Como una abominable espiral, la publicitada mutación del Sars-CoV-2 en Gran Bretaña tiene a muchos nerviosos. La noticia se masificó la semana pasada, pero solo en los últimos días alcanzó a generar pánico.

Decenas de países, incluido Chile, decidieron cerrar aeropuertos a personas provenientes del Reino Unido, una medida que a estas alturas parece ineficaz. Según Jorge Fernández, jefe del Subdepartamento de Genética Molecular del ISP, esta variante circula por las islas británicas desde septiembre. Países como Italia, ya la han registrado en sus territorios. ¿Deberíamos cerrar el aeropuerto a viajeros provenientes de Italia también?

Los científicos tratan de temperar la angustia, señalando que los virus, todos, incluyendo los coronavirus, mutan. Y el Sars-CoV-2 ya lo ha hizo. De hecho, las variantes que circulan en todo el mundo, incluyendo Chile, ya no es la que se originó en Wuhan.

“Las mutaciones observadas rara vez han afectado la aptitud viral y casi nunca afectan el resultado clínico, pero los efectos detallados de estas mutaciones aún no se han determinado por completo”, advirtieron los científicos británicos sobre la variante, dejando más espacio para la incertidumbre.

Sin embargo, esta variante ha logrado una gran velocidad de desplazamiento. Cuando se descubrió en septiembre, su circulación alcanzaba al 25% -es decir, de todas las muestras que se secuenciaban, el 25% correspondía a ell- pero ahora llega al 60%.

En Chile no ha llegado, aseguró el ministro de Ciencia Andrés Couve. Jorge Fernández, jefe del Subdepartamento de Genética Molecular del ISP, también lo reafirmó, pero con un matiz: “Eso no significa que no haya llegado”. Aún así, dijo que la probabilidad es baja.

Imagen microscópica del Sars-CoV-2. Foto: AP

Los invesigadores han explicado que para que la mutación sea relamente preocupante y se transforme en una nueva cepa, el virus debe cambiar su relación con los anticuerpos, o mejorar sus sistema de evasión del sistema inmune o que haya variación en las características inmunológicas o biológicas. Mientras ello no ocurra, se sigue hablando de variante o linaje y no todas las variantes se transforman en una nueva cepa de virus, para lo que debe existir un cambio de comportamiento del patógeno.

Si ello ocurre, temen lo peor, pero han dicho que es poco probable. Y aquí es cuando surge el problema: lo que menos ha hecho este coronavirus es comportarse como predecían los manuales de medicina.