseñadas, que cuantifiquen de manera efectiva las amenazas y diferencias competitivas de los factores ESG.

Por lo tanto cada día gana mayor relevancia la construcción de estas herramientas, donde nuevamente será la ciencia la protagonista.

*El autor es Country Head de Schroders en Chile

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