Guillermo Rolando

Guillermo Rolando

Subsecretario de Vivienda y Urbanismo

Qué Pasa

Integración social en Chile

Revertir la construcción socio-espacial de nuestras ciudades, modelo heredado de la época de las haciendas, no es un tema simple ni automático, pero al menos cuestionarnos el daño que provoca la segregación social y espacial en la construcción de una nación, debiera ser un tema esencial.


Hace algunos días el presidente de la República presentó el nuevo Proyecto de Ley que busca potenciar la integración social en nuestro país. Esto responde a que hemos construido ciudades donde el nivel de ingresos define casi a la “perfección” los vecinos y las características de cada barrio, generando – al menos – dos problemas de fondo.

El primero: a menores ingresos, los equipamientos y el entorno de un barrio son más precarios, afectando directamente en la calidad de vida. Y el segundo: al no conocernos dentro de una ciudad, al no integrarnos, se generan prejuicios que tienden a estigmatizar a “un otro” que no conocemos. Y esos prejuicios se generan por igual, indistinto de la parte de la ciudad de donde provengamos.

Si ese “otro” tiene rostro, tiene nombre, tiene historia; si ese “otro” importa, los prejuicios desaparecen y la convivencia dentro de una nación mejora. Para eso necesitamos lugares y espacios para conocernos y construir vínculos.

Este Proyecto de Ley busca justamente corregir estos dos puntos. Para el primero, llevar la ciudad con sus servicios y equipamientos a aquellos lugares “olvidados” y para el segundo, buscar incentivos para que familias de ingresos diversos vivan en lugares bien ubicados dentro de la ciudad, en lugares en torno a ejes de transporte público y con buenos niveles de servicio cerca.

Revertir la construcción socio-espacial de nuestras ciudades, modelo heredado de la época de las haciendas, no es un tema simple ni automático, pero al menos cuestionarnos el daño que provoca la segregación social y espacial en la construcción de una nación, debiera ser un tema esencial.

Confío en las nuevas generaciones, aquellas que se van criando en un mundo donde lo distinto tiene valor y hay que respetarlo. Probablemente, en algunas décadas más, cuando lean estas líneas, dirán que el evitarnos unos con otros son trancas del pasado.



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