César Barros

César Barros

Pulso

Pago oportuno


EN la película El Bueno, El Malo y El Feo, Clint Eastwood y Eli Wallach descubren un tesoro robado a la Confederación. Al final de la película, Eastwood apunta con su pistola al “Feo”, que se ha quedado sin balas, y le dice: “Verás, Tuco, el mundo se divide en dos: los que tienen un revólver cargado… y los que cavan. Tú eres de los que cavan. Así que empieza a cavar…” (sic).

Bueno, algo así era el mundo de las pymes proveedoras de las grandes empresas en el “ancien regime” de las facturas en Chile. Hablamos de hace no más de unos 15 años.

No tenían mérito ejecutivo: si quebraba el pagador de la factura, el proveedor debía rogarle al deudor para que reconociera su deuda y ahí recién entrar a la masa de acreedores. O sea, solo a gusto del deudor entraba al proceso de quiebra.

El plazo de pago era a gusto de la empresa compradora, que aplicaba el criterio de Clint Eastwood… en que a la pyme proveedora le tocaba cavar. Tampoco se regulaba el uso y abuso de las notas de crédito, que se aplicaban con motivos realmente increíbles.

Y bueno, el resultado era que sobre un stock de facturas, que en promedio esperaban cerca de 50 días para pagarse (algunas -las menos- a 30 días y otras, como las del sector salud gubernamental, años), las pymes se debían endeudar al 2, 3 y 4% al mes, mientras la grandes empresas compradoras tomaban deuda al 0% a costa de sus proveedores. El stock de facturas esperando pagos era -y es- enorme: unos US$ 50.000 millones (estimación de la Bolsa de Productos). El “subsidio” de las pymes proveedoras a las grandes empresas -calculando un interés de factoring del 25% al año (es una subestimación) era inmenso.

A la sombra de este sistema se creó una potente industria del factoring, con bajo riesgo (una empresa grande, puede demorarse, pero al final siempre paga. Y para mayor seguridad, se pide el aval personal del dueño de la pyme) y una rentabilidad de miedo. Si alguien se toma la molestia de mirar los balances públicos de los factoring que reportan con la CMF podrán ver que sus ratios de riesgo no son muy distintos a los de la banca, pero con el doble o el triple de rentabilidad.

Es decir, mientras las pymes cavaban, se beneficiaban las grandes empresas compradoras y los factorings bancarios o de a pie.

Afortunadamente, las cosas fueron cambiando. Primero se le dio mérito ejecutivo a la factura. Luego se universalizó la factura electrónica. Se fijó en ocho días el plazo para objetar una factura y se simplificó la recepción de bienes y servicios por parte de los compradores. Todo esto hizo que el financiamiento a proveedores se abaratara y salieran del mercado los prestamistas más piratas.

Bueno, con la nueva Ley de Pago Oportuno, se completa el ciclo en forma dramática. Ahora Clint Eastwood y Eli Wallach tienen balas. El pago “no oportuno” tendrá un costo no menor para el comprador. El plazo se irá reduciendo paulatinamente hasta los 30 días y pasado este el deudor será recargado con la tasa de interés corriente. Y si hay un acuerdo diferente, este será público y no podrá ser abusivo, so pena de abuso de posición dominante. Miren ustedes el tremendo cambio: de interés cero a interés normal. De cero o poco interés por pagar pronto (el costo de la demora era cero) pasan a tener que esforzarse por pagar antes. Y sus estados de pérdidas y ganancias lo reflejarán en forma transparente. Las pymes proveedoras también verán reflejado en sus balances este cambio. De pagadoras de altos intereses, serán receptoras de intereses, y de deudores (en una suma estratosférica: por eso los plazos para que el sistema pueda adaptarse) de los factoring, serán acreedoras de grandes empresas.

Para el mundo financiero -y en particular la industria del factoring- el cambio será gigante: en vez de comprarles facturas a las pymes proveedoras, tendrán que afrontar una demanda de crédito enorme por parte de las grandes compañías, que deberán cambiar su crédito gratuito a costa de pymes por créditos bancarios comunes y corrientes. Y como la banca -sobre todo bajo los nuevos parámetros de Basilea- no alcanzarán a capturar ese amplio volumen, este lo captarán los factoring. Pero ya no enfrentarán a pymes sin balas. Ahora financiarán el mayor plazo de pago a empresas grandes hechas y derechas. Y los intereses cobrados ya no serán del 2 al 4% al mes, sino algo mucho menor y más competitivo (el riesgo será muchísimo menor).

La ley de pago oportuno empareja la cancha, democratiza el crédito, reduce sus costos y repara un sistema muy injusto, en que unos tenían el revólver cargado y otros solo cavaban.

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