UAI: la jornada laboral efectiva en Chile se ha reducido 20% en los últimos 30 años

PLANTA.jpg

PLANTA - MULTIEXPORT - SALMON - PROCESO - FAENAMIENTO - TRABAJADORES - TRABAJO - EMPRESA SALMONERA - PUERTO MONTT - X REGION - CHILE

El análisis del Centro de Políticas Laborales de la Universidad Adolfo Ibáñez muestra que se pasó de 2.400 horas al año en 1986, a 1.940 horas en 2018.




El debate por la reducción de la jornada laboral en Chile se ha apoderado de la opinión pública, a raíz de la escalada comunicacional que ha tenido el proyecto de la oposición que rebaja la carga horaria de 45 a 40 horas semanales y el contrataque político del gobierno que anunció dentro de su proyecto de adaptabilidad laboral una indicación apuntado a una dirección similar a la planteada por su contra parte.

En este contexto, un estudio elaborado por el Centro de Políticas Laborales de la Universidad Adolfo Ibáñez, muestra que Chile ha sido uno de los países que más rápido ha reducido su jornada laboral efectiva en términos anuales pasando de 2.400 horas al año, aproximadamente, en 1986, a unas 1.940 horas en la actualidad. Es decir, Chile ha observado una reducción de la jornada anual de cerca del 20% en las últimas tres décadas.

Según el informe, la reducción de las horas trabajadas debiese ser un resultado natural de una sociedad que progresa. "En la práctica, las reducciones observadas se han producido por diversos mecanismos: como producto de la negociación colectiva, por decisión unilateral de algunas empresas, por la preferencia de algunos trabajadores por emplearse en jornada parcial, y también a través de cambios legislativos", subraya el documento.

La académica de la Universidad Adolfo Ibáñez y una de las autoras del reporte, Andrea Repetto, señala que "Chile ha reducido también su jornada en la medida en que el ingreso per cápita y la productividad son más altas que en el pasado". Esto -a su juicio- "ha sucedido más rápido en Chile que en los países desarrollados en las últimas décadas, justamente porque hemos crecido más rápido. Sin embargo, nuestra jornada seguirá siendo más larga en la medida en que seamos menos productivos".

Si bien la ley actual fija un tope máximo de 45 horas ordinarias semanales, más dos horas extraordinarias, el informe añade que de acuerdo con las estadísticas de la Ocde, los trabajadores dependientes contratados por una jornada completa en 2018 trabajaron 45,7 horas a la semana, mientras que el promedio 2010-2018 alcanzó las 46,4 horas a la semana. "El que la jornada habitual supere las 45 horas sugiere que al menos una fracción de las horas extraordinarias permitidas es utilizada normalmente", precisa.

Hacia adelante

Para Repetto, las necesidades de los trabajadores y de las empresas son heterogéneas y, por ello, establecer por ley una única extensión y una única forma de organización significa perder oportunidades de mayor bienestar y de productividad. De hecho, para la economista, "el creciente número de peticiones de permisos para sistemas excepcionales de trabajo y descanso que ingresan anualmente a la DT para su revisión son una muestra de la necesidad de muchos de salirse de un marco rígido sin desproteger a los trabajadores". Añade que "la ley laboral en Chile puede fijar una jornada de organización más flexible, sin dejar de establecer horas y días continuos máximos. En otras palabras, la ley puede fijar los máximos que protejan y, a la vez, promover que las partes acuerden formatos y extensiones alternativas dentro del marco legal".

Comenta