Primeros en la lista: la historia del programa del Hospital Sótero del Río que prioriza a los niños del Sename

HOSPITAL SOTERO DEL RÍO / FOTO: RICHARD ULLOA / LA TERCERA.

Cuando estalló comunicacionalmente la crisis de la institución, un grupo de profesionales del complejo asistencial Sótero del Río se preguntó cómo podían pasar de las críticas a la acción. Así nació una iniciativa inédita que antepone a estos niños en las listas de espera a la hora de acceder a una atención médica. Sin embargo, el plan genera recelo en algunos sectores que se preguntan: ¿Por qué ellos primero?


Los pasillos del Hospital Sótero del Río son ruidosos. Miles de pacientes, profesionales y funcionarios transitan cada día por las dependencias del recinto hospitalario más grande de Chile. Basta un recorrido rápido para constatar un sinnúmero de salas atiborradas de pacientes que hablan en voz alta y que comparten el reducido espacio con vendedores ambulantes.

Entre la multitud está sentada Francisca (su nombre ha sido cambiado), una niña menuda de cabello largo y piel morena. Tiene apenas 11 años, pero a diferencia de los otros chicos de su edad, no corre ni juega mientras espera que la atiendan en el Centro de Responsabilidad Ambulatoria pediátrico del Hospital Sótero del Río. Sus ojos observan con atención la imagen de un pingüino que juega con sus crías sobre un pedazo de hielo que está pintada en uno de los muros de la unidad. Ella a diferencia de los pingüinos, está sola.

Cuando anuncian por el altoparlante que llegó su turno para ser atendida, la chica se levanta e ingresa al box. No está acompañada por ningún adulto. Su madre falleció hace un tiempo y su padre – un consumidor de pasta base con quien vivía en un ruco instalado en las calles de Puente Alto- la echó de la casa. Debido a que está siendo vulnerada en sus derechos, hoy asiste a un programa ambulatorio del Servicio Nacional de Menores (Sename).

-Ella cumple y acude a sus horas médicas. Es algo que no nos deja de impresionar- explica la trabajadora social del Hospital Sótero del Río Claudia Barra, encargada de la Unidad Prioritaria de Atención (UPA) para niños, niñas y adolescentes que se encuentren en la Red Sename.

Con solo 11 años, Francisca ha cumplido con todos los controles a las que ha sido citada durante los últimos meses en el marco de este programa prioritario que implementó a principios de año el Hospital Sótero del Río y que tiene por objetivo que se le restituya – a ella y los otros niños que están en alguna residencia o programa del Sename- su derecho a la salud, considerando la serie de vulneraciones a las que ya han sido vícimas. En el caso de Francisca, siempre llega sola. Una realidad que por increíble que parezca, se repite en otros.

-Le han pasado tantas cosas, pero pareciera que la vida le sigue haciendo zancadillas. Es una sobreviviente y acá ve que le estamos tendiendo una mano- dice Barra.

Primeros en la fila

Cuando en 2016 estalló comunicacionalmente la crisis del Sename, varios profesionales del Sótero del Río se preguntaron cómo podían aportar para solucionar este problema.

-El tema se instaló en la opinión pública y nosotros somos parte de la opinión pública. Somos el hospital que más personas atiende a todo el país. Vimos, al igual que todo Chile, que los niños se estaban muriendo en nuestras narices y nosotros no queríamos quedarnos impávidos ante esta situación- explica el médico de familia José Luis Contreras, jefe del Centro de Responsabilidad Ambulatoria.

-Esto también partió por reconocer las responsabilidades de nuestro sector porque estos niños pasan a integrar listas de espera, pero nadie reclama por ellos y demoran más en ser atendidos- agrega.

Actualmente, 2.500 niños integran la red Sename de las comunas de Puente Alto, La Florida, San Ramón, La Granja, La Pintana, San José de Maipo y Pirque. Desde el hospital consiguieron sus RUT y los cruzaron con los registros de la listas de espera con el objetivo de darles una atención prioritaria a sus interconsultas.

Además establecieron vínculos con los centros de atención primaria de la Red Cordillera que envía de manera más expedita a estos pacientes hasta el Sótero del Río para que sean atendidos.

El objetivo es que desde el momento en que el niño toma contacto con la red de salud sea controlado por el especialista que requiera en menos de un mes, explican desde el equipo, y agregan que en promedio cuatro niños nuevos ingresan a este programa cada día.

-Estamos hablando de personas que ya han sido vulneradas en sus derechos. Nosotros queremos restituir su derecho respecto al acceso a la salud y garantizar la continuidad y seguimiento de su cuidado- agrega el médico de familia, José Luis Contreras.

La idea de estos profesionales se concretó a principios de 2018 en la Unidad de Atención Prioritaria (UPA) conformada además por la trabajadora social Carolina Salgado, la psiquiatra Marcela Ortega, la psicóloga Camila Ercoli y la funcionaria administrativa Ruth Urra. Hasta el momento este programa no recibe recursos públicos de parte del Estado.

-Nosotros priorizamos a los niños del Sename y esta puede ser la primera vez que alguien los priorice, que alguien los vea. Con los pocos recursos que tenemos, hacemos lo que podemos- agrega la trabajadora social.

DR. JOSÉ LUIS CONTRERAS Y TRABAJADORA SOCIAL, CLAUDIA BARRA

Resistencias

Las estadísticas revelan que el 18% de las personas no asisten a las horas médicas y esta cifra aumenta significativamente cuando se trata de la población Sename. Pese los esfuerzos del equipo de la Unidad de Atención Prioritaria por contactar a estos niños y a sus familias o tutores, muchos no llegan el día de la atención.

-Nos pasa que damos la hora, pero su situación de vulneración de derechos nos impide concretar el control médico. Nosotros los buscamos una y otra vez -incluso en terreno- y efectivamente en algunos casos pasa que a la tercera vez que faltan quedan fuera de la lista de espera, pero nosotros no los abandonamos, no nos damos por vencidos hasta que los encontramos. Nos ha pasado en algunas oportunidades que 16 especialistas estamos sentados en una mesa abordando un solo caso- dice la asistente social Claudia Barra.

Justamente esto ha generado una serie de resistencias tanto en profesionales y autoridades del mismo recinto hospitalario, como también en políticos de la zona que cuestionan que los niños del Sename sean atendidos antes que otros menores de edad que al igual que ellos están en una lista de espera hace meses o años.

-Ellos son primero porque han sido vulnerados en sus derechos más básicos y por eso deben tener prioridad, porque son los que se mueren- explica el Dr. José Luis Contreras, quien cita la Ley de Cuidados Inversos para explicar su punto: “En esta población minoritaria no podemos ocupar los mismos criterios que con los otros”.

Hay niños en situación de calle, otros con adicciones, otros privados de libertad que vienen acompañados de gendarmes. Nosotros hablamos con las familias, vamos a los territorios, nos comunicamos con los consultorios, y con los dispositivos del Sename. Todos tienen situaciones complejas porque si llegaste al Sename es porque algo grave te pasó. Hay violencia, calle, drogas y explotación sexual. Y eso va a mermar tus probabilidades de mejorar tu salud- sostiene la asistente social.

Los niños Sename son una población excluida que en algunas personas generan reacciones como: ¿Para qué los vamos a atender si no van a venir después? Pero con mayor razón uno tiene que hacer todo lo posible para que vengan. Es complejo porque son muchos niños, es una deuda que tienen todos los centros de salud. Pero son niños que si uno no los llama o no los va a buscar no van a venir– comenta Barra, y agrega “hay un imaginario terrorífico en torno a los niños Sename”.

Sin prejuicios

Así como los profesionales de la Unidad de Atención Prioritaria se han enfrentado a una serie de cuestionamientos por priorizar a los niños Sename, ellos también han ido derribando sus propios prejuicios respecto a la labor que cumplen funcionarios y autoridades de esta institución.

-Nos hemos dado cuenta que hay personas muy valiosas y así hemos establecido redes muy potentes. También hemos tomado contacto con los jueces del sector para que sepan cómo trabajamos y cuáles son nuestros recursos porque desconocíamos lo que hacía cada uno- explica el médico de familia José Luis Contreras.

Sin embargo, esto les permite a los profesionales del Sótero del Río supervisar si los niños a los que atienden están recibiendo la atención que estipula el programa del Sename en el que estás insertos.

Para ellos no existe el “alta”. El objetivo es que exista una continuidad de cuidados como una manera de restituir derechos considerando el contexto de cada uno.

– A veces nos tienes al papá o la mamá para decirle que su hijo tiene que seguir un tratamiento o a veces ni siquiera les vas a poder mandar un tratamiento y ahí empezamos a potenciar al niño: que se miren a sí mismos, que resignifiquen la situación en la que están y los hacemos protagonistas de lo que está pasando y que eventualmente desencadenen autonomía progresiva- explica la trabajadora social Claudia Bravo, y agrega: “Estos niños han tenido una lucha de toda la vida por vulneraciones, no puedo esperar que con solo tres atenciones cambien”.

Y en este punto el objetivo es que exista solo un equipo médico y social tratante, explica el doctor José Luis Contreras.

Esta es una política pública que se puede repetir. Le presentamos el programa a la Subsecretaría de la Niñez y es una idea que se puede replicar. Por eso en los próximos meses realizarán un seminario para dar a conocer esta experiencia – dice el Dr. Contreras, quien además reflexiona: “Frente a la crisis del Sename hay una respuesta y con eso nos enorgullecemos. No nos quedamos impávidos ni le echamos la culpa a otros. Asumimos nuestra responsabilidad.



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