Axel Christensen

Axel Christensen

Director de Estrategia de Inversiones para América Latina e Iberia de BlackRock

Pulso

Malabarismo chino

La divergencia de política monetaria entre China y EEUU probablemente empujará a la moneda china a devaluarse.


Las tensiones comerciales con EEUU y los elevados niveles de deuda interna son preocupaciones en aumento en China. Sin embargo, vemos que las perspectivas a corto plazo de ese mercado apuntan a una elevada resiliencia. Hace ya algunos años las autoridades chinas han enfocado su estrategia de crecimiento en la calidad, no sólo la cantidad. Ello significa una mayor relevancia del consumo doméstico y menos dependencia de inversión ligada a exportaciones como principal motor de actividad económica.

Vemos a China en un acto de equilibrio: Intentar reducir el ritmo del endeudamiento, pero sin un gran golpe de crecimiento. Lograr una transición exitosa no es fácil, recordando lo difícil que son las pruebas de malabaristas chinos que hacen girar un sinnúmero de platos apoyados sobre largas varas. Aunque la hacen parecer sencillo, cualquier error podría llevar a explosiones de platos que se quiebran.

Al mismo tiempo, como espectadores de un increíble espectáculo circense, el resto del mundo tendrá que presenciar si el proceso de ajuste se logra o no. Con todo, ya sabemos que ha media que ha aumentado el tamaño de su economía, la tasa de crecimiento china será más lenta, pero también más sostenible.

Eso sí, la transición podría ser dolorosa si el crecimiento se desacelera más de lo que anticipan los mercados. En este esfuerzo, Beijing ha intensificado sus intentos para apuntalar su sistema financiero. Como evidencia está la reciente entrada en operación de un Comité de Estabilidad Financiera y Desarrollo, así como una ofensiva regulatoria contra la financiación no bancaria (o “banca en la sombra” como se le conoce).

Es probable que el Banco Popular de China siga inyectando liquidez en la economía para compensar el lastre económico del desendeudamiento. Sin embargo, la creciente divergencia de política monetaria entre China y EEUU probablemente empujará a la moneda china a devaluarse. Ello puede facilitar alcanzar el equilibrio entre el desapalancamiento y el crecimiento, pero también podría convertirse en un punto de fricción en las negociaciones comerciales y un catalizador para las salidas de capital. Todo ello ocurre mientras los mercados de acciones y deuda de China se abren gradualmente, donde la adición de un mayor número de acciones chinas a índices globales es un paso clave. Con todo, la estabilidad financiera sigue siendo un riesgo clave para China en el mediano plazo.

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