Los alumnos más porros del curso

Tacos kilometricos en la ruta 5 sur por fiestas patrias
Referencial

Si lo miramos desde las mutualidades, a lo largo de nuestros 53 años de historia hemos avanzado mucho en la prevención de los riesgos laborales, contando hoy con una extensa e importante normativa que va más allá de ser solo un seguro de accidentes de trabajo, ya que abarca incluso materias penales y laborales. Pero seguimos al parecer lejos en normativa de seguridad vial, donde la infraestructura es un ámbito que debiéramos abordar con mayor profundidad.


Como Mutual de Seguridad CChC, este año más que nunca hemos centrado los esfuerzos en materias de seguridad vial, al ser una de las causas más importantes de muerte de los chilenos y, sin duda, uno de los principales factores que incide en la accidentabilidad de los trabajadores, ya sea grave y con resultado de muerte, y accidentes de trabajo o trayecto, de los trabajadores protegidos por la ley 16.744.

Las razones para involucrarnos todos en esto van desde cuestiones éticas, el actuar socialmente responsable de las entidades y los significativos impactos de los más de 89 mil accidentes que se produjeron en un año, con la consecuente muerte en nuestras calles de más de 1.500 personas (solo si contabilizamos a quienes fallecieron durante las primeras 24 horas de ocurrido el siniestro).

Las causas que están detrás de esta catástrofe son el exceso de velocidad y el alcohol, y aunque estos dos factores son relevantes, aún pareciera no dimensionarse que un tercio de la pérdida de vidas se debe a la distracción, como el uso de celulares al momento de conducir y cuyos efectos son igualables a hacerlo bajo la influencia del alcohol. Todo esto nos cuesta el 2% del PIB nacional, pero personalmente, el dato más duro de todos es que los siniestros de tránsito son la primera causa externa de muerte de nuestros niños entre 1 y 14 años.

Las consecuencias son enormes, tanto en lo humano, en lo social y en lo económico, lo que a nuestro entender constituye un problema del que, como país, tenemos que hacernos cargo. La Comisión Europea nos dice al respecto que la seguridad vial es un problema generado por múltiples factores y de responsabilidad compartida, y es por eso por lo que no resulta posible darle solución sin implicar a todos, conclusión que nos impulsó a ser promotores del Acuerdo Nacional por la Seguridad Vial en Chile.

Si lo miramos desde las mutualidades, a lo largo de nuestros 53 años de historia hemos avanzado mucho en la prevención de los riesgos laborales, contando hoy con una extensa e importante normativa que va más allá de ser solo un seguro de accidentes de trabajo, ya que abarca incluso materias penales y laborales. Pero seguimos al parecer lejos en normativa de seguridad vial, donde la infraestructura es un ámbito que debiéramos abordar con mayor profundidad, porque después de los factores humanos, la mala calidad de la infraestructura o falta de ésta se ha transformado en un factor de alta incidencia en los siniestros viales. Solo un ejemplo: hoy la rentabilidad social de los proyectos de inversión no incluye la seguridad vial con el peso que corresponde, lo que a mi parecer no es admisible por el mismo costo país que los accidentes de tránsito implican. Tratándolo a nivel de normativa, hoy se sigue mirando como un factor de ajuste de la rentabilidad del proyecto.

Desde la Mutual de Seguridad hemos concentrado importantes esfuerzos. Estamos siguiendo la receta de los países exitosos en relación a cambiar esta terrible situación, la que tiene dos hilos conductores comunes: educación a los niños y fiscalización a los adultos. Creamos un área especializada de seguridad vial a nivel nacional, que asesora y ayuda a nuestras empresas adherentes a contar con planes de prevención de accidentes de tránsito e impulsa la certificación en ISO 39.001, que ha mostrado tener importantes efectos sobre este factor de accidentabilidad, en algunas empresas incluso bajando un 45% este indicador. Sumamos campañas comunicacionales, hemos organizado congresos, encuentros, talleres y capacitaciones con expertos internacionales a lo largo de todo el país. Al mismo tiempo, hemos apoyado proyectos de ley ya aprobados de Tolerancia Cero Alcohol, la reducción de la velocidad urbana a 50 km/h, así como la implementación del CATI (Centro Automatizado de Tratamiento de Infracciones) junto al Comisariado Europeo del Automóvil con sede en España (CEA).

No nos hemos quedado solo en el discurso, adoptando medidas concretas como lo son nuestros centros de Cultura Vial en Santiago, en Antofagasta, en las afueras de Talca y dos móviles que recorren el país. En estos días inauguramos en Kidzania el primer centro vial, lo cual nos debería tener muy orgullosos como país, porque es la primera iniciativa interactiva para niños de Kidzania en el mundo con foco en los accidentes de tránsito y que nos permite sumarlos en la formación de los futuros usuarios de espacio público, pero también convertirlos en los pequeños actores que nos ayudarán a generar los grandes cambios.

Siendo el peor país según las cifras de la Ocde en cuanto a siniestros de tránsito, el llamado no puede ser otro que hacer lo que debamos para dejar de ser "los alumnos más porros del curso", porque aquí no hay opción de repetir, y lo haremos si solo nos quedamos en lamentar que casi 2 mil personas mueran al año en nuestras calles y carreteras.

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