Puestos de trabajo formal y remuneraciones

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La economía chilena muestra claros síntomas de repunte pero el mercado laboral continúa rezagado, por lo que es momento de avanzar en cambios legales para eliminar rigideces e incentivar la contratación.


La economía chilena sigue dando pruebas de una consolidación de un repunte económico. Ya no se crece cerca del 1%, sino que los números recientes indican que el país podrá crecer a algo cercano al 4%, incluso algo por encima de esa variación. Como suele suceder, este avance no es parejo. El mercado laboral está rezagado, evidenciando una destrucción de puestos de trabajo con contrato (definido e indefinido) mientras que aumentan las plazas laborales por cuenta propia. Las cifras del INE entregadas la semana pasada dieron cuenta de ese fenómeno.

El Índice de Puestos de Trabajo, que mide la evolución mensual del número de puestos de trabajo ocupados por personas contratadas y remuneradas, es decir, empleos formales, consignó la quinta baja consecutiva, con un descenso interanual de 3,2% en mayo, acumulando un retroceso de 3,8% al quinto mes del año. Esto tiene una consecuencia práctica: menor presión en salarios. De hecho, las remuneraciones reales, es decir, aquellas que consideran la inflación, marcaron un retroceso mensual de 0,5%, si bien en 12 meses anotan una expansión de 1,1%. Con el resultado de mayo, las remuneraciones reales totalizan una baja de 0,8% en lo que va del año.

Al respecto, el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, explicó en una entrevista que "sabemos que este mercado responde con rezagos al crecimiento, pero después del ajuste experimentado en los últimos cuatro años, está siendo difícil el despegue del mercado laboral".

La autoridad tiene el diagnóstico claro: influyen factores como el cambio tecnológico y la automatización, la inmigración y el envejecimiento de la población.

Reconoce también como una solución a esto finalizar con las rigideces del mercado laboral, en especial de la última reforma, así como también las existentes en segmentos que tienen una menor participación: jóvenes, mujeres y tercera edad.

Se tiene el diagnóstico y se conoce la solución. Es momento, entonces, de pasar a la acción. De generar un proyectos de ley sin complejos que permita mejorar el camino, que incentive la contratación. En este contexto, preocuparse de las condiciones para que el país eleve el crecimiento potencial es trascendental, dado que la creación neta de empresas -muy relacionada con el rendimiento de la economía- es la que marca la diferencia en materia de generación de trabajo.

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