La delicada realidad financiera de las instituciones sociales

Foto : Andres Perez

Desde colectas virtuales hasta nuevos planes estratégicos son las alternativas que están utilizando algunas organizaciones sociales para paliar el impacto del coronavirus. El principal golpe ha sido los millonarios gastos adicionales incurridos en estos meses en medidas sanitarias que han apretado aún más los presupuestos, los que en su gran mayoría son financiados gracias a subvenciones estatales.




La crisis sanitaria generada por el coronavirus también ha puesto a prueba la generosidad de los chilenos. En un año particularmente complejo, con una caída de la actividad de 14% en el segundo trimestre del año, con tasas de desempleo que llegan a los dos dígitos y con más del 30% de las empresas en Chile acogidas a la Ley de Protección del Empleo, las instituciones de beneficencia han visto la otra cara de la pandemia. Esto, porque las personas naturales y las empresas han seguido entregando su aporte voluntario, el que muchas veces es vital para la subsistencia de las organizaciones.

Hoy enfrentan una situación financiera delicada que aprieta todavía más los presupuestos de estas instituciones, los que en su mayoría son cubiertos a través de subvenciones estatales. Hoy han sido los gastos millonarios para enfrentar al covid-19 los que han afectado sus números.

Algunos como Coanil, están realizando campañas adicionales para poder costear lo que se llama EPP, elementos de protección personal, donde la institución ya ha invertido $ 200 millones y se estima un desembolso similar para lo que resta del año. Todas las consultadas, además, destacan que a pesar de la crisis que vive el país, el gobierno mantuvo el aporte que cada año hace a estas instituciones.P

Las esperanzas de Fundación Las Rosas

-En Fundación Las Rosas, institución que acoge a más de 2.200 adultos mayores, casi en su totalidad vulnerables y que tiene 1.600 colaboradores, no quieren caer en el pesimismo, pese a lo delicado de la situación que están viviendo. “Mantenemos nuestra esperanza; así hemos funcionado durante 52 años de vida, con altos y bajos, y estamos seguros que ahora también podremos salir adelante, aunque el camino es hoy pedregoso y está muy compleja la situación actual, confiamos en las personas que ven en nosotros una oportunidad para ir en ayuda al prójimo”, señala Edgardo Fuenzalida, gerente general de la fundación.

Este año la fundación ha realizado varias campañas para contrarrestar los millonarios gastos que han tenido que afrontar para continuar con la labor en las 28 residencias que tienen a lo largo del país. En lo que va de 2020 han tenido que desembolsar más de $1.700 millones en insumos sanitarios, lo que ha impactado con fuerza el presupuesto del organismo. “Estimamos que en el segundo semestre podremos tener un impacto similar, debido a las medidas de prevención de posibles rebrotes que tendremos que seguir implementando”, añade el ejecutivo.

"La cuarentena o aislamiento de nuestros 28 Hogares nos impuso una serie de medidas de resguardo, adecuaciones en infraestructura y compra de implementos clínicos que obviamente representan costos adicionales para nuestra operación. Hasta ahora hemos realizado un gran esfuerzo para mantener lo que más se pueda las fuentes de trabajo, acogiéndonos en algunos casos a la Ley de Protección al Empleo y “apretándonos el cinturón”, sin afectar nuestra misión central que es cuidar y acompañar a los adultos mayores hasta su último día", dice el ejecutivo.

Y por eso destaca lo clave que ha sido el apoyo de los Amigos FLR (socios) que han mantenido su donación mensual y que representan aproximadamente un 45% de los ingresos del organismo. “En este punto el tema también ha sido complejo, pues en los últimos meses no hemos podido salir a la calle a buscar nuevos Amigos; al mismo tiempo, la situación económica ha llevado a que algunos de ellos no puedan seguir con su aporte mensual, y lo entendemos. Esperamos, eso sí, que la situación pueda ir mejorando para todos y que, en algún momento, más adelante, esos Amigos puedan volver a tendernos una mano solidaria”, señala Fuenzalida.

En términos generales, detalla el ejecutivo, un 70% de los ingresos anuales de Fundación Las Rosas provienen de donaciones de privados; esto es de los Amigos de la Fundación, empresas, familias y personas individuales. Además, se suman aquí las campañas y eventos que realizan anualmente para recaudar fondos y que este año, también en razón de los resguardos y el distanciamiento social, no será posible realizar, al menos de la forma en que hasta ahora lo han hecho. Es aquí donde la innovación está haciendo su labor, pues muchas de las campañas de este 2020 han sido realizadas de manera virtual.

Protectora de la Infancia: paliando las pérdidas

La Protectora de la Infancia también destaca la generosidad de los chilenos. Esto, porque en la campaña que realizaron entre julio y agosto pasado, en plena pandemia, la institución logró recaudar $ 280 millones, monto con la que pudieron suplir en un 80% las pérdidas producidas por el Covid. “La situación de incertidumbre a nivel nacional nos ha afectado al igual que muchas otras organizaciones. Sabemos que estamos viviendo tiempos difíciles en los que cada esfuerzo que realicemos es pensando en el bien de los más de 10.000 niños, niñas y jóvenes que educamos y acogemos a través de nuestros programas sociales y educacionales”, explica Francisco Loeser Bravo, gerente general de la Protectora de la Infancia.

“Reconocemos y agradecemos a tantas personas, empresarios y organizaciones que, a pesar de la situación actual, han hecho un esfuerzo para ayudarnos. La generosidad de Chile ha llegado a La Protectora, no solo desde la sociedad civil, sino que también desde el Estado, que ha mantenido la subvención que nos permite seguir desarrollando de buena manera lo que hacemos durante el año”, añade.

Francisco Loeser Bravo detalla que los aportes privados representan entre el 10% y 20% del presupuesto anual. Agrega que de parte del Estado reciben una subvención que financia, aproximadamente, entre el 80% y 90% de sus programas. "La labor de nuestros cinco colegios es financiada en gran parte por el Mineduc, asimismo, los nueve jardines infantiles reciben el apoyo de Junji o Integra; mientras que nuestros 34 programas sociales y residenciales reciben el apoyo de Sename.

“Reconocemos que el aporte estatal es clave para acompañar a cada niño, Sabemos también que no es suficiente, y es ahí donde entran los privados, personas, empresas y organizaciones que, aportando recursos u horas de su tiempo, hacen de La Protectora un lugar donde los niños, niñas y adolescentes, pueden vivir un proceso formativo integral y de calidad”, indica el ejecutivo.

El nuevo plan de Coanil

Y es en esta apuesta virtual donde Coanil, la institución más importante al servicio de personas con discapacidad intelectual en Chile y que cuenta con 3.500 usuarios, tiene puestas las esperanzas, ya que espera elevar con fuerza la recaudación promedio que reciben cada año, que llega a unos $ 80 millones. La nueva campaña anual, en formato virtual, la iniciarán este lunes 21 de septiembre y se extenderá hasta el 16 de octubre y la meta es recaudar unos $ 150 millones.

¿Cómo esperan lograrlo? “A través de una estrategia diversificada: apuntar a llegar a un cierto número de personas que donen un promedio y con eso levantar una bolsa, pero también apuntando a empresas que trabajan con Coanil en todo lo que es la inclusión laboral y también con el apoyo de un ecosistema empresarial que está asociado a nuestras unidades a lo largo de Chile. Estamos apostando en grande, creemos que el formato virtual nos puede ayudar en ese sentido”, explica el nuevo gerente general de la institución, Nicolás Fehlandt, quien añade que el objetivo de la colecta, recalca el ejecutivo, busca “poder seguir contando con los recursos para seguir contando con Coanil en el futuro”.

El ejecutivo detalla lo complejo que ha sido este 2020, donde la institución ha tenido que desembolsar, a la fecha, $ 200 millones solo en la compra de elementos de protección personal (EPP) para mantener la línea residencial operativa, en la que trabajan cerca de 500 personas. A eso le suma los $40 millones mensuales que han destinado a la medida que califican como esencial para contener el contagio al interior de Coanil, que es el uso de movilización privada para los trabajadores del área residencial. “Todos los gastos asociados a la contingencia están en torno a los $ 400 millones hoy y hay una presión grande a que este monto siga creciendo en lo que queda del año e incluso en algunos meses de 2021”, recalca Fehlandt.

En marzo de este 2020 Coanil inició la primera fase -de un total de cinco- de su nueva planificación estratégica. Nicolás Fehlandt cuenta que están ejecutando un plan de largo aliento que apunta a diseñar una matriz de financiamiento más diversificada y con eso, no depender de la subvención estatal. Hoy ese aporte cubre el 90% del presupuesto anual del organismo, que este año llega a $ 15 mil millones.

“En dos años más queremos cambiar nuestra matriz de financiamiento e ir a buscar ese apoyo a la sociedad con la cual podamos mejorar la cobertura. Con la subvención estatal llegamos a un estándar que por cierto tiene una brecha respecto al estándar que queremos entregar y esa diferencia hay que ver como si financia”, cuenta. A modo de ejemplo, explica que sólo en la línea residencial, Coanil tiene un déficit de 50%, “que hace que esto no sea sustentable”, recalca.

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