Presidente de Credicorp, Guillermo Tagle y su balance del gobierno: “Todavía hay mucha discusión de comparación respecto del gobierno anterior”

Para el directivo, La Moneda tiene cosas que lucir, por lo que puede enfocarse también en una mirada de desarrollo de más largo plazo. Clave es la aprobación de la reforma tributaria y desde ahí concretar las medidas para lograr, ahora sí, que Chile sea plataforma regional.


“Creo que Chile está jugándose un momento bien crucial en su historia, porque tiene una posibilidad real de convertirse en un país desarrollado en un horizonte visible”. Para Guillermo Tagle, presidente de Credicorp Capital Chile y exlíder de Icare, la agenda nacional se tiene que enfocar en dar un esperado salto para que, de una vez por todas, los agentes del mercado financiero saquen músculos en el exterior, Chile se convierta en una plataforma para inversiones de firmas extranjeras en América Latina y el crecimiento económico llegue a todos, más que hacer gallitos en el área chica de lo que ocurre en el momento.

De todos modos, Tagle no le hace el quite a lo ocurrido en los últimos días, como la salida de TCVAL -del fondo australiano IFM- de la concesión para el desarrollo del Terminal 2 en el puerto de Valparaíso, por las pérdidas debido a la larga espera de la luz verde en la tramitación ambiental.

Desde el sector privado se ha valorado el empuje de la oficina GPS del Ministerio de Economía para destrabar las tramitaciones de los proyectos de inversión, pero al mismo tiempo tenemos anuncios como el de TCVAL. ¿Cómo lo evalúa?

-Es muy importante el trabajo de impulso a destrabar proyectos, porque el salto al desarrollo pasa por algún cambio en la dinámica de emprendimiento y de ejecución de proyectos, de flexibilidad para implementarlos. Efectivamente, cuando un proyecto de inversión significativo, que lleva años en proceso de ejecutarse, finalmente decide no hacerlo, obviamente eso es un retroceso. Puede ser la consecuencia de muchas cosas, desde que los plazos que se tomaron las distintas instancias para aprobarlo y poder iniciar la ejecución de los proyectos fueron más largos de lo que cualquier inversionista considera prudente, pero también es una señal de lo difícil que va a ser gestionar ese proyecto en el futuro.

¿La salida de la concesión en Valparaíso es una señal roja?

-La señal de alarma y el desafío que tiene este gobierno es cambiar la dinámica de vinculación y de participación de la comunidad en el desarrollo, buscando primero que todo transmitir confianza para que la comunidad también se ponga en un modo de progreso y avance hacia un país desarrollado, porque un proceso de participación de la comunidad mal gestionado también paraliza.

Los dueños de TCVAL dejaron en claro que no hay marcha atrás y desde el gobierno ya se apunta a un nuevo concesionario. ¿No habría sido prudente convencerlos para que siguieran adelante?

-Uno esperaría que decisiones de este tipo sean producto de un proceso largo, donde simplemente no hubo solución. Obviamente, lo óptimo es que hubiese habido una solución antes o que, dada la decisión que se tomó, ya tengamos el Plan B en camino, porque si no te quedas en una situación como la del muelle Barón, donde tras su suspensión -hace más de un año- no hay ninguna claridad de nada. Ahí quedó, tienes un lugar vacío.

En materia de desocupación nacional, aunque desde el gobierno se ha insistido en que se han creado “empleos de calidad”, la gente está como desanimada…

-Hay un tema que está arriba de la mesa que es la reforma laboral y que, definitivamente, tiene que abordar el empleo de las décadas futuras. En el pasado se hizo una reforma laboral muy orientada a la organización sindical y su relación con las empresas, donde este tema no se abordó y las nuevas tecnologías están cambiando completamente el ámbito de trabajo. Ojalá el foco de una próxima reforma laboral sea el cómo organizar la función laboral para que la gente pueda trabajar con más libertad, pero al mismo tiempo pueda tener protección social.

Evidentemente, además, la irrupción de las nuevas tecnologías ha sido una solución para la llegada también de inmigrantes, que puedan tener un sustento básico. Con toda la cantidad de inmigrantes que hemos tenido, si no hubiesen existido los Uber, los Uber Eats o los Glovo, tendríamos un problema social de gente que no tendría cómo ganarse la vida. Probablemente, el desafío de este gobierno es, más que perseguir y tratar de anular -como ha ocurrido en otros países- el surgimiento de nuevos empleos y de nuevas formas de trabajar, que obviamente en la nueva legislación laboral se capitalicen estas nuevas tendencias y se conviertan en una fuente de crecimiento y desarrollo que nos den estabilidad y que la gente que trabaja en eso esté satisfecha.

¿Siente que no se han enfocado en esta prioridad en La Moneda?

-Diría que de repente lo único que uno ve es que sigue habiendo todavía mucha discusión de comparación respecto del gobierno anterior y la agenda corta.

¿Se han preocupado más de la expresidenta Bachelet y Venezuela que de la situación de precarización laboral acá?

-Pienso que un gobierno como este puede sentar las bases de que están gobernando para los próximos 20 años, que se organiza bien para poder apuntalar un liderazgo claro y comenzar a pensar con visión de más largo plazo. Que no tenga que estar en esa batalla corta de comparar con el gobierno pasado, porque eso obliga a los dirigentes a reaccionar.

¿Y por qué cree que los asesores del Presidente Piñera le han aconsejado todo este tiempo mirar tanto a Bachelet y no fijarse más en los temas que están sobre la mesa? ¿Cuál sería la ventaja de una estrategia así?

-No sé si hay un tema de mirar mucho encuestas de plazos cortos, porque, por otro lado, hay varias medidas que parecieran no ser de apoyo popular, pero sin embargo son las cosas que la gente quiere. Vi, por ejemplo, una encuesta sobre el tema del control de identidad de los jóvenes y creo que todo lo que tenga que ver con más seguridad tendrá un apoyo mayoritario. Entonces, creo que se están haciendo un montón de cosas que son súper potentes, que no necesitan estar en esta discusión de área chica de que si el gobierno anterior era mejor o peor. No creo que sea un tema que estemos en camino de que la rival de la próxima vuelta vuelva a ser Michelle Bachelet.

¿Qué les sugeriría a los ministros José Ramón Valente y Felipe Larraín como medidas para mejorar la confianza de consumidores y empresarios, subir las inversiones y reactivar la economía?

-Creo que el Ministerio de Economía está haciendo una labor bien activa en promover estas iniciativas que destraban la inversión y que es absolutamente vital. También hay cosas en el mundo del emprendimiento que implican facilitar el desarrollo y la irrupción de nuevas tecnologías, por ejemplo, en el sector financiero, con todo el mundo de las FinTech. Ahí hay un espacio para provocar un cambio de expectativas y, por el lado del Ministerio de Hacienda, el trabajo que están haciendo para desarrollar el sector financiero es una de las fuentes de crecimiento de mediano plazo que están disponibles y que se pueden abordar.

Así como años atrás aparecieron los salmones en Chile o emergieron las cerezas, si uno mira uno de los sectores de la actividad económica que podría convertirse en exportador de servicios relevantes, ese es el sector financiero, y por eso el Ministerio de Hacienda ha tomado con tanta fuerza este concepto de hacer de Chile un país exportador de servicios financieros.

¿Es el momento para incorporar en un proyecto el fortalecimiento del mercado de capitales y su internacionalización?

-Como las batallas hay que darlas de a poco, creo que en la reforma tributaria la integración del sistema tributario es una pieza estructural y fundamental para que podamos dar el paso de entrar a la normativa de área chica, que permita el desarrollo del mercado de capitales, un tema al que le estoy dedicando mucho tiempo con un grupo de gente. Somos 22 miembros del Consejo Consultivo del Mercado de Capitales (CCMK), hay un equipo en el gobierno también dedicándole mucho tiempo, y creemos que hay una esperanza de que en esta oportunidad sí se puede hacer. Probablemente, la forma más razonable de hacerlo será a través de algún tipo de proyecto de ley misceláneo para el desarrollo del mercado de capitales. Nadie saldrá a las calles a marchar por o en contra del desarrollo del mercado de capitales y, por lo tanto, si se trata de proyectos bien estructurados es posible que logren ser aprobados.

“Ojalá el ejemplo de Enel Américas fuese repetido por otras multinacionales”

-Un punto clave para Guillermo Tagle es evitar que en la reforma tributaria se considere al mercado de capitales como una fuente de potencial recaudación de impuestos -por ejemplo, por la vía de una doble tributación en las ganancias de capital- y apunta a que se le vea más bien como una fuente posible de generación de ingresos para el país.

En su opinión, están dadas las condiciones para que Chile se convierta en una plataforma de negocios para América Latina -una idea que, de hecho, ha estado más de dos décadas en voz de autoridades y empresarios, pero que no se ha concretado-, como el hecho de que “se ha consolidado como un país sólido en América Latina, con bajos costos de transacción, una eficiente infraestructura de mercado de capitales, un sistema de bolsas que va a estar interconectado y un marco que hace factible que se pueda operar en forma eficiente con emisores e inversionistas extranjeros”.

En ese camino, destaca el aumento de capital por US$ 3.500 millones de Enel Américas para mejorar su perfil crediticio, y que será votado en una junta de accionistas el próximo 30 de abril.

“Es emblemática la operación de Enel Américas. A pesar de las discusiones que se han generado, Enel Américas pudo haber hecho su operación en cualquier otra parte y, sin embargo, ha decidido hacerla en Chile, generando una expansión de la flotación que tendría esa compañía, financiando a través de Chile sus inversiones en el resto de América Latina”, dice.

Como Credicorp Capital Chile, ¿ven operaciones de aumentos de capital tan activas en 2019 como lo fueron el año pasado?

-Este año hicimos en enero la apertura a Bolsa de Inmobiliaria Manquehue. Nunca se había hecho una apertura en Bolsa en enero y la destaco también por ser una buena compañía, con un proyecto razonable. Pero también demuestra el tipo de cosas que se puede hacer en un país como Chile. El tamaño del aumento de capital de Falabella y el del Bci, que son operaciones en las que estuvimos involucrados el año pasado, también son un desplazamiento de la frontera de las cosas que se puede hacer.

Por eso es que, a diferencia del mercado, a nosotros nos causó mucho optimismo el anuncio del aumento de capital de Enel Américas. Es cierto que en el primer momento se genera una preocupación, porque la operación es muy grande, porque va a financiar una inversión en Brasil, pero desde el punto de vista del mercado chileno, ojalá el ejemplo de Enel Américas fuese repetible por muchas otras multinacionales que operan en América Latina y que podrían querer, en forma eficiente, financiar su operación y expansión en la región desde Chile. ¡Imagine si Telefónica volviera a hacer un IPO y listar su operación en Chile para ser la cabeza de financiamiento y de crecimiento de toda su operación en América Latina!

¿Están pensando en sumar socios a las operaciones de Credicorp Capital en Chile?

-No creo que el modelo sea incorporar socios en vehículos como este.

¿Y cómo han evolucionado los ingresos en el país?

-Llevamos varios años creciendo al 15% más o menos y eso es algo esperable para este año también.

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