Hidrógeno verde, recordemos el litio




Según expertos, Chile tiene una posición privilegiada para ser en uno de los principales productores de hidrógeno verde del mundo, la energía del futuro, dado que al ser en base a energías limpias permitirá descarbonizar al planeta. Escuchamos que poseemos ventajas comparativas para generar energía solar y eólica, principalmente en el norte de nuestro país.

La Corfo ha estado trabajando con los ministerios de Energía y Bienes Nacionales para impulsar iniciativas que permitan el desarrollo a escala industrial de hidrógeno verde y sus derivados, lo cual me parece auspicioso.

Sin embargo, a inicios del 2010 también escuchamos nuestras ventajas comparativas y únicas para producir litio. El llamado oro blanco. El Estado hizo estudios para idear la mejor manera de otorgar Contratos Especiales de Operación de Litio (CEOL), que permitieran aumentar la producción.

Incluso, el 2016, bajo el Gobierno de la Presidenta Bachelet, se elaboró la “Política Nacional del Litio” y en marzo del 2018 se otorgó el primer CEOL a Codelco para que, en un proyecto junto a privados, comenzara a producir litio en el Salar de Maricunga, el segundo más importante después del de Atacama. Contrato que, por cierto, aún no se materializa por seguir en etapas de estudios.

Salar de Maricunga.

En esta industria también la Corfo ha tenido un rol activo para intentar elevar la producción del mineral no metálico, sin embargo, a la luz del último estudio de Cochilco (2020), vemos que Chile no solo perdió el primer lugar de la producción mundial, siendo superado ampliamente por Australia, si no que hoy el país se ve amenazado con perder el segundo lugar con Argentina.

Esperemos que con el Hidrógeno Verde no dejemos pasar la oportunidad y que la institucionalidad que se dará a esta industria sea adecuada, eficaz y oportuna, de tal manera de que no ocurra lo mismo que con el Litio, situación que ciertamente aún es tiempo de revertir.

Los salares de Atacama y Maricunga siguen teniendo ventajas comparativas para producir carbonato e hidróxido de litio y, si se generan políticas públicas adecuadas, tal vez podamos recuperar el primer lugar perdido en la producción mundial de Litio.

*Director Escuela de Auditoría y Control de Gestión, Universidad Santo Tomás

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