Presupuesto marcado por la pandemia

La deuda pública bruta ascenderá al 36,4% a fines del próximo año, consolidando el derrotero ascendente de la última década.




Las heridas de la recesión generada por la pandemia del Covid-19 tardarán un tiempo largo en cicatrizar, y serán marcas que no serán fáciles de borrar. Las muertes son indudablemente las principales cicatrices. Pero en materia estrictamente económica, la inédita destrucción de empleos que ha llevado a una tasa de desempleo corregida (incluyendo personas que no buscan trabajo pero sí lo harían si no fuera por el virus) superior al 20% es la primera ficha de dominó en caer, ocasionado una serie de otros problemas sociales. La pobreza es el más duro, pero existen una serie de otros como el incremento en las listas de espera y precariedad en la educación, entre otros.

Es por ello que el presupuesto fiscal para 2021 era altamente esperado. Y, como era de prever, está orientado por esta pandemia, por lo que considera un repunte de 9,5% frente al 2020, pero se mantendrá un nivel similar al compararlo con el gasto efectivo de este año. Para quedarse con el número en la cabeza: el gasto total de Chile presupuestado para 2021 es de US$73.234 millones.

El énfasis es la reactivación y en la protección y generación de empleo. En línea con ello el presupuesto considera un incremento de 14,9% en la inversión pública, mientras que los ministerios que más verán aumentados sus recursos son Obras Públicas (+33,3%) y Trabajo (+24,6%).

El ítem protección de los ingresos, capacitación y empleo crecerá 416%, mientras que los recursos para áreas relacionadas a pequeñas y medianas empresas subirán 50%, la tercera temática que más aumenta.

El área de la salud también será relevante. Al Ministerio de Salud se entregan $9.714 mil millones, que la autoridad suma a los recursos destinados a otras reparticiones totalizando $10.032 mil millones para esta área, lo que equivale a un incremento de 8,9% respecto a la Ley ajustada de 2020.

Aquí llama la atención la creación de dos fondos extraordinarios: uno por US$200 millones para financiar una futura vacuna contra el covid-19; y otro por US$150 millones para acelerar la resolución de las listas de espera que se abultaron producto de la pandemia.

¿Y qué pasa con el orden fiscal? El déficit efectivo pasará de 9,6% a 4,3% del PIB, mientras que el déficit estructural se elevará de 3,5% a 4,7%. La deuda pública bruta ascenderá al 36,4% a fines del próximo año, consolidando el derrotero ascendente de la última década.

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