Los riesgos que marcarán el crecimiento de Chile en 2019

Existe consenso en que la economía inició una fase de recuperación en 2018 y que el próximo año será el momento de consolidar ese crecimiento. Según los expertos, si bien los riesgos tienen que ver más con factores externos, los desafíos tienen marca local: no solo porque dependen totalmente de las decisiones que se tomen en casa, sino también -y aún más relevante- porque definirán la trayectoria de la economía en los próximos años.


Dos gigantes frente a frente: Las dudas que abre la guerra comercial China-EEUU

El contexto externo para la economía doméstica en 2019 estará marcado por varias incertidumbres y riesgos potenciales que, hasta el momento, ha logrado sortear todavía sin grandes sobresaltos.

Apenas comiencen a apagarse los fuegos artificiales del Nuevo Año, la relación entre los dos gigantes mundiales -EEUU y China- volverá a tensionarse, ya que entra en vigencia el aumento de aranceles desde 10% a 25%, afectando a unos US$200 mil millones en importaciones de productos chinos a suelo norteamericano. Eso, a menos que este fin de semana se logre un acuerdo entre ambos países en la cumbre del G20.

Según Gabriel Cestau de Santander, una eventual profundización de la guerra comercial “afectará negativamente al precio del cobre”, tanto desde la perspectiva del precio como del volumen exportado, dato no menor si se considera que cada centavo de dólar promedio que se pierde en el precio del metal rojo significa unos US$60 millones menos de recaudación fiscal. A la fecha el metal rojo ha logrado equilibrar su cotización y promedia US$2,98 por libra luego de llegar a mínimos de US$2,64 por libra en septiembre.

Esta tensión arancelaria no se da ajena a lo que ocurre internamente tanto en EEUU como en China y que también afectarían a la economía doméstica.

A la fecha, EEUU muestra un importante déficit fiscal, un crecimiento recalentado sobre 3% mientras que la Reserva Federal, aunque ha dado señales menos restrictivas en los últimos días, se mantiene alerta a la inflación y presta a aplicar alzas de la tasa de política monetaria, factores que no pocos ven como antecedentes de una desaceleración o incluso una recesión de EEUU. En ese contexto, agrega Cestau “una desaceleración de la economía norteamericana le podría restar impulso a la economía mundial”, idea que comparte Matías Solorza de Banchile. “Un escenario en donde se vuelva a incrementar el impulso fiscal en Estados Unidos podría gatillar una respuesta más fuerte de la política monetaria por parte de la Fed, afectando a los activos financieros a nivel internacional”, señala.

El académico de la UDD, Cristián Echeverría, profundiza sobre el punto. “La normalización de política monetaria en EEUU generaría una estrechez de liquidez global en dólares con fuertes fluctuaciones en los precios de activos y commodities, y aumentos también significativos en los premios por riesgo y tasas de interés de mercado”, sostiene.

Lo cierto es que, para Chile, el precio del dólar ha vivido una importante apreciación. Desde enero a la fecha ha aumentado $60, equivalente a 10%, tocando máximos de $696,8 el pasado 31 de octubre.

Otro tanto ocurre con China, señala Valentina Rosselli de Econsult, siendo la gran interrogante el que “si las autoridades chinas serán capaces de lograr una combinación virtuosa de políticas macro para asegurar un softlanding, al tiempo que continúan ajustando los desequilibrios internos de la economía”. Lo que suceda con ambas economías será muy relevante para Chile: China continúa liderando el ranking del intercambio comercial con nuestro país al concentrar el 28% del comercio exterior, logrando un máximo histórico de envíos chilenos entre enero y septiembre por US$18.359 millones; seguido por Estados Unidos con un 16%, con exportaciones totales por US$8.107 millones en el mismo período.

En la cuerda floja: elecciones en Latinoamérica y turbulencias en la Unión Europea

El vecindario en América Latina será escenario de importantes cambios de política: serán los primeros años de gobierno de Jair Bolsonaro en Brasil y de Andrés Manuel López Obrador en México, y las presidenciales de Argentina en noviembre -que decidirán si sigue Mauricio Macri al mando, vuelve el Kirchnerismo a la Casa Rosada u otra ala del Justicialismo hace su gran jugada- y la duda respecto de qué pasará en Bolivia con la repostulación de Evo Morales.

En ese contexto, el diagnóstico es bastante claro: Echeverría plantea que si se profundizan las dificultades económicas de las principales economías de nuestra región, “principalmente Argentina (2,5 veces más grande que Chile) y Brasil (8 veces más grande que nosotros), afectaría adversamente nuestro comercio exterior de bienes y servicios (algo menos del 20% del total), el valor de inversiones de empresas chilenas en esas economías, y el efecto “vecindario” que nos afectaría los precios de la renta fija y variable en la región”.

Según datos de la Direcon, en el período enero-septiembre de 2018, el intercambio comercial entre Chile y Brasil experimentó una expansión anual de 18%, tras registrar US$7.521 millones y un déficit comercial por US$2.188 millones. con envíos liderados por frutas, alimentos procesados (sin salmón), celulosa y papel, productos no metálicos, maquinaria y equipos y productos químicos, e importaciones concentradas en petróleo, bienes de consumo y bienes de capital.

Argentina por su parte, en el mismo período registró un intercambio comercial por US$3.068 millones, un crecimiento anual de 5,4% y un déficit comercial por US$1.554 millones, con envíos liderados por productos industriales, químicos y forestales e importaciones de petróleo, bienes de consumo y bienes de capital.

Pero eso no es todo: la Unión Europea vivirá sus propias tensiones en torno a las negociaciones del Brexit por los problemas de la Primera Ministra, Theresa May, para ordenar el proceso, mientras que en Alemania, Angela Merkel dirá adiós al cargo de canciller que ocupó desde 2005.

Junto con ello, y desde la perspectiva de las economías emergentes en su conjunto, la incertidumbre también estará presente. Sergio Lehmann de BCI apunta que “la volatilidad en mercados financieros emergentes y la salida de capitales, ante dificultades en aquellos países con posiciones más frágiles de avanzar en ajustes que den viabilidad a deuda pública”.

Estos “episodios de estrés” como los califica Miguel Ricaurte de Itaú “elevarían las primas por riesgo y ponen en entredicho la esperada recuperación de la actividad”.

Cabe señalar que en el intercambio comercial con nuestro país, la Unión Europea tiene una participación de 13%, mientras que en el caso de nuestra región, Mercosur, Alianza del Pacífico, Ecuador y Bolivia representan un 19% de las exportaciones totales.

Elevar el crecimiento y empujar las reformas: jugando en cancha local

Lo que se prevé para el inicio de 2019 tiene bastante menos de efervescencia electoral y más de realismo, con datos que son tangibles: el PIB de 2018 cerrará en torno a 4%, la inflación se acercará al 3% sin presiones inflacionarias relevantes -pese a las alzas en los combustibles del tercer trimestre y la apreciación del dólar-, el cobre ha recuperado su valor y en el margen, se aprecia un aumento de la creación de puestos de trabajo asalariados, pese a que la tasa de desocupación en julio-septiembre se ubica en 7,1% y las remuneraciones están estancadas con un alza real de apenas 1,5% en septiembre. Todo, con el dato muy positivo de la recuperación de la inversión en los últimos 4 trimestres, acercándose a una expansión de 6% luego de 4 años de cifras negativas.

Para Chile, la apuesta para el crecimiento 2019 según la última Encuesta de Expectativas del Banco Central apunta a un 3,5%, mientras que los consultados por PULSO se mueven en un rango de entre 3,2% y 3,6%.

En ese contexto, el tercer factor de riesgo se juega en cancha local y apunta a dos elementos muy relacionados: el rezago en la recuperación del mercado laboral y el entrampamiento de las reformas ingresadas a trámite en el Congreso, particularmente el proyecto de Modernización Tributaria.

Respecto del primero, Cestau de Santander señala que “el rezago del mercado laboral y la moderación de las expectativas podrían restarle dinamismo al consumo”, que de acuerdo al último Informe de Política Monetaria del Banco Central, tendría una expansión en 2019 de 3,4%, inferior al 3,8% estimado para el cierre de este ejercicio.

Esta inquietud es compartida por el economista jefe de Itaú, Miguel Ricaurte, ya que de mantenerse esta lenta recuperación del mercado laboral -la tasa de desocupación en el trimestre móvil julio-septiembre es de 7,1%- no solo afectaría al consumo “sino al crecimiento en general”.

A esto, plantea Nathan Pincheira de Fynsa, podría sumarse el “entrampamiento o poco avance de las reformas o propuestas presentadas al Congreso”, en particular agregan en Scotiabank, por una “lentitud o retraso en la aprobación de la reforma tributaria”, inquietud con la que también concuerdan en Econsult.

Cabe recordar que se mantiene la duda acerca de si se aprobará o no la idea de legislar el proyecto de Modernización Tributaria que se encuentra en su primer trámite en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados. Esto, señalan en la oposición, por los cuestionamientos a la reintegración del sistema y el peso recaudatorio de la implementación de la boleta electrónica obligatoria que el Ejecutivo cifró en US$1.180 millones hacia 2023.

Un elemento adicional será la prioridad que le dé el Ejecutivo al avance en la discusión de la Reforma Previsional, que podría dejar en segundo plano el cambio tributario que impulsa Hacienda.

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