A 70 años de la creación de Condorito, industria del cómic llora el incierto futuro de la revista

Autor: Carlos Montes

Tras el cierre de las operaciones de Televisa en Chile, dueña de la marca, no hay claridad sobre el futuro de la revista, lo que coleccionistas, historiadores y vendedores de cómics locales lamentan.


Condorito es considerado por muchos un emblema chileno. Su primera edición data del 6 de agosto de 1949, de la mano de su fundador Pepo. Casi 70 años después, Editorial Televisa en Chile (dueña de los derechos), anunció el cierre de la empresa, dejando una serie de dudas e incertidumbre respecto al futuro de la publicación.

Condorito, estaba presente en gran parte de Latinoamérica, además de Canadá y Estados Unidos. Anualmente se publicaban 1.639 millones de unidades, lo que lo transformó, junto a Mafalda, en la historieta en español de mayor relevancia en el mundo.

Gonzalo Oyanedel, guionista de historietas y ensayista lamenta la noticia. “Ataca la nostalgia. Pero era una crónica de una muerte anunciada, los quioscos están en retirada. La revolución de los medios digitales hace que el consumo del papel haya disminuido, se convirtió en un fetiche romántico. Esta vez el enemigo es la falta de interés, la gente se entretiene mucho más con su celular, en las peluquerías o en el dentista, ya no está el interés de hojear ese viejo ejemplar. Se divierten mucho más en las redes sociales, la revolución de éstas ha sido la que cambió el paradigma”.

Gonzalo Oyanedel junto a la dibujante Ximena Rodríguez.

Daniel Hernández, dueño de la tienda Shazam Comics, la más grande del país, y la editorial El Rayo, cree que Condorito es el ejemplo máximo de la historieta en quiosco. “Es una revista que lleva mucho tiempo de manera ininterrumpida, es el típico libro que la gente ve y compra. No se compra en tiendas. Es una revista que viajas y la compras y eso se va a perder. Es una mala señal”.

Futuro incierto

Hernández señala que los niños ya no leen mucho, las niñas son las que están leyendo. “Más allá de lo digital, los niños están perdiendo la noción de lectura. En digital tampoco funciona. Se está perdiendo por los videojuegos. Los libros más vendidos en Chile son todos de niñas”.

Claudio Alvarez, editor de Acción Comic y secretario de la Cooperativa de Editores de Historietas de Chile establece que es una señal de los tiempos. “Para nosotros que estamos en este rubro, es un final triste, pero anunciado. Representa el final o la despedida del último resabio de la época de oro del cómic chileno, en los años 60 básicamente, cuando Zig-Zag y los grandes títulos se distribuían de manera masiva, como Condorito, Barrabases, Mampato y Jungla”.

Oyanedel cree que Condorito cumplió una etapa, “así como a uno no le gusta ver bandas de rock con reencarnaciones y miembros reemplazados, Condorito estaba proponiendo algo muy diferente al original. Me gusta que exista Condorito de Oro, las recopilaciones de Coné. Me gusta ver figuras de acción. Apela al mercado nostálgico”.

Habría que ver si puede tener una segunda vida online, “y si la gente lo lee como se leía antes en el diario. Hay que ver cómo le fue a la última película. Las buenas intenciones no siempre bastan. Condorito es un clásico, pero hay que ver si esta época es propicia para Condorito, más allá de la nostalgia. Hay que ver si vale la pena. Era natural que llegara esto, debido a la revolución digital y hay nuevas cosas que despiertan más interés”, agrega Oyanedel.

Tiene que encontrar su camino de vuelta. “Habría que ver en qué formato puede volver, es difícil aventurarse hoy en día porque la historieta sigue siendo dinámica, todavía hay algunas revistas, hay libros. La revista siempre apuntó a la masividad”, señala Alvarez.

Perdió lo más valioso

El personaje y la revista se había desgastado, “había perdido el carácter chileno que tenía originalmente al masificarse e internacionalizarse. Sin duda que es un personaje que todavía puede dar mucho más, probablemente va a volver. Ojalá que lo haga más adecuado al público actual. Sigue teniendo un montón de arrastre, por el cariño que le tiene la gente. Debería volver”, señala Alvarez.

Pero Oyanedel establece que Condorito perdió su esencia. “Habría que preguntarse si Condorito sigue siendo un aporte. Cuesta pensarlo, pero en su época personajes como Tarzán o El Zorro, marcaban tal revolución, que todos eran fanáticos de ellos. Hoy nuevas generaciones, nuevos medios como la televisión, fueron sepultándolos. Eso a la larga marca el interés de nuevas generaciones, los jóvenes leen Condorito es la pregunta. Se supone que es una publicación familiar, que al internacionalizarse perdió su esencia chilena, sacrificó lo más valioso que tenía. Hablaba de lo popular”.

Condorito, homenajeó en su portada a Stan Lee, tras su muerte.

Hernández agrega que la afectó el hecho de cambiar a una revista políticamente correcta. “El Condorito es de venta en ferias. En general afectó la calidad de la historia, por lo políticamente correcto. El humor típico, medio grotesco de Condorito, se perdió. Había personaje vinculado a alcohol, raza, que ya no están. Le afectó mucho. La Yayita perdió las características físicas que tenía en un principio. La recaucharon. Eso afectó al cliente clásico, que era el mejor que tenía”.

Nuevo ciclo

Hernández no dudaría en comprar la franquicia. “Condorito la compraría, de todas maneras. Aparte sería muy interesante hacer versiones para la web, una para niños chicos, otra para adultos, la idea sería diferenciarlo. Pensar en una revista mensual es una locura actualmente, la idea sería hacer números especiales, pedirles a dibujantes conocidos hacer sus propias versiones. Hacer diferencias, cambiar el humor, ocupar el universo, que es como el Astérix chileno. Hay una cantidad de personajes muy conocidos”.

Claudio Alvarez, se suma. “No hay ninguna editorial a la que no le interese. Nosotros somos pequeños, pero en caso de tenerla lo haría. Habría que apuntar de manera decidida al humor y modernizarlo. Si bien el humor es clásico, y es el que le gusta a la gente, hoy ha perdido incluso en las portadas. Condorito era un homenaje a alguien o disfrazado de algo, más que humor en la portada”.



Seguir leyendo