Regulación de botellas PET: la paradoja de un proyecto de ley ambiental que atenta contra la Economía Circular



La Comisión de Medio Ambiente del Senado está trabajando en indicaciones al proyecto de ley que refunde seis boletines y busca prohibir los plásticos de un solo uso, incluyendo las botellas PET de 1 litro para abajo.

Desde hace un par de años existe a nivel mundial una tendencia creciente a eliminar algunas aplicaciones plásticas específicas, difíciles de reciclar. En paralelo, también progresivamente, vemos consenso internacional respecto del gran potencial de valorización de las botellas PET, resina que hoy cuenta con tecnologías para convertir una botella en el único producto plástico en contacto con alimentos y de consumo masivo 100% circular.

En 2019, la Unión Europea anunció la prohibición de envases de servicio, tales como cubiertos, platos, bombillas, bastoncillos para los oídos, palos para sostener globos, productos oxodegradables y contenedores de alimentos de poliestireno, pero, al mismo tiempo, fijó ambiciosas metas para el reciclaje del PET, como la recuperación del 90% de las botellas de plástico puestas en el mercado para el año 2029 y la incorporación de un 25% de plástico reciclado en botellas para el 2025, cifra que se incrementará al 30% en el 2030.

Si miramos a nuestros vecinos, éstos también cuentan con tasas crecientes de reciclaje de PET, superando en algunos casos el 50% (Perú, Paraguay y México), empujado principalmente por una gran demanda de este material y un alto valor de mercado, que incentiva fuertemente su recolección.

En el caso de Chile, el PET es un símbolo emblemático a la hora de promover el reciclaje y es el plástico que más se recicla en los hogares. De las 83.679 toneladas de plástico que se reciclaron en 2018 en nuestro país -equivalentes al 8,5% de los plásticos que se consumieron, incluidos aquellos de uso durable-, el 83% corresponde a residuos plásticos de origen industrial y el 17% restante (14.229 toneladas) a residuos de origen domiciliario, donde el PET concentra el 55% de esta categoría, totalizando 7.932 toneladas recicladas al año.

Las botellas PET que se reciclan en Chile son ampliamente utilizadas para generar nuevos productos, como ropa, bandejas, zunchos y clamshells, un empaque clave a nivel local para la industria exportadora de frutas. Sin embargo, resulta paradójico que se quiera legislar una prohibición de botellas PET, cuando en el país es necesario importar fardos de botellas post consumo de otros países debido a la alta demanda interna de PET reciclado, que en 2018 superó las 15.000 toneladas.

Efectivamente, de los residuos reciclables domiciliarios, el PET es el que tiene mayor valor en el mercado de reciclaje, después del aluminio, lo que constituye en sí mismo un claro incentivo para su recolección, además de ser la principal fuente de trabajo e ingresos para los más de 60.000 recicladores de base que impulsan la gestión de residuos en Chile.

Cabe destacar que el PET cuenta con la tecnología Bottle to Bottle, que convierte los residuos de botellas usadas en materia prima para fabricar nuevamente botellas, evitando la explotación de más recursos naturales y la generación de gases de efecto invernadero. En Chile se está evaluando la implementación de esta tecnología, sin embargo, es fundamental contar con certeza jurídica y regulatoria que permita avanzar en su rápida implementación.

Estamos seguros de que la Ley REP, que ya regula las botellas PET, junto con otras iniciativas como el Pacto Chileno de los Plásticos y el Acuerdo de Producción Limpia de Ecoetiquetado, es el instrumento adecuado para avanzar como país hacia un modelo económico más sustentable y el gran motor que empujará con fuerza la consolidación del reciclaje en Chile.

Como industria del plástico estamos conscientes y muy atentos a los efectos ambientales que se generan cuando no se hace un uso correcto del plástico. La botella PET es un envase reciclable, identificable, muy conveniente y asequible a toda la población, que puede reciclarse muchas veces, con valor de mercado y su recolección genera puestos de trabajo a muchos recicladores de base. Dicho lo anterior, es irresponsable, tanto ambiental como socialmente hablando, prohibir la fabricación de botellas PET y su eliminación atenta contra la exitosa instalación de una Economía Circular en nuestro país.

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