¿Qué tan importante es el trabajo en la vida de los chilenos? Fue una de las preguntas que realizó una investigación en 34 países llamado “Estudio Radiografía del Trabajador 2022″, realizada por la consultora Randstad, que incluyó a Chile. ¿Los resultados? Que a ocho de cada diez chilenos el trabajo parece ser muy importante en la vida, una cifra muy por sobre el promedio mundial (72%).

Asimismo, el estudio mostró que a pesar que una gran mayoría de las generaciones más jóvenes hoy en día priorizan su calidad de vida por sobre mantener una estabilidad laboral, que más que beneficios trae desde incomodidad, un ambiente tóxico y hasta estrés laboral, aún existe un porcentaje de personas que prefieren seguir en un trabajo en el cual no se sienten bien.

En las cifras generales de nuestro país, estamos dentro de los primeros lugares tanto en el ranking mundial como a nivel latinoamericano de trabajadores que declaran que su vida personal es más importante que su trabajo (63%). Resultados que concuerdan con que la mitad de trabajadores chilenos ha renunciado debido a un ambiente tóxico.

Un porcentaje en el cual Chile presenta el indicador más alto a nivel mundial, “lo que debiese generar una alerta y planes concretos de escucha al interior de las organizaciones, así como potenciar el uso de los canales de reporte de situaciones como agresión, hostigamiento y acoso” señala el estudio.

Sin embargo, otro resultado que llama la atención es que ante la aseveración “prefiero estar desempleado que ser infeliz en un trabajo”, sólo un 33% declara estar de acuerdo, cifra que se encuentra dentro del promedio y que habla de una tendencia global. Un escenario que se logra ver con más claridad al analizar los datos por generación.

Baby boomers

Los Baby boomers (55-67 años), son la generación que más reacia se encuentra a realizar cambios a favor de su bienestar personal y calidad de vida, respecto a su vida laboral.

Dentro de los resultados, solo un 31% de esta generación dejarían su trabajo si les impidiera disfrutar de la vida, y el mismo porcentaje ha renunciado a un trabajo porque no encajaba con su vida personal.

Alvaro Tala, psiquiatra y académico de la U. Autónoma, explica que esta situación, aunque tiene muchas explicaciones, una de las más potentes es la relacionada al contexto histórico en el que surgieron los boomers, o sea, después del periodo de guerras y fueron criados en este contexto donde probablemente habían padres y una sociedad que constantemente estaban bajo amenaza.

Por lo tanto, “esos niños después crecieron con la lógica de que: yo necesito tener un sustento seguro, tener un piso mínimo y el trabajo era algo escaso, era algo necesario para poder ofrecer ese piso mínimo a mi familia” señala el académico.

Por lo que se podría comprender que solo un 28% de los Baby boomers, preferirían estar desempleados que ser infelices en un trabajo. Pero ¿qué sucede con el estrés laboral o las condiciones adversas que esto puede provocar en una persona?

*Promedio de los 34 países que participan en el estudio. (Argentina, Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Chile, China, República Checa, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Grecia, Holanda, Hong Kong, Hungría, India, Italia, Japón, Luxemburgo, Malasia, México, Nueva Zelanda, Noruega, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumania, Singapur, Suecia, Suiza, Turquía). **Promedio de los países de la región (Argentina, Brasil y México) Fuente: Estudio Radiografía del Trabajador en Chile 2022 | Randstad

Dentro de todo, comenta Tala, una vez que alguien empezó a centrar su vida en el trabajo, éste también tiene cosas buenas, como las redes sociales, reconocimiento, ganar posición o jerarquía, pero para esta generación es aún más difícil hacer el cambio porque llevan muchos años en un mismo lugar.

“Si llevas 20 años en el trabajo es difícil salir de esa zona, sales de tu trabajo, pierdes a tus amigos, a tu rutina, la estabilidad, y uno le va agarrando aversión a lo desconocido también”. O sea, una persona a los 50-60 años no piensa en renunciar y decir: oh si me voy, estudiaré un magister o voy a emprender, “o sea es me voy y no me van a recibir en ningún lado” concluye.

Generación Z y Millennials

De acuerdo a la investigación, la Generación Z (18-24 años) y los Millennials (25-34 años) están impulsando una revolución en la dinámica empleado-empleador, ya que el 53% de la Generación Z y de los Millennials dejarían su trabajo si les impidiera disfrutar de la vida. Lo que demuestra que las generaciones de trabajadores más jóvenes priorizan mucho más la felicidad y calidad de vida, que su estabilidad laboral.

El 52% de los Millennials, el 48% de la Generación Z, afirman haber renunciado a un trabajo porque no encajaba con su vida personal.

Tala señala que a pesar que esta situación depende de muchos factores, sin duda fue alterada por la pandemia, la cual produjo varios procesos, como por ejemplo que las personas se vieron enfrentada a la posibilidad de enfermarse gravemente, vivir pérdidas, o fallecer.

En ese sentido, el Covid-19 hizo ver “que la vida no iba a llegar tan lejos, porque normalmente la gente tiende a pensar: me voy a esforzar mucho tiempo para obtener una recompensa más adelante, y la pandemia llegó a visualizar que a lo mejor ya no habían 10 años de espera, sino que era mejor dedicarse a la familia ahora, cuidar su salud ahora” señaló Tala.

Asimismo, un 44% de la Generación Z y un 30% de los Millennials preferirían estar desempleados que ser infelices en un trabajo.

Pero ¿a qué se atribuye este cambio de prioridades en la vida de las generaciones más jóvenes?

Emilio Moyano, doctor en Psicología y académico de la Universidad de Talca, plantea que las generaciones más jóvenes han sido criados bajo un país que ha crecido económicamente, y donde la mayoría se educó en un país de estabilidad democrática y con abundancia relativa.

Sin embargo, son generaciones criadas “con nanas, o muy solos frente al televisor y, tal vez eso hace que ellos valoren muchísimo su tiempo libre y las relaciones humanas, como algo que les faltó o les faltará” comenta Moyano.

El Dr. Juan Carlos Sáez, director del Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso, concuerda con que el cambio de prioridades tiene muchas aristas, pero destaca que el hecho de haberle dado una vida mucho más confortable, con muchos más recursos a las generaciones más jóvenes, hizo que estas “partieran de más arriba comparado con los que tenemos más años” y por lo tanto enfrentarán la realidad de manera diferente.

En cuanto al acceso a la información, señala que esto también puede generar problemas en los trabajos porque los jóvenes no alcanzan a madurar, entonces en cierta medida, “hoy vemos a jóvenes con más años y antes teníamos gente más madura con menos años, pero el punto está en que no tienen tranquilidad para ir digiriendo tanta información en tan poco tiempo”.

Más valores, menos dinero

La encuesta realizada entre el 21 de febrero y el 13 de marzo de 2022, también muestra que la población más joven está obligando a las empresas a poner un propósito y valores en el centro de lo que hacen, ya que quieren que su trabajo se alinee con sus convicciones personales y sentir que son un aporte al mundo.

J.A. (seudónimo), una joven de 34 años, quien se trabaja en una empresa de servicios médicos, lleva en el rubro aproximadamente cinco años, pero hoy en día está en búsqueda de nuevas oportunidades o de realizar un cambio dentro de trabajo por su calidad de vida, “porque no tengo una vida como las personas que salen todos los días a las seis de la tarde, y quizás hay más dinero, pero la calidad que llevo de vida es me genera poca tranquilidad”.

Al respecto, el 57% de la Generación Z y el 50% de los Millennials no aceptarían un trabajo en una empresa que no se alineara con sus valores en cuestiones sociales y ambientales, y no trabajarían para una empresa que no hiciera un esfuerzo proactivo para mejorar su diversidad y equidad.

Respecto a ganar menos dinero si es que se siente que el trabajo realizado está aportando al mundo y a la sociedad, el 45% de la Generación Z y el 38% de los Millennials declara estar de acuerdo, seguido del 34% de los Baby Boomers.

Moyano explica que esto sucede porque estas generaciones son personas que valorizan las relaciones humanas y la calidad de vida y por lo tanto, están muy dispuestos a sacrificar parte de su trabajo por la buenas relaciones humanas más que por el ingreso.

Es decir, “se trata de personas que aprecian mucho mucho las relaciones humanas en el mundo del trabajo, y enfrentados a la situación de escoger, escogen más tiempo libre que más dinero” comenta. Misma razón por la cual “lo que negocian los jóvenes hoy en los trabajos son vacaciones y tiempo libre”.

J.A. comenta que tomar la decisión de buscar nuevas oportunidades, cambiar de trabajo o negocias para reducir las responsabilidades laborales, “no necesariamente hace que seamos menos trabajadores o menos estables, yo creo que estamos en una época de la vida que pesa más todo lo que ganemos personalmente que profesionalmente”.

A veces, añade “no es necesario tener tanto dinero si no tenemos cómo gastarlo, y eso creo que es lo que le pasa nuestra generación, que preferimos compartir tiempo con nuestros amigos, nuestras parejas, familias, padres, antes que tener mucho dinero y mirar hacia al lado que producto de tu trabajo has perdido muchas cosas”.

Felipe Lagos, director de Ventas de Randstad, señaló en un comunicado que “los jóvenes quieren entregarse por completo al trabajo, lo que se refleja en su determinación de no comprometer sus valores personales al elegir un empleador. Nuestra investigación apunta a una expectativa cada vez mayor por parte de las empresas de tomar una posición sobre los problemas sociales y ambientales, lo que no sorprende dado el aumento del activismo de los trabajadores. Las empresas que no lo hacen se enfrentan a una batalla cada vez más cuesta arriba cuando se trata de contratar y mantener el talento”.

Sáez recalca que las generaciones más antiguas, “tenemos que tomar responsabilidad también de lo que ha ocurrido y no solamente criticar a lo jóvenes, y no tratar de imponerle un sistema como el que nosotros llevábamos, sino que un poco ablandar la situación y darles la razón de que es mejor vivir como uno pensaba a los 15 años, donde lo más importante de la vida es ser feliz”.

Porque con el pasar de los años, “uno va cambiando por lo que le inculcan de que tiene que tener un trabajo, de que ojala sea una profesión y que después uno se meta en el ciclo que casi una adicción a su profesión y después lo suma con la necesidad de tener más dinero y no te das cuenta, pero ¿Qué vas a hacer con tanto dinero? mejor disfruta tu día, dale tiempo a ala gente joven para conversar con ellos, para disfrutar con ellos y transferir lo que no entregan la universidades, que es el conocimiento que uno obtiene en la vida, la experiencia que da la vida y ese flujo de información es fundamental” añade.

Menos flexibilidad

A pesar de que el 84% de los trabajadores chilenos dicen que los horarios flexibles son importantes para ellos y el 81% dice lo mismo de las ubicaciones flexibles, el 49% de los trabajadores siente que no tiene ninguna flexibilidad en cuanto al lugar donde trabaja y el 43% dice que no puede controlar sus horas de trabajo.

Además, en los últimos 12 meses, solo 33% de los trabajadores ha recibido un aumento en el paquete de remuneración, y solo 27% de las personas ha recibido mayores beneficios (asignación de vacaciones anuales, atención médica, pensión, etc.).

Lagos concluyó que “nuestros hallazgos deberían servir como un llamado de atención para los empleadores. Hay un claro cambio de poder en marcha, ya que las personas están optando por priorizar su realización personal y sin tener miedo de renunciar si un trabajo ya no se adapta a sus necesidades. En medio de la escasez de talento, las empresas deben repensar su enfoque para atraer y retener personal, o enfrentar una competencia seria”.

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