Katherine Mora: la única mujer finalista en la VII Olimpiada Chilena de Informática

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Katherine Mora (derecha), recibiendo el diploma de finalista. Crédito: Mauricio Quezada

Tenía 13 años cuando comenzó a programar. Este año fue la única mujer entre diez ganadores en la final nacional. En la competencia vio que se marginaba a las mujeres: no habían grupos mixtos. "Creo que eso limita la motivación de las chicas a entrar", sostiene.


Katherine Mora tenía 13 años cuando comenzó a programar por primera vez. Alentada por su hermano mayor, se instalaba durante horas frente al computador de su casa en Concepción, maravillada por la idea de "cómo algo escrito en tan pocas palabras, podía convertirse en la solución para un problema tan grande". Esa fascinación fue una de las claves que la llevó a convertirse en una de las diez finalistas de la VII Olimpiada Chilena de Informática (OCI), actividad apoyada por el Instituto Milenio Fundamentos de los Datos (IMFD), con el apoyo de la Iniciativa Científica Milenio.

Hoy, es la única mujer candidata a convertirse en uno de los cuatro mejores programadores del país, y sólo una competencia la separa de llegar a la Olimpiada Internacional de Informática en Azerbaiyán, donde podría representar a Chile.

¿Cómo comenzaste a interesarte por la programación?

En un principio mi hermano era el que competía, y cuando participó en su última competencia en cuarto medio, me motivó a entrar. Al principio intentaba enseñarme y no entendía nada, pero de a poco y con harta paciencia, los resultados comenzaron a ser cada vez más visibles. Empecé a ver cómo mi trabajo progresaba y cómo algo que escribía en tan pocas palabras, podía convertirse en la solución para un problema tan grande. El hecho de estar cabeceando con un problema y luego resolverlo, es muy satisfactorio.

Si tuvieras que explicarle a una persona que no sabe de programación, ¿Cómo llegas a resolver un problema como los que acabas de mencionar?

La clave es no resolver el problema directamente, sino hacer que el computador lo resuelva por ti, eso es lo primero que hay que tener en cuenta. Luego, hay que ir de a poco armando un código base que luego se va editando para ver formas de resolver el problema. Por ejemplo, si al principio considerabas el camino más corto para llegar a un lugar, después la idea es ir buscando el camino más corto según los semáforos, y así ir agregando distintas variables de a poco.

Una vez que ya entraste en competencia ¿En qué consistió la olimpiada?

Primero hubo una fase de preparación entre abril y octubre en la que todos los sábados nos enseñaron a programar a través de resolución de problemas y códigos básicos. Después vino la primera competencia regional. Ahí nos entregaron un set de cuatro problemas que simultáneamente tuvimos que resolver y los mejores de cada zona llegaron a la Final Nacional. Si en la competencia regional fuimos cien personas de todo el país a competir, en la nacional fuimos 40. Ahí los primeros diez pasamos a la siguiente etapa.

¿Cómo te preparas para estas competencias?

Dedico más o menos cuatro horas a la semana a resolver problemas. Además, los profesores aproximan un temario. A partir de eso busco problemas para resolver, y en internet hay varias plataformas que aportan eso. Si buscas un tema en específico, estas páginas arrojan sets de problemas que abordan esa temática en particular. Los temas pueden variar, por ejemplo, un problema puede consistir en la forma más rápida de llegar de un lugar a otro considerando los semáforos. Dependiendo de eso, se toman distintos factores a organizar, aunque también pueden ser problemas simples, como juegos de mesa.

¿En qué consistió la prueba final de la Olimpiada en la que clasificaste dentro de los diez mejores del país?

Fue un set de cuatro problemas. Hubo uno muy fácil en el que nos mostraron un terreno con un piso de medidas cuatro por cuatro, entonces la idea era resolver cuántas baldosas se necesitaban para cubrir el piso completo. En el más difícil nos mostraron un diccionario con un nuevo idioma, nos entregaron una oración y con esa información tuvimos que resolver de cuántas formas podía escribirse esa oración con las palabras que nos dieron.

Antes de la competencia pensé que me iba a ir bien. Había estado practicando durante muchos años, por lo que pronosticaba que tenía buenas posibilidades de ganar, pero luego en la competencia me puse nerviosa y, después de que entregaron los resultados, creí que probablemente no quedaría entre los ganadores, pero luego fue muy emocionante cuando supe que había clasificado. Fue todo muy rápido y pasó en un lapso de más o menos cinco horas, en las que primero pensé que iba a pasar y luego que no. Fue una mezcla de emociones.

Los diez que pasamos iremos a un campamento de verano que consiste en dos semanas de clases durante todo el día. Después de eso será la última competencia en la que quedarán los cuatro mejores, y esos representarán a Chile en la Olimpiada Internacional de Informática en Azerbaiyán.

Fuiste la única mujer entre diez ganadores en la final nacional ¿Qué te parece la baja cantidad de niñas que participan en este tipo de competencias?

Me di cuenta en la nacional de que las mujeres se marginaban del grupo. No habían grupos mixtos, los hombres con hombres y las mujeres con mujeres. Creo que eso limita la motivación de las chicas a entrar.

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