Manuela Sánchez: “Es muy preocupante la falta de diálogo y capacidad de buscar soluciones de manera constructiva”

Es la directora con más sillones entre las 30 empresas que componen el IPSA: BCI, Mallplaza y desde este año, CAP. Es consciente de que no solo es un integrante más en las mesas de las empresas, sino que debe cumplir con un rol adicional para aumentar la diversidad. Sobre el país, muestra preocupación por el daño a las instituciones. En impuestos, dice que es importante saber qué será permanente y qué transitorio.




Tras el término de la temporada de juntas de accionistas realizada en abril, Manuela Sánchez quedó como la mujer con más directorios entre las 30 empresas que conforman el principal índice bursátil del país, el IPSA.

Me siento honrada y con una tremenda responsabilidad por la confianza que han depositado en mí BCI, Mall Plaza y CAP. Creo que hay muchas mujeres, en Chile y en el mundo, con tremenda experiencia y conocimientos para aportar a los directorios. E igualmente, siento que debo seguir contribuyendo a que los directorios y las empresas sigan desarrollando mayor diversidad de experiencias y capacidades”, dice la exdecana de la Escuela de Negocios de la Universidad Adolfo Ibáñez.

La ingeniera comercial y MBA ha desarrollado parte importante de su carrera en el extranjero, entre Inglaterra, Argentina y Perú. Es precisamente esa mirada obtenida en 25 años de experiencia la que le ha permitido estar en la primera línea en Chile y está consciente de la responsabilidad.

También muestra su preocupación por el país. “Quiero mucho a Chile. Con mi marido (español) elegimos vivir en Chile, apostamos por Chile, es un gran país, pero tenemos que todos alinearnos”.

¿Se ha beneficiado de alguna manera de la tendencia de mayor demanda de mujeres en grandes empresas?

En el mundo, según múltiples estudios de distinta naturaleza, las mujeres representan no menos del 50% de las decisiones de compra de productos y servicios. Por tanto, las empresas deben incorporar en su organización, a todos los niveles desde el directorio hacia abajo, miradas y diversidad que permitan entender mejor a los clientes y sus necesidades de productos y servicios. Creo que es una tendencia imparable. La empresa que no abrace la diversidad, insisto que no solo de género, tendrá más dificultades para ser exitosa de manera sostenible en el tiempo. Es cierto que he tenido logros ahora que hay una mayor apertura a la diversidad. Es por eso que soy consciente que también tengo una responsabilidad de aumentar esa diversidad, porque es un ganar-ganar.

¿A favor de cuota obligatoria o voluntaria?

Como todo en la vida, los cambios grandes y estructurales no pasan de un día para otro. Lo importante es ver que haya progreso y avances en la dirección correcta y que el ritmo sea razonable. De nuevo, como todo en la vida, si los avances no suceden o no se avanza al ritmo necesario, habrá que evaluar medidas que incentiven y faciliten un cambio de marcha para seguir desarrollando directorios profesionales y diversos.

Transformación digital, demandas sociales y pandemia… ¿Cuál es su mirada sobre el rol de los directores en un contexto como este?

Un directorio es un ente colegiado que debe tener una diversidad de capacidades y habilidades complementarias para poder enfrentar todos y cada uno de los desafíos y oportunidades, tanto actuales como futuros, de la empresa. No es cuestión de que haya un experto en cada tema, pero sí un conjunto de personas con experiencia significativa para poder enfrentar temas tan diversos como el propósito de la empresa, la esencia de sus productos y servicios a clientes, los nuevos modelos de negocio posibles y facilitados por nuevas tecnologías o cómo navegar en una situación tan compleja como la pandemia mundial en la que estamos.

¿Algún mensaje para los directorios que aún no tienen mujeres en sus mesas?

Los directorios los eligen los accionistas. Por tanto, los que deben evaluar si el directorio tiene las capacidades y habilidades complementarias y diversas para enfrentar los desafíos y oportunidades que se presentan, son los accionistas. Ellos tendrán que evaluar si les falta o les sobra algún tipo de capacidad para tener un directorio acorde a las demandas de los tiempos. Sin dicho tipo de gobierno corporativo, con excelentes estándares, sí que puedo afirmar que se hace mucho más difícil gestionar los desafíos. Quizá la pregunta sería: ¿Cómo puede una empresa enfrentar los nuevos desafíos, oportunidades y necesidades si no es capaz de adaptar su principal órgano de dirección?

¿La situación país le preocupa desde el punto de vista empresarial?

Creo que es muy preocupante la falta de diálogo y capacidad de buscar soluciones de manera constructiva y de largo plazo. Estamos en una situación en que la gente está muy cansada de ver el oportunismo, el foco en sí mismos de los políticos y la odiosidad que se genera y transmiten distintos personeros, lo que se está reflejando en una degradación de la capacidad de diálogo y de las instituciones. La valoración de las encuestas son el resultado de lo anterior.

Hay un libro llamado Why Nations Fail, del economista Daron Acemoglu, que describe que los países prosperan, entre otras cosas, por la calidad de sus instituciones. O fracasan por la falta o destrucción de ellas. Chile tiene muchas instituciones de clase mundial, como el Banco Central. Pero hay que cuidarlas y fortalecerlas de manera permanente.

Todos debemos -pero los elegidos en puestos de gobierno, Parlamento, jueces y fiscales tienen una obligación moral y legal imperiosa- buscar la capacidad de diálogo con grandeza por el bien de Chile. Las autoridades -y todos nosotros también- debemos escuchar al otro, intentar entender sus argumentos y respetarlo, incluso cuando tengamos opiniones distintas.

¿Cuál es su visión respecto de cómo lo ha hecho el gobierno?

Más que del gobierno en particular, me voy a referir al funcionamiento de Chile como país y a sus autoridades en los distintos niveles y estamentos. Chile es un país maravilloso, que ha destacado por su progreso en las últimas décadas. Ello no significa que no haya cosas que mejorar. Pero siempre hay que continuar fortaleciendo los temas que sí funcionan bien y complementarlos con ir avanzando y corrigiendo todos aquellos que deban mejorar. Es un proceso que no termina nunca y que hay que ir calibrando constantemente.

En el último tiempo, Chile ha tenido éxitos y fracasos importantes. En lo positivo, hemos tenido una gestión buena en cuanto a la capacidad sanitaria/hospitalaria y el proceso de vacunación, donde Chile está entre los mejores del mundo. En lo negativo, la capacidad de diálogo ha casi desaparecido al igual que la búsqueda de consensos, lo que está generando extremismos y odiosidad, y una falta de calidad en las políticas públicas que permitan sortear los desafíos de corto plazo y las oportunidades de largo plazo.

Sin embargo, veo algunos elementos que me llevan al optimismo en cuanto a que algunas autoridades están pensando con grandeza por el bien de Chile. Ojalá se unan más y digan un sí alto y claro a menos politización y más políticas públicas de calidad.

Se ha discutido subir impuestos a las empresas para recaudar más. ¿Es partidaria o se inclina por exenciones?

Creo que lo importante es fijarse más en los objetivos que se quieren conseguir y después en los medios para conseguirlos de manera eficiente. Siempre hay que mirar si el dinero que se recauda ahora se está invirtiendo y gastando de manera óptima para los objetivos existentes. Siempre habrá más potenciales oportunidades y alternativas para gastar que recursos para todas ellas. Por eso, considero muy relevante en qué y cómo se gasta. Y se debe analizar, con rigurosidad técnica y menos ideologización política, cuáles son las implicancias, tanto positivas como las negativas, de cada una de ellas.

Es claro que los recursos que se han ocupado durante este período de pandemia tienen que salir de algún lado, y en este momento no quedan muchas alternativas para poder financiarlos. Quizás lo que tiene que quedar claro es qué será transitorio versus permanente, para no horadar nuestra competitividad.

Es sabido que no comparte la posición política de su hermana Beatriz (excandidata presidencial del Frente Amplio) ¿Hay algo que sí le haga sentido del discurso?

Primero que todo, me gustaría decir que es mi hermana y nos queremos muchísimo. Es sano y saludable tener opiniones y posiciones distintas, nuestros padres nos criaron para desarrollar nuestra propia voz y pensamiento crítico. En esa perspectiva, lo que me hace sentido de mi hermana es su valentía individual para defender sus ideas. Hemos hablado algunas de ellas y si bien no compartimos en cómo solucionarlas, insisto que es enriquecedor escuchar otros puntos de vista.

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