Ley que limita plásticos de un solo uso: el férreo lobby de la botella

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Se calcula que casi ocho millones de toneladas de plásticos llegan cada año al océano, contaminándolo por siglos. Se trata de un material que no desaparece y que se degrada en pequeños pedazos que van dañando a las especies marinas que los ingieren al confundirlo con comida, entrando de esta forma en la cadena alimenticia. Hoy, existe evidencia de presencia de plásticos en alimentos y bebidas que consumimos diariamente como agua, cerveza, sal y bebidas gaseosas.

Desde hace algunos años, varios proyectos de ley han ingresado al Congreso buscando regular, bajo distintas modalidades, los desechos plásticos, siendo el que actualmente se encuentra en la Comisión de Medio Ambiente del Senado el que más lejos ha llegado y que debería votarse próximamente.

El proyecto de ley en cuestión busca limitar la generación de productos desechables y regula los plásticos de un solo uso en locales de expendio de comidas y delivery, reemplazándolos por artículos reutilizables. Estamos hablando de plásticos de un solo uso como vasos, cubiertos, mezcladores, bombillas, platos y botellas de plástico que por su tamaño y altos costos de recolección, no son reciclados y muchos terminan en las playas, problema comprobado en las limpiezas organizadas por la Directemar en distintos balnearios del país.

Esta iniciativa, que cuenta con el apoyo transversal de distintas bancadas, se ha visto amenazada por la férrea oposición de la industria del plástico, la cual ha llevado adelante un intenso lobby para que las botellas individuales no sean reguladas por esta ley, argumentando que el material del que están hechas, el PET, es 100% reciclable. Sin embargo, a pesar de lo anterior, el reciclaje de la botella alcanza alrededor de un 0,75% del plástico total consumido en Chile, para transformarse en otro producto plástico de menor calidad que rápidamente terminará convirtiéndose en un desecho plástico contaminante.

Las cifras mundiales tampoco son auspiciosas para el PET: apenas un 3,5% de las botellas de este material se transforma nuevamente en una botella, dato que comprueba que el reciclaje no disminuye la generación de nuevo plástico ni de desechos, ideas bases de una economía circular. Además, tanto a nivel mundial como en Chile, la botella es de los desechos más encontrados en las playas. La única manera, entonces, de detener la contaminación por plásticos de un solo uso es prevenir su generación.

Si se compara el reciclaje con la reutilización, los números demuestran que los productos reutilizables tienen una menor huella de carbono, y también menores efectos e impactos sobre el medio ambiente en el largo plazo. Es más, las botellas plásticas de un solo uso contribuyen entre un 50% y un 60% más al calentamiento global que las botellas reutilizables.

Por este motivo, es esencial que la Comisión de Medio Ambiente del Senado, presidida por el senador Girardi e integrada por las senadoras Allende, Órdenes, y senadores Sandoval y Prohens, vote en conciencia el proyecto, sin dejarse presionar por los intereses de la industria.

De concretarse esta ley, se estaría dando un paso muy importante para frenar un problema que está generando graves consecuencias en el medio ambiente, y vendría a complementar otras iniciativas que ya están siendo implementadas como la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor, conocida como ley REP.

Si hay un momento para actuar, ese es ahora. Está en manos del poder legislativo el frenar la contaminación por plásticos e impedir que los océanos sigan transformándose en el basurero del mundo.

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