Una serie de críticas lanzó este jueves el Consejo del Salmón, asociación gremial que reúne a diversas empresas salmoneras del país, en contra del documental “Por Aquí No”, realizado por la ONG Greenpeace, en el cual se acusa a la industria de aniquilar los recursos naturales, terminar con la vida marina, entre otras prácticas dañinas con el medioambiente.

El documental, estrenado este miércoles, muestra el viaje de los actores Benjamín Vicuña y Carolina Arregui a la Reserva Nacional Kawésqar, ubicada en la Región de Magallanes, “para dar a conocer la necesidad de proteger esa zona de la industria salmonera”, de acuerdo a un comunicado de Greenpeace.

“Esta iniciativa audiovisual se enmarca dentro de la campaña de protección de los mares patagónicos que Greenpeace ha llevado durante años, que busca preservar estos ecosistemas únicos y denunciar aquellas actividades que los ponen en riesgo. Hoy busca visibilizar los impactos de la industria de la salmonicultura en la Región de Magallanes, particularmente dentro de la Reserva Nacional Kawésqar que se encuentra bajo amenaza”, dice el comunicado de la ONG.

Frente a las críticas del documental hacia la industria salmonera, el Consejo del Salmón emitió una declaración en la cual rebatió algunos de los puntos expuestos en este. Así, de acuerdo a la asociación gremial, el documental apuntaría a que la industria salmonicultora “aniquila los recursos naturales sin pudor”. Ante ello, el Consejo del Salmón señaló que la salmonicultura no extrae recursos, sino que los siembra, cultiva y cosecha.

“Esta actividad convive desde hace décadas con la pesca y la mitilicultura, sin que estos hayan visto afectadas sus actividades por la salmonicultura”, dice el Consejo, añadiendo que es un sector productivo regulado y constantemente fiscalizado desde la perspectiva ambiental y sanitaria.

CHILE - SALMON - SALMONES - INDUSTRIA SALMONERA - PLANTA SALMONERA

Asimismo, según la agrupación, el documental acusaría a la salmonicultura de ocupar los espacios “para terminar con toda la vida marina y después se van a otro lugar a hacer lo mismo”. Frente a ello, el Consejo del Salmón aseguró que las concesiones en las que se desarrolla la acuicultura se establecen en lugares específicos determinados por la autoridad. “Las empresas no abandonan sus centros, existen períodos de descanso sanitario que las fuerzan a suspender operaciones por algunos meses. Además, en la práctica muchas concesiones otorgadas en los primeros años aún se encuentran operando sin inconveniente alguno”, añadió.

También, dice la asociación gremial, en el documental se acusa que habría un vacío legal que podría permitir la salmonicultura en la reserva Kawésqar. Al respecto, el Consejo del Salmón precisó que no existiría un vacío, sino que lo que habría es una decisión consagrada en una norma de aceptar las concesiones acuícolas en reservas.

“A nivel de cifras, hay que considerar que actualmente las concesiones de salmonicultura en la reserva Kawésqar solo representan un 0,12% de su espacio marítimo. Erradicar las concesiones de las reservas implica limitar severamente las opciones de progreso y empleo de las regiones acuícolas, atacar la cadena productiva compuesta por miles de pymes y familias y finalmente reducir las oportunidades para sus habitantes”, añade sobre el punto anterior el Consejo.

Finalmente, otra crítica del documental a la industria tiene que ver con que a los salmones se les alimentaría de manera artificial con pelet y que se necesitarían de dos a tres kilos de otros peces para alimentar 1 kilo de salmón. Dicho argumento, dice la agrupación gremial, sería falso.

Lo anterior ya que “el salmón tiene un índice de conversión alimentaria de 1,2: 1 (es decir, se requieren 1,2 kilos de alimento para tener 1 kilo de salmón), muy lejos del 6,9:1 del ganado. Además, la cantidad de insumos provenientes de la pesca que contiene el alimento del salmón ha disminuido drásticamente, pasando de porcentajes cercanos al 80% en la década de los 90, a porcentajes que bordean el 12% en la actualidad”, argumentó el Consejo.

Finalmente, el Consejo del Salmón hizo un llamado a realizar un “diálogo fructífero con información certera y precisa que permita informar y mostrar la realidad, con equilibrio y sin sesgos”, junto con considerar los avances que ha tenido la salmonicultura chilena en las últimas décadas en materia de sostenibilidad “y la constructiva relación que muchas comunidades Kawésqar y de la pesca artesanal tienen con la industria”.

“En la industria existe la convicción de que es posible compatibilizar el cuidado del medio ambiente y de los ecosistemas con las oportunidades de empleo y progreso para la población, a través del desarrollo de las actividades económicas de manera sustentable. En Chile, la salmonicultura se ha desarrollado en los últimos 40 años y actualmente cuenta con altos estándares, exigidos por la normativa chilena y de los mercados de destino, equivalentes a los países europeos y muy distintos a los que había hace 20 años”, concluyeron desde la asociación gremial.

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