Amber Case: “Las redes sociales ganan plata con nuestras miserias”

En su charla magistral de Congreso Futuro 2019, la especialista alertó sobre el vínculo nocivo entre el ser humano y la tecnología. “Las buenas herramientas no interfieren en nuestra conciencia”.

¿Qué tipo de especie queremos ser? ¿Consumista o creativa? ¿Cómo es la relación que entablamos con la tecnología? La licenciada en Sociología y Antropología, Amber Case, llegó con esas preguntas a una de las últimas charlas magistrales de Congreso Futuro 2019.

Tan solo 30 minutos fueron suficientes para que las lecciones de Case quedaran resonando en la audiencia. De forma simple y sintética, la estadounidense explicó cómo el uso de la tecnología puede ser intrusivo en nuestros procesos mentales y el nivel de concentración que aplicamos a cada acción diaria.

“Los griegos distinguían dos tipos de tiempos: Chronos y Kairos. El primero es el tiempo industrializado que ocupamos en el trabajo y otras acciones similares, mientras que el segundo hace referencia al tiempo experimental, no planeado, como puede ser la contemplación de la puesta del sol o enamorarnos de alguien. Es el momento Eureka de Arquímedes”, expuso.

El problema, según Case, comienza cuando la tecnología se convierte en un estorbo para el tiempo Kairos. “Nos dejamos interrumpir por notificaciones. ¿Cuántas corresponden a una máquina y cuántas a un humano? Estamos absorbidos por el teléfono. Hay que desinstalar las aplicaciones o desactivar las notificaciones innecesarias”, continuó.

No se trata, sin embargo, de renegar de los beneficios de la tecnología, sino de modificar nuestra relación con ella. En su presentación, la investigadora de California introdujo el concepto de Calm Technology (Tecnología Calma), el cual quiere decir que una “buena herramienta es invisible, en el sentido que no interfiere en nuestra conciencia. Nos enfocamos en la tarea que estamos haciendo, no en la tecnología en si misma”.

En otras palabras, la interacción del usuario con la tecnología se produce periféricamente y el aparato tecnológico no ocupa el centro de la actividad. “El carpintero se vuelve uno con el martillo”, agregó.

En la visión de Case, la tecnología debería amplificar lo mejor de la tecnología y lo mejor de la humanidad. Esto quiere decir que las máquinas no deberían actuar como humanos y los humanos no deberían hacerlo como máquinas.

La tecnología en el futuro va a ser muy barata. El recurso escaso va a ser nuestra atención. El modo en que la tecnología incida en nuestra atención va a determinar nuestro futuro”, completó.

Crítica a las redes sociales

“La depresión es rentable. Facebook y otras redes rentabilizan con nuestra miseria. Las guerras de género, de razas y las peleas constantes generan plata, porque hay más clicks cuando esto ocurre. Tenemos que preocuparnos por esto”, advirtió.

Case cerró su presentación con un mensaje: “Lean libros y escriban un diario personal. Las personas no deberían estar al servicio de la tecnología, sino ser humanas. ¿Qué estamos haciendo con nuestras vidas?”.

 



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