Tagle: "Compararnos en todo con la OCDE ha sido como un veneno"




Tras la reforma tributaria, ¿hay un punto de inflexión por parte del Gobierno, con mayor disposición al diálogo?
Creo que sí. La Presidenta y algunos ministerios han dado señales en ese sentido. Recalco de algunos ministerios, porque no es general.

¿Las señales son buenas?
No… son mejores.

Falta entonces.
Absolutamente. Tenemos que dejar, primero, de demonizar al empresariado chileno. Casi se ha demonizado el generar trabajo y lucrar, que es la esencia de la empresa privada (...) En ese sentido, compararnos en todo con la OCDE ha sido como un veneno que le hemos ido colocando a la economía chilena ¿Por qué no nos comparamos con lo que somos, un país latinoamericano súper exitoso? Siempre digo, para hacer las cosas bien uno primero tiene que sentirse orgulloso de lo que tiene, al menos ese es mi predicamento dentro del banco.

Y como Chile nos hemos concentrado en todo lo malo que tenemos, y por un tiempo dejamos de lado todo lo bien que lo hemos hecho... y está todo mal, porque nos comparamos con la OCDE donde nuestros indicadores aparecen malos porque en ese estándar somos un país pobre todavía.

Chile se hizo tremendamente potente gracias a determinadas reglas del juego conocidas y claras. Y de repente las queremos cambiar todas. Me pone muy nervioso cuando se sigue queriendo adaptar reglas de países OCDE; siendo así creo que vamos a ir por caminos equivocados.

¿Espera que el tono de diálogo de los últimos meses se mantenga?
Es imprescindible intensificarlo, creo totalmente insuficiente lo que ha pasado hasta ahora. Por ejemplo, al tono de la discusión en torno a los poderes del Sernac le falta mucha comprensión de cómo funcionan los negocios y la innovación en Chile.

¿Y la Reforma Laboral?
Todos esos temas son de altísima preocupación. Por ejemplo, estuve en Nueva York visitando fondos de inversión y hoy quieren saber de qué se tratan las conversaciones en torno a reforma constitucional; del sistema electoral… cosas tan políticas como esas. Para los inversionistas que vienen a Chile, la reforma laboral es una preocupación central. Para nosotros, una empresa que tiene 10 mil trabajadores directos y 14 mil considerando las filiales, esta reforma está en el centro de nuestras preocupaciones. Cosas de las que se hablan -hoy en carácter de rumor en varios puntos- van totalmente en la dirección opuesta de lo que están tratando de hacer los europeos.

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