Senador Ricardo Lagos Weber, ante las reformas: “Decir a todo que no, no es suficiente para ser alternativa de gobierno”

Esboza un camino: “No nos podemos perder y transformarnos en una oposición que se encante con un No... debemos tener una alternativa ante los titulares engañosos del Ejecutivo”.


A mediados de marzo, el senador Ricardo Lagos Weber (PPD) asumirá la presidencia de la Comisión de Hacienda, una de las más gravitantes para el gobierno, ya que esa instancia deberá referirse más temprano que tarde a cada una de sus reformas: tributaria, previsional y laboral.

Ante esta tarea, el parlamentario raya la cancha al admitir que abogará porque este año la oposición se articule bajo un mínimo denominador de principios, y desde ahí enfrentar las propuestas emblemáticas del Ejecutivo.

¿Cree que este año el gobierno logre aprobar alguna de sus reformas?

-Si tiene disposición a conversar con la oposición y aceptar que sus proyectos tendrán que modificarse, a veces sustantivamente, tal vez.

El gobierno siempre ha dicho que está disponible para conversar.

-Sí, pero cuando no le gustan las cosas nos trata de antipatriotas, lo ha dicho tres veces, y eso no es conversar. El gobierno concluyó que siendo minoría en el Parlamento su forma de avanzar es simultánea, pirquineando y desacreditando a la oposición.

¿Pero el pirquineo no es una buena estrategia cuando no tiene mayoría?

-Creo que el pirquineo no le dará éxito, menos en el Senado. Tampoco aprobar una reforma tributaria (RT) con pirquineo es la mejor forma de generar expectativas, de lo cual está preocupado el gobierno, porque no le garantiza estabilidad.

¿Cómo anticipa este año en términos legislativos?

-Este año va a requerir muchas conversaciones, entender a fondo el impacto de las políticas públicas que se proponen; y, ojalá el gobierno, y lo digo con mucho respeto y la mejor disposición, tenga la capacidad de conversar y mantener un clima apropiado que no enturbie las conversaciones.

En este verano la oposición ha estado bien ausente ¿Hay una autocrítica respecto de ello?

-El gobierno debe estar presente porque no le queda otra, ha tenido los incendios en el sur, la emergencia en el norte, y nuevos brotes de atentados en La Araucanía, entonces no faltaba más que el gobierno se hubiese tomado vacaciones en febrero. Pero eso en nada afecta a la oposición. El Legislativo asume en tres semanas más y ahí vamos a comenzar a trabajar. Eso no quita que tengamos que afinarnos entre nosotros, pero desde lo legislativo el gobierno no puede sacar muchas cuentas alegres porque todavía no logra aprobar la idea de legislar la RT en la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, cuando pensaba que iba a estar lista la primera semana de enero.

¿Cómo puede influir en ese “afinarnos” el conflicto en la oposición respecto de si se cumple o no el acuerdo de administración de la Cámara de Diputados?

-Yo voy a confiar en la capacidad y madurez de los actores en la Cámara de ponerse de acuerdo en un marco mínimo de criterios. Espero que se honre el acuerdo, y le pediría también a aquellos partidos como la DC que hagan un esfuerzo para entender que si bien hay un acuerdo administrativo, ellos también deben dar señales políticas de fondo.

¿Cree que tras el fallo judicial por el asesinato de Frei, la DC cambie su rol frente al gobierno, considerando que en la Cámara ha apoyado todos sus proyectos?

-Yo soy reticente a dar opiniones sobre otros partidos, en general, pero siento que la DC tampoco ha sido uniforme, ya que en el Senado ha tenido una votación distinta a la Cámara; eso es un tema que tendrá que absorber la DC. Sí creo que el gobierno deberá tomar decisiones sobre el subsecretario de Salud, Luis Castillo, a partir de marzo, porque lo del caso de Frei es muy serio. Tal vez lo van a alejar.

Cuándo llama a hacer un esfuerzo de entendimiento, ¿por qué menciona solo a la DC?

-A todos. Si uno quiere tener una izquierda amplia que haga oposición vamos a tener todos que hacer un esfuerzo, me incluyo; de lo contrario, el 40% que tiene la derecha lo va a hacer valer y el gobierno nos va a dividir. No tengo la receta pero creo que todos requerimos un nivel de madurez bien grande para saber si como oposición podemos hacerle frente al gobierno. Esto, por un asunto bien sencillo: si no somos capaces de hacer eso a nivel legislativo, que requiere ponerse de acuerdo en contenidos, difícilmente vamos a poder enfrentar el escenario municipal y parlamentario y presidencial que viene, de manera más unida, o con algunos criterios comunes. Ahora, si las condiciones no están, no están, pero hay que hacer el esfuerzo.

Es decir, que este 2019 debería ser el año en que la oposición se articule sí o sí

-Hay que partir de lo siguiente: no hay una oposición, pero sumadas somos mayoría y el trabajo para este 2019 es ver en qué temas podemos tener criterios comunes, elementos que nos permitan ponernos de acuerdo y que a su vez trascienda hacia la opinión pública de que hay capacidad de entender los temas importantes para Chile. Esa es la pega de 2019.

¿Cree que lo logren?

-No soy ni negativo ni optimista, ese es el desafío, y como todavía creo en los proyectos colectivos, voy a apuntar hacia allá.

Si no logra articularse, y se mantiene en la divergencia interna, ¿se puede ir olvidando de ser alternativa de gobierno en las próximas elecciones?

-Eso es saltarse muy rápido los temas. Nosotros tenemos una oportunidad a partir de la propia agenda legislativa del gobierno de encontrar los espacios comunes como tuvimos la capacidad de modificar el proyecto de presupuestos. Eso fue una buena señal para nosotros de que podíamos, entonces podemos ponernos de acuerdo en determinados principios en las reformas tributaria y previsional y hacerlo carne.

¿En qué elementos comunes está pensando?

-Un elemento medular en la RT es si afectará o no la distribución de los ingresos después del pago de impuestos, si el coeficiente de Gini se acerca o no a cero. Si con la RT queda donde mismo, entonces nos aleja de un relato para Chile. Tenemos la oportunidad de encontrar criterios ordenadores, no que seamos amigos, no pensemos altiro en la presidencial ni en la parlamentaria, pero generemos las confianzas. No digo que estamos todos de acuerdo en todo, digo que tenemos que enfrentar tres reformas, ¿y qué vamos a hacer, vamos a decir a todo que no?

Esa pareciera ser una alternativa.

-Decir a todo que no, no es suficiente para ser alternativa de gobierno ni ofrecerle construcción a Chile. Uno tiene que ser capaz de decir “quiero esto”, y en consecuencia lo que me ofrece el gobierno no es lo adecuado porque, por ejemplo, queremos un sistema tributario que mejore la distribución de ingresos, que haya una reforma de pensiones, financiable. Si nos ponemos de acuerdo, le decimos a Chile que ésta es una oposición constructiva, que tiene alternativa.

¿Y si el gobierno insiste sin considerar el relato opositor?

-El gobierno propone sus reformas, y nosotros no nos podemos perder y transformarnos en una oposición que se encante con un NO, sino que debemos tener una alternativa que se entienda ante los titulares engañosos del Ejecutivo como el de “admisión justa”. Si el gobierno insiste en su propuesta, yo creo que no hay ánimo de aprobar una RT que permita que paguen menos impuestos aquellas personas que les va mejor, que se les condonen US$ 130 millones compensando con impuestos indirectos como el IVA con la boleta electrónica, ¿por qué debería aprobar eso?, ¿qué van a hacer, una campaña? Sí, pero puede derivar en argumentos bien odiosos como que terminemos hablando de los ricos y poderosos, y eso no es sano.

Ahora es más fácil oponerse a la tributaria que a la reforma previsional que está como prioridad.

-Creo que ambos proyectos están íntimamente ligados, pretender que se va a conversar en un carril la reforma de pensiones y por otro la tributaria, es imposible. Si me están diciendo que la primera tiene un costo de US$ 3.500 millones con el nivel de recaudación tributaria, resulta bien difícil de digerir que estarán disociadas, sí o sí se va a requerir una mirada conjunta porque con una RT neutral en términos de ingresos no se puede pretender mejorar ni la pensión actual ni la básica solidaria. Háganse cargo de que el financiamiento a la reforma de pensiones con la actual RT no da, y eso hay que discutirlo.

¿Cree que la demora en aprobar la RT está afectando las expectativas de crecimiento?

-No veo por qué. El gobierno se había comprometido con rebajar el impuesto a las empresas y el propio Presidente lo deshizo el 1 de junio, o sea les rompió las expectativas, y la economía creció un 4%; parece que nadie se preocupó mucho. Esos son argumentos que trata de dar el gobierno, pero no tienen un impacto tan real porque el mercado ya tiene internalizado que la RT no está fácil; nadie podría estar diciendo que su expectativa es que se apruebe rápido, a menos que yo esté en otro país.

“Junto con criticar, el gobierno le está generando presión al INE”

Como futuro presidente de la Comisión de Hacienda, ¿cómo ha visto la discusión en que se ha enfrascado al Instituto Nacional de Estadísticas (INE)?

-El INE está viviendo una transición debido a cambios metodológicos y a la incorporación de datos nuevos. Nadie se puede oponer a la nueva metodología, pero los empalmes deben ser los adecuados y ahí hay discusiones.

¿Y cómo se sitúa en ese debate?

-Yo quiero decir que mejor apoyemos al INE, y vayamos adelante con el proyecto para darle más autonomía. Sería cuidadoso de no seguir desacreditando a todas las instituciones públicas porque hay que recordar que quien terminó dañando al INE fue el gobierno del Presidente Piñera con el llamado mejor Censo de la historia en 2012.

¿Qué le parecen las críticas del ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, cuando señala que las cifras del INE no dan cuenta de lo que sucede en la realidad?

-Yo le pediría al ministro que fuera más cauto porque también las cifras de inflación se han revisado, y entonces eso significa que ¿las últimas son las correctas y hay que modificar la UF del año pasado? Estamos pasando una transición en el uso de datos, y le pediría que no trate de sacar ventajas de eso porque se puede complejizar todo. Jorge Desormeaux decía que más allá de las metodologías, todo apunta a que el empleo va a la baja y que hay un deterioro, eso es lo medular. A ratos siento que este es un gobierno muy estridente.

¿Desde la Comisión de Hacienda piensa abordar este tema?

-Hay que ver si podemos poner el proyecto en tabla y hacerlo avanzar, en la medida que el gobierno no nos tape de urgencias. Creo que ese proyecto habría que apurarlo para sacar al INE de la esfera del gobierno y que sea más autónomo, pero es el propio gobierno el que desacredita al INE. No sé cómo estará el señor Pattillo (Guillermo, director) a estas alturas.

¿Están preocupados por esta desacreditación, como la llama?

-Cuando aparece el ministro del Trabajo diciendo que las cifras del INE están malas, claramente no apoya al INE, entonces me preocupa que estén dañando al organismo cuando además depende de ellos. El próximo mes se cumple

un año de gobierno y si vislumbraban que el INE tenía muchas dificultades no sé qué han hecho, además de pedirle al director que saque estadísticas para después desacreditarlas. Junto con criticar, el gobierno le está generando presión al INE.

¿En qué sentido?

-Cuando el INE publique nuevas cifras qué vamos a decir: ¿que las cifras son más buenas o que las tuvo que “mejorar” por presión del gobierno? ¡No liquidemos las instituciones!, en Chile está liquidada la política, los Carabineros, las Fuerzas Armadas, la Iglesia, los empresarios, y ahora el INE. Esas crisis hacen que los países se expongan a perder la brújula. Hay que cuidar las instituciones, y si el propio gobierno critica al INE cuyo director nombró hace un año, estamos horadando la institución.

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