Diseño y transformación social, económica, cultural y medioambiental

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Crecer en participación de mercado, mejorar la satisfacción de los clientes o ahorrar en costos son metas comunes en cualquier empresa. Ejemplos exitosos hay muchos. El libro El nervio óptico de la Editorial Laurel aumentó 25% sus ventas en un año. El pago de cuentas vía web en la empresa Aguas Magallanes creció 7,4%, mientras que las oficinas de atención a público de la Caja de Compensación Los Andes disminuyeron en 17 minutos promedio la espera en todas sus sucursales. ¿Qué tienen en común? Detrás de todos ellos hubo diseño.

Suena extraño si pensamos en la parte más tradicional de esta disciplina que se asocia con la estética, con el diseño gráfico, de ambientes o de marcas y envases. Pero si analizamos cada caso, vemos que acciones vinculadas con el diseño estratégico tuvieron impacto. En el libro, un cambio de color en la portada hace que sea reconocible en otros países. En tanto, para la sanitaria una nueva página web pensada desde la experiencia del usuario incentivó este comportamiento y en el último caso, una estrategia omnicanal permitió una mayor eficiencia.

Diseño hoy tiene una nueva frontera. Se vuelve un proceso y una estrategia que cambia los modelos de negocios o de las organizaciones de acuerdo con la experiencia de usuarios. Para allá va y es donde queremos que se visibilice el diseño.

El Censo 2019 Chile Diseño, que realizó Almabrands, da cuenta de esta nueva mirada. Por ejemplo, aunque predominan los diseñadores gráficos e industriales en las empresas encuestadas, incorporan periodistas, ingenieros comerciales y civiles, sicólogos, antropólogos entre otros profesionales, y entre las prestaciones cerca del 30% presta diseño de servicios, además de diseño de puntos de venta, investigación, museografía y diseño de productos, prácticas que requieren de estrategias integrales.

Evaluar el aporte del diseño con métricas concretas es uno de los desafíos que enfrentamos. Según el mismo censo, 72% de los consultados cree que una de las principales dificultades es el mal pago y poca valoración de su trabajo, pero a su vez, todos coinciden en que el diseño es capaz de producir valor, transformaciones e impacto en todas las dimensiones. Es así que incorporarlo como parte de la estrategia y que se trabaje en conjunto con los demás elementos del proceso, y no como un encargo aislado que aporta estética, es fundamental para cambiar esta percepción.

Cada dos años se entregan los Premios Chile Diseño, la distinción más importante de rubro. Por este motivo, en su versión número siete, se decidió actualizar las categorías e incluir una nueva que premie proyectos integrales que hayan producido alguna transformación social, económica, cultural y medioambiental.

Cuantificar y evaluar el impacto que tiene este trabajo en las ventas, en la calidad de vida de las personas, en el ahorro o en facilitar procesos, no solo es posible, sino que es necesario, para integrar este aporte desde el inicio, como parte de las decisiones estratégicas y para cambiar la mirada y demostrar que al aplicar diseño se obtiene valor más impacto.

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