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Reacción tardía de Correos de Chile

La demora en adoptar una medida preventiva y el secretismo frente a sus clientes ante la información que existía desde prácticamente el principio del incidente de las filtraciones, es injustificable.


Esta semana la ciber seguridad volvió a instalarse en la discusión pública. Esto, luego de que Correos de Chile reconociera el lunes que la base de datos de un proveedor en Miami fue vulnerada.

Específicamente, existe certeza de que la base de datos de correos electrónicos divulgada, que fue la segunda filtración, fue producto de un ciberataque. Mientras que en la filtración de datos de tarjetas de crédito previa y posteriores, existe una alta coincidencia de los datos sensibles publicados de manera irregular con la base de usuarios de la casilla en Miami de Correos de Chile.

¿Por qué la empresa no reconoció antes esta coincidencia? ¿Por qué, pese a que se le presentaron los datos de las coincidencias, Correos descartó tajantemente la filtración?

La compañía estatal dice que solo pudo confirmar la semana pasada que se había vulnerado el sistema. Además, en su escueta declaración lamenta los “inconvenientes que esta situación haya podido causar a nuestros clientes de Casilla Virtual Miami y estamos evaluando alternativas junto a empresas de seguridad informática para incorporar mejoras en el sitio y así elevar el estándar de protección de datos de nuestros clientes”.

La reacción de la empresa se puede calificar de poco prolija a la luz de los antecedentes que ya se manejaban. Es de público conocimiento que se le dieron a conocer a ejecutivos de la compañía los cruces de clientes, lo que ya era un antecedente suficiente para activar un protocolo que, como principio básico, debe considerar la transparencia. Los clientes o usuarios de esa casilla debían saber que había una alta probabilidad de que sus antecedentes estaban comprometidos. La demora en adoptar una medida preventiva y el secretismo frente a sus clientes no tiene justificación.

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