Seis países latinoamericanos están entre los más complejos para hacer negocios: ¿En qué lugar del ranking está Chile?

Chile se ubica en el puesto 40° y figura actualmente como uno de los países con una jurisdicción clara y que llama a hacer negocios.




El triunfo en las elecciones presidenciales de Perú obtenido por un líder sindicalista de izquierda, el tercio de los votos obtenido por la oposición en la elección de convencionales constituyentes en Chile, una carta presidencial comunista en las primarias rumbo a La Moneda, y la reclasificación de Argentina dentro de las economías emergentes, han hecho tambalear a los mercados latinoamericanos en las últimas jornadas. De esta forma, la estabilidad de la región es observada cuidadosamente por el resto del mundo debido a las opciones de inversión que los países ofrecen, y que muchas veces se ven obstaculizados por el sistema de gobierno o los constantes cambios legislativos.

En este contexto, no es casualidad que un grupo de países de la región lideren aquellas naciones con más obstáculos al momento de hacer negocios. Así lo estimó el último informe del Índice Global de Complejidad Corporativa elaborado por la consultora TMF Group, que analizó 77 jurisdicciones en todo el globo que concentran cerca del 92% del PIB mundial, y calificó a Brasil, Francia, México, Colombia, Turquía, Indonesia, Argentina, Bolivia, Costa Rica y Polonia como los 10 países con más barreras.

En el caso de Brasil -que durante el 2020 ocupó el 2° puesto- el estudio señala que si bien el país se ubica como la 13° economía mundial, la complejidad radica en su sistema de gobernanza de múltiples niveles, en el cual las empresas que se constituyen deben registrarse en los tres niveles de gobierno: federales, estatales y municipales. Esto implica tasas impositivas diferentes entre una ciudad a otra y de un estado a otro debido a “la estructura descentralizada” que rige el modelo de gobierno, suponiendo así una gran complejidad para las multinacionales.

Mientras que en el caso de Francia, que retrocedió diez puestos respecto del año pasado, el estudio atribuye su complejidad a “los procesos contables y fiscales, y a que la normativa en materia de recursos humanos está centrada en los empleados”. Y a esto se suma no solo la contabilidad sujeta a los requisitos del idioma local, sino que además una jurisdicción muy centrada en los empleados. Según indica el estudio, “el conseil de prud’hommes, un tribunal específico para los litigios laborales, falla a favor del empleado en tres de cada cuatro casos”.

México, por su parte, presenta dificultades técnicas al momento de hacer negocios, pues se deben “gestionar los trámites personalmente con el Estado y la dependencia de los documentos impresos para la constitución de una empresa”, según señala TMF Group, lo que ha extendido los plazos.

“Para que las empresas extranjeras puedan constituirse, México exige que los documentos se presenten en papel y que sean certificados en su país de origen. Esto significa, por ejemplo, que las empresas procedentes de EE. UU. deben enviar la documentación requerida a EE. UU. para que sea certificada, antes de ser devuelta a México. Antes de la pandemia, este proceso tardaba alrededor de una semana. Sin embargo, a raíz de la crisis, ahora puede tardar más de un mes”, indica el informe.

Un panorama similar al de Indonesia que, pese a “su compromiso con la apertura a la inversión extranjera directa”, existe una enorme complejidad en cuanto a la estructura de la presentación de solicitudes para formar una empresa.

Pero no todas las barreras tienen un trasfondo técnico, pues varios de estos países han sido arrastrados a los primeros lugares del ranking debido a los constantes cambios a las leyes, como en el caso de Polonia y Bolivia; la necesidad de que las empresas demuestren altos niveles de transparencia, como en Costa Rica; cambios a las reformas fiscales como en el caso de Colombia y Turquía; o el manejo de factores claves como la estabilización de los niveles de la economía, que dejó a Argentina en el séptimo lugar de la lista debido a los “constantes cambios legislativos, la dificultad para enviar y recibir divisas y los altos niveles de inflación”, según indica la consultora.

Por su parte, Chile se ubica en el puesto 40° y figura actualmente como uno de los países con una jurisdicción clara y que llama a hacer negocios, pues a diferencia del año pasado, subió 24 lugares y está por sobre Perú, Rusia, Alemania, España y Austria.

En el último lugar de la lista (las jurisdicciones menos complejas) se ubican Dinamarca, Hong Kong, Islas Caimán, Irlanda, Curazao, Islas Vírgenes Británicas, Estados Unidos, Países Bajos, El Salvador y Mauricio.

Principales tendencias globales

Otro de los puntos que reveló el estudio tiene relación con las tres tendencias globales respecto de las jurisdicciones en todo el mundo, y que buscan mejorar los lineamientos corporativos que muchas veces dificultan la concreción de negocios.

En primer lugar se encuentra el crecimiento de la gobernanza responsable, referido al interés de las naciones“por garantizar que las empresas se comporten de manera responsable en sus operaciones globales”, y que se extiende a todas las actividades comerciales, desde la contratación de empleados y el pago de impuestos, hasta la transparencia de su estructura y comportamiento, según señala el documento.

“Si bien las empresas deben trabajar con terceros con mayor frecuencia para garantizar el cumplimiento, se produjo un aumento global de la severidad de las sanciones para las empresas que no cumplen. Las multas son la sanción más común impuesta por faltas contables y fiscales, y en el caso de hacer negocios sin estar registrado a nivel fiscal, la frecuencia de emisión de multas aumentó desde 2020, con el 93 % de las jurisdicciones que ahora imponen una multa ante esta situación, en comparación con el 84 % anterior”, detalla.

La segunda tendencia tiene relación con la simplificación a través de la digitalización, y que se refleja en la disminución del requisito de timbrar o sellar documentos de las entidades legales con sólo el 38% de las jurisdicciones a nivel mundial que ahora requieren esta gestión en forma presencial (frente al 43 % en 2020).

Mientras que en tercer lugar, se ubica la complejidad internacional versus la complejidad local, que aborda la expansión de las relaciones comerciales y la globalización. “A medida que las relaciones comerciales se han ido internacionalizando, la legislación ha tenido que traspasar las fronteras nacionales para regular y gobernar esas relaciones. Por lo tanto, la legislación internacional se solapa a menudo con los temas de gobernanza responsable ya tratados en el informe”, señala el informe.

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