COP16 de Cancún, la fracasada cumbre climática que ambientalistas esperan no se repita en Chile

Chile reconoce que no es falta de flexibilidad, sino que no hay "lugares adecuados" disponibles para la cita de diciembre. ¿Qué problemas podría generar esto?


En diciembre de 2018, Chile hizo un sorpresivo anuncio: albergaría la reunión climática más relevante en el mundo. Sería sede del período de sesiones de la Conferencia de Partes (COP 25), reunión que se realiza en entre fines de noviembre y primeras semanas de diciembre de cada año.

Luego se supo de la fecha definitiva, entre 2 y el 13 de diciembre de 2019. Sin embargo, cuando se conoció el calendario no se sabía que Chile intentó cambiar las fechas en las que usualmente se realiza el encuentro. La Ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, y presidenta de la COP 25, solicitó través de una carta a Naciones Unidas el 4 de marzo, la posibilidad de que el encuentro se realizara en enero.

Finalmente desde Naciones Unidas informaron hace una semana que la COP 25 se realizará del 2 al 13 de diciembre de este año.

Sin embargo, los reparos de Schmidt para cambiar la fecha y así tener una COP exitosa, plantean dudas, indican expertos en medioambiente, sobre la preparación que el país posee a pocos meses del encuentro. “Todos saben que Chile intervino para ofrecerse como anfitrión de la COP después de la oferta anterior retirada durante Katowice. Eso significa que Chile no ha tenido la oportunidad de planificar la COP con años de antelación, como hacen la mayoría de los anfitriones”, sostuvo la ministra en la misiva enviada a la ONU.

El trabajo de planificación ha sido en un tiempo breve y con un número limitado de opciones disponibles. Los problemas, indicó Schmidt, se refieren principalmente a logística y alojamiento para todas las delegaciones. “.., Como mencioné anteriormente, propusimos enero porque esta es la mejor opción disponible para mantener una COP exitosa… No es una cuestión de falta de flexibilidad por nuestra parte; otros lugares adecuados simplemente no están disponibles porque fueron reservados mucho antes de que Chile hubiera tenido que intervenir y se ofreció a organizar la COP 25”, aseguró.

Para Fernando Farías, experto senior del Centro de Cambio Climático UNEP- DTU Partnership, en Copenhague y negociador en COP por diez años a nombre del Gobierno de Chile, la respuesta de ONU “es una muestra de confianza a que Chile se destaca por ser un buen organizador y a la determinación que mostró Chile en Katowice cuando Brasil inesperadamente decidió bajarse de la organización”

Según Farías, “es bueno ser transparente” y manifestar las dificultades que existen en esa época. “La transparencia con la información climática es uno de los temas importantes que se verán en esta COP”.

Sombra de Cancún

Ante esos reparos, quienes han asistido a estas reuniones señalan que han recordado lo que ocurrió en la COP 16, que se celebró entre el 29 de noviembre al 10 de diciembre de 2010, en México, en la ciudad de Cancún. En la cita se reunieron más de 25 mil delegados y representantes de la sociedad civil de 194 países. Sin embargo, al no contar con un lugar específico para la cita, esta se realizó en varios centros, lo que dificultó el cumplimiento de horarios, por problemas de tráfico.

Samuel Leiva, consultor en políticas públicas medioambientales, comenta que el primer día de la COP16, le tomó dos horas y media llegar desde el hotel al centro de convenciones. En esa oportunidad la reunión se realizó en varios centros, lo que resultó muy complejo, recuerda. “No sólo los representantes de la sociedad civil, también los delegados llegan tarde, se pierden horas valiosas, todo se atrasa. Incluso las negociaciones se vuelven más lentas, lo que crea frustración y complicaciones. Mientras más tiempo perdamos en dificultades logísticas, es menos tiempo para el desarrollo y el trabajo”.

Para Leiva, a pocos meses para el encuentro, es preocupante que sea una “decisión que a todas luces no fue evaluada en su complejidad, y termine dificultando todas las negociaciones“.

En un encuentro de estas características, no sólo se requiere capacidad hotelera, los taxis y el transporte publico en general, también tienen que estar coordinados. En ese sentido, dice Leiva, es importante ocuparse de los horarios, pero también de la seguridad. “En Santiago la zona hotelera no está en todo Santiago, hay un desafío importante en el tema logístico, ya que mientras más sedes se tengan y a más distancia no es sólo algo anecdótico, también hay menos cobertura mediática y menos debate. Eso es un problema porque la COP 25 es la antesala para un montón de temas antes de la COP del 2020, donde los países se van a volverán comprometer y mientras más perdamos tiempo, menos acuerdos se logran”.

Respecto de la COP16 que se realizó en Cancún (2010), Farías dice que pese a que entonces se venía una reunión muy complicada, con problemas de seguridad, México logró sacarla adelante. Chile no tiene ese problema de seguridad, agrega.

La que no fue una buena reunión, indica Farías, fue la COP15 en Copenhague (2009). “Había múltiples expectativas de un acuerdo climático que no se logró. La presidencia de la COP cambió durante la reunión. Los lugares para la gente se subdimensionaron, gente esperando en la nieve por horas para entrar. Por eso la COP de París fue tan importante, porque logró lo que en la de Copenhague no se concretó, pero varios años después”, señala.

En Copenhague, participaron más 40 mil personas y 115 jefes de Estado, entre ellos el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el primer ministro de China, Wen Jiabao.

 

 



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