Alvaro Stuardo: la receta de un submarinista para capear el encierro

Rutinas, celebración de fechas importantes y liderazgo fuerte, sugiere el jefe de estudios de la Escuela de Submarinos de la Armada.


Encierro. Esa es la palabra que hoy abunda y se repite, en medio de la crisis por Covid-19. Con todos los apellidos del mundo. Social, autoaislado, obligado, de cuarentena, médico, en la casa o en un recinto sanitario; como sea, pero encierro al fin y al cabo. Es adaptarse por un tiempo a vivir en espacios reducidos. Parte de la responsabilidad individual y colectiva para evitar contagios.

En Chile, una de las especialidades que hacen del encierro su hábitat natural es de raigambre militar: los submarinistas. “Se trata de una experiencia compleja, que debe ser llevada a cabo con mucho orden”, sostiene el teniente 2° de la Armada, Alvaro Stuardo (29).

En su caso, claro, estamos hablando de un encierro extremo, bajo situaciones de alto estrés. No hay comunicación telefónica ni redes sociales. Un submarino, de hecho, es básicamente un cilindro de metal, sin ventanas de ningún tipo, rodeado de toneladas de agua.

Uno de los clase U-209, como dos de los que posee Chile (el SS-20 “Thomson” y el SS-21 “Simpson”) pueden navegar sin problemas entre 30 y 40 días bajo el mar -dependiendo de las provisiones disponibles-, con profundidades que oscilan entre los 14 metros (nivel de periscopio y de los ductos que renuevan el aire interior) y 350 metros.

Y allí, con un espacio libre promedio estimado en dos m2 por persona, deben convivir tripulaciones de 40 y hasta 50 personas.

El SS-20 “Thomson” es una de las dos unidades Clase U-209 que posee Chile. FOTO: Armada

El oficial Stuardo es jefe de estudios del curso de submarinos de la Escuela de Submarinos y Armas Antisubmarinas Almirante Allard, de la Armada de Chile, y explica algunas de las técnicas que se ocupan para sobrellevar de buena forma esos niveles de encierro.

“Un axioma fundamental para un submarino, y que puede ser replicado en otras circunstancias, es que deben estar claramente definidas las rutinas. Todas. De levantarse, aseo, comidas, preparación de las comidas, descanso, recreo, deporte, limpieza y sueño, entre otras. Es una forma de ordenar la vida, porque eso ayuda a que adentro todo y todos funcionen”, sostiene.

En esta misma dimensión, detalla, también se establecen metas. Programar actividades -en la casa hay muchas-, cumplirlas y luego someterse a una evaluación.

Ocasiones especiales

Stuardo en estos momentos está fuera del agua. Junto a otros oficiales, forma parte de unos de los Check Points sanitarios en San Pedro de La Paz, Región del Biobío. En medio de la contingencia sanitaria, sus tips los dejó en un artículo publicado recientemente en la Revista Marina, y que ha sido replicado por otras web submarinistas de la región.

“Otro punto central para sostener de buena manera una situación así es mantener una buena comunicación. Un encierro permite estrechar los lazos y conocer mejor a los miembros del equipo. Se puede y debe aprovechar esta situación para conversar temas diversos con los familiares y amigos, en el caso de las cuarentenas, temas de los que normalmente no se habla; no solo porque uno se mantendrá ocupado, sino que también, desde una perspectiva psicológica, transporta a la persona a otro contexto, el tiempo pasa más rápido”.

Cuenta también que la comunicación implica empatía. En un submarino celebran y conmemoran cada fecha destacada. Cumpleaños, aniversarios, nacimientos, decesos, todo. Es la importancia de las ocasiones especiales. “Celebramos hasta los santos”, cuenta. Vida de cámara le llaman al concepto de camaradería.

Uno “la lleva”

En un submarino las cosas más sencillas o cotidianas son tema. Como la luz solar, que obviamente en las profundidades no existe. Por eso, dentro de la nave hay focos de luz diurna y otros de luz “noche”, que es roja. Ayuda a ordenar los ciclos vitales de la tripulación.

Además, puntualiza Stuardo, es esencial el respeto. “A diferencia de una casa, en un submarino solamente existen las puertas de los baños, el resto de los departamentos cuentan con cortinas para separarlos y así brindar algo de privacidad. Se deben respetar todos los espacios; por ejemplo, si alguien no desea conversar y usa su tiempo libre para leer o escuchar música. No se puede obligar a nadie participar de actividades enmarcadas fuera de los deberes”.

Y el liderazgo es otro de los tips esenciales. “En cada grupo hay un líder natural, en quien todos confían. En un submarino, en un hogar. Esa persona debe asumirlo y actuar en base a ello. Para el resto es fundamental”.b

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“Es lamentable esta falta de civilidad, que incluso tiene pena de cárcel”, dijo la jefa comunal Daniela Peñaloza.